Detuvieron al comerciante acusado de dispararle a Uriel, el chico baleado durante los robos organizados
Este martes por la noche finalmente quedó detenida una persona sindicada como autora del disparo que dejó en terapia intensiva a un joven de 15 años durante los robos organizados en el oeste neuquino. Desde el Ministerio Público Fiscal informaron que este miércoles a las 12:30 se realizará la audiencia de formulación de cargos en ciudad judicial.
El episodio tuvo lugar en Avenida del Trabajador y Cayastá, en el barrio San Lorenzo donde está situado un kiosco y regalería que fue blanco de un robo piraña, ocurrido en la noche del domingo 20 de agosto. Allí mismo resultó herido de arma de fuego Uriel, uno de los adolescentes implicados, quien actualmente pelea por su vida en el Hospital Castro Rendón.
El padre del adolescente apuntó contra el dueño de una pollería que se encuentra ubicada al lado del local que sufrió el robo. Hace unas semanas la pareja del comerciante sostuvo en una nota con Canal 7 que las acusaciones son falsas y que "no tienen ninguna prueba". Además, salió al cruce de la familia del adolescente herido al declarar: "No fue que (el chico) iba pasando y se encontró las zapatillas. Fue porque se las estaba robando".
"Los chicos son pibes de 16 años que se reúnen acá en la plaza y lo acusan (a mi marido) porque están asociando dos locales cercanos, pero no tienen un por qué. Acusan para hacer disturbios. Así es más fácil. Son personas que no trabajan", subrayó la mujer, quien reservó su identidad por temor a sufrir represalias.
Esperanzado
En las últimas horas Uriel pudo levantar sus brazos entre 20 y 25 centímetros y le dijo a su papá que sintió su espalda fría. Del pecho para abajo su cuerpo está dormido. Los médicos dicen que se olvide de que pueda volver a caminar, pero Javier elige confiar.
En la tarde de este martes, médicos del hospital lo operaron para colocarle un botón gástrico en la panza. De esta manera, podrá alimentarse "provisoriamente, hasta que agarre fuerza de nuevo", indicó Javier, su padre. Tiene, además, una traqueotomía para respirar porque los músculos que ayudan a sus pulmones a expandirse no están funcionando.
"La bala dañó la séptima vértebra. Eso lo partió. Entró por el omóplato izquierdo y quedó alojada en el cuello. De hecho, sigue ahí, más daño no puede hacer. Hay que cuidar el daño que hizo. De las tetillas para abajo tiene todo dormido", detalló el hombre. "Acá está luchando por seguir con nosotros. Recién hace 15 días, pero tiene muchas ganas de vivir y yo estoy con él hasta el final", agregó.
"Él está consciente de todo. Recuerda que levantó unas cajas de la calle y cuando se agachó sintió que lo quemó algo en el cuello. Caminó un poco y se cayó. No alcanzó a apoyar las manos porque no tenía reacción su cuerpo", contó Javier.
En cuanto al comerciante de la pollería, expresó: "Tengo muchos testigos que lo vieron en el techo escondido detrás de una bolsa de arena. Mi hijo pudo ver a M. que estaba en el techo. Lo vio cuando cayó al piso. Un asesino que le tiró a tres o cuatro metros a la cabeza", sentenció indignado.
Un contexto familiar dramático
Javier tiene un hijo mayor, de otro matrimonio, que estudia para ser técnico superior de yacimientos hidrocarburíferos y trabaja como maestro mayor de obra. Luego tiene dos hijos más, de 5 y 10 años, que quedaron a cargo de una abuela en Cipolletti mientras él acompaña a Uriel en el hospital.
La madre de estos chicos está perdida en el consumo de estupefacientes y en situación de calle, ya hace varios años. En estas circunstancias, Javier hace lo que puede. Dice que no tiene trabajo, viven de las asignaciones universales y de los ahorros que hacen en el verano cuando cubre la temporada como guardavidas.
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