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Doctora Alicia Beatriz Esposito y la Clínica Mater Dei

Médica arribada en la segunda mitad del siglo XX que se afincó para brindar sus servicios de salud. Fue, junto con su madre y sus hermanos, fundadora de la clínica Mater Dei.

En el relato de las historias de vida de instituciones y familias que tempranamente se asentaron en el Valle del Río Negro y Neuquén nos encontramos con la historia de una importante clínica asentada en la capital neuquina.

Una de sus fundadoras, la doctora Alicia Esposito, nació en La Plata el 25 de febrero de 1933. Es hija de José Esposito, italiano de Nápoles, y de Blanca Iris Capparelli de Esposito. De esa unión nacieron cinco hijos: los mellizos Rubén y Jorge, Alicia, Susana y un bebé fallecido.

Su padre estaba afiliado al Partido Laborista en 1946, aquel que conformaba Cipriano

Reyes. Era el partido único: luego vendría el justicialismo. Alicia pasó su infancia en la militancia de ese partido, en el que tiene recuerdos de grandes pérdidas económicas por solventar los gastos partidarios: quedaron prácticamente en la ruina.

Estudió el bachillerato en La Plata y en 1954 ingresó a estudiar en la Facultad de Medicina, en donde se recibió primero de obstetra y luego de médica en 1972.

Su claro relato- realizado hace unos años- dice que el 15 de agosto de 1960 llegaron a esta tierra en el tren “zapalero”. Ella mantenía comunicación epistolar con una recordada enfermera del hospital Castro Rendón, María Soldano, que fue su puerta de entrada al valle. Se desempeñó, primero, como enfermera junto a su hermana Susana y su madre doña Blanca en Centenario. Luego se anotó en el libro de nómina de obstetras: en poco tiempo las tres eran obstetras del hospital Castro Rendón y obtuvieron las primeras matriculas.

En 1963, mientras trabajaban como obstetras en la casa de partos de Leguizamón al 300, le ofrecieron comprar los terrenos de la calle Alcorta y Chaneton, lugar donde fundaron la clínica. Alicia recuerda que practicaban los partos a cambio de ladrillos para la obra en construcción. Viajaba continuamente a La Plata para poder terminar la carrera de medicina. En 1967 se casó en esa ciudad con Raúl Vila, empleado policial, con el que tuvo tres hijos: las gemelas Alejandra y Blanca, que siguieron la profesión de su madre, y un hijo, Raúl. Ellos les dieron varios nietos que completan la historia familiar.

En la clínica, recordaba hace unos años -cuando la entrevistamos-, pasaron importantes y conocidos médicos de aquella época. Con ellas trabajaron el doctor Pedro Gallo, el doctor Alejandro Vargas, el doctor Córdoba, el doctor Aringoli, entre otros. Vendieron la Clínica en 1998.

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Clínica Mater Dei, Cháneton y Alcorta

Clínica Mater Dei, Cháneton y Alcorta

La Dra. Esposito recordaba que el abuelo de su esposo fue uno de los expedicionarios que acompañó a Roca a estas tierras, el teniente coronel Francisco Vila. Había nacido en San Juan en 1843. Muy joven se incorporó a la carrera de las armas: egresó como sargento del Escuadrón Escolta del gobernador, para realizar las campañas contra las montoneras riojanas de Peñaloza, que habían invadido la provincia de San Juan. El 1 de noviembre de 1866 fue dado de alta como teniente en el regimiento “Guías de San Juan”: intervino en las nuevas campañas contra las montoneras que se habían alzado con armas contra la nación, a las órdenes de Carlos Juan Rodríguez, Juan de Dios Videla, José Felipe Sáa, Felipe Varela y otros caudillos de menor importancias (tomado de Biografías Argentinas y Sudamericanas).

El 28 de febrero de 1867 se incorporó al regimiento 8 de caballería de línea y formó parte de las fuerzas nacionales que, bajo el mando del general Wenceslao Paunero, estaban encargadas de dominar a los sediciosos. Asistió a la batalla del Paso de San Ignacio, sobre el río V. en 1867: formaba parte del ala izquierda del dispositivo de combate del general Arredondo.

Además, también actuó de segundo jefe del regimiento “Junín”, a las órdenes del teniente coronel D. Amaro Catalán: actuó en la segunda batalla de Santa Rosa.

Luego fue designado sargento mayor del batallón G.N. “San Juan”. El 1 de octubre de 1879 fue destinado a la 1º brigada de la línea militar del Neuquén, con el que hizo la campaña de los Andes en 1880 y 1881, a las órdenes del general Rufino Ortega, por lo cual en 1907 le dieron medalla de oro.

Permaneció en la línea del Neuquén hasta 1883. En 1886 fue destinado a la comandancia de la segunda división Neuquén, con asiento en Viedma. Amplia fue su labor en el ejército argentino, solo evocamos algunos pasajes de su vasta carrera.

Luego de la venta de la clínica, Alicia con sus ochenta y cuatro años, continuaba trabajando con el entusiasmo que la caracterizaba en sus consultorios a los que sus hijos nombraron Sayen en referencia a ella: en mapuche, “mujer vigorosa, mujer de corazón abierto”.

La riqueza de su relato, sus vastas experiencias hacen de Alicia una mujer que tuvo al trabajo, el esfuerzo y el tesón como sus fieles compañeros. Su yerno Héctor Ortiz nos hizo llegar una nota en donde nos informa que Alicia, a sus ochenta y ocho años, renovó su matrícula profesional para seguir asistiendo sus pacientes. Ejemplo de vida total.

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Alicia, renovación de su matrícula profesional.

Alicia, renovación de su matrícula profesional.

Familia Ortiz, familia política de Alicia

De la vecina república de Chile llegó don Joaquín Ortiz Godoy. Venía de un lugar cercano a Cautin, según nos relató su hijo Héctor: a los dieciocho años cruzó la cordillera caminando porque no había micros que los pudieran pasar por la altura de la nieve.

Arribó a Zapala con un grupo de treinta personas en septiembre de 1954. Trabajó en los galpones de fruta, en la construcción y luego como comerciante por más de medio siglo en uno de los primeros depósitos de frutas y verduras, almacén y forrajes del barrio Villa Florencia, ubicado en calle Gatica entre Lanin y La Plata. Su padre tenía aserradero en Chile y que fue totalmente destruido por el fuego. Falleció joven, a sus cincuenta y cinco años, víctima de cáncer: todo esto obligó a Joaquín a tomar la decisión de buscar nuevos horizontes para ayudar a la familia.

Se casó con Marta Elena Martínez, proveniente del norte neuquino, Andacollo, con la que tuvo dos hijos: Héctor Cirilo y Erna Margot. Héctor estudió en la ENET Nº 1, hoy EPET 8, y se recibió de Técnico Electromecánico, por lo que su trabajo se relaciona con esta rama de la técnica.

Cuando hizo el mantenimiento a la clínica Mater Dei, conoció a Alejandra, una de las gemelas de Alicia. Se casaron y tuvieron dos hijas, Belén y Alen: Belén eligió continuar el camino de su abuela y su madre estudiando medicina.

Historia de vida que complementa la de la Dra. Espósito y la clínica Mater Dei. La intensa labor en pro de la medicina fue muy intensa. Próxima a cumplir sus 90 años de vida nuestro homenaje a ella, a su familia, y a todo lo que representan para toda una ciudad.

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