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La Mañana Veterinario

Dolor por la muerte de un reconocido veterinario, militante del arte y los amigos

Mauricio Barrero junto a su familia, sostenía buena parte de la cultura de Centenario con la biblioteca Jorge Fonseca. Era parte de los artistas Intergalácticos, de los murales de la ciudad.

Centenario despide a un amigo. Mauricio Barreto, conocido como "el negro" para buena parte de la ciudad, murió este jueves a los 66 años tras enfrentar una larga enfermedad. Era veterinario de profesión, pero fue mucho más que eso. Era un militante político y cultural, alma de asados interminables, artista y uno de los sostenes históricos de la Biblioteca Popular Jorge Fonseca. Un lugar con mucha historia en la ciudad y la provincia de Neuquén.

Barreto formaba equipo con su esposa Miriam Berensztein, también veterinaria, con quien compartió no solo el consultorio, sino tres décadas de militancia y vida en común. Juntos criaron a sus dos hijas y armaron, según lo recuerdan quienes los conocieron, mucho más que una familia: un punto de encuentro para amigos, vecinos y compañeros de militancia que trascendía largamente la veterinaria Picunches, ubicada en .

Desde mediados de los años 80, Mauricio formó parte de organizaciones vecinales de Centenario, de charlas políticas que se estiraban hasta la madrugada y de grupos de artistas.

Los Artistas intergalácticos de Centenario. Pintaron varios murales en la ciudad, y en proyectos escolares. Luis Nichela (médico), Mauricio Barreto (veterinario), Silvana Nichela (veterinaria) y Pablo Agero (Licenciado en Artes Visuales)

Los Artistas intergalácticos de Centenario. Pintaron varios murales en la ciudad, y en proyectos escolares. Luis Nichela (médico), Mauricio Barreto (veterinario), Silvana Nichela (veterinaria) y Pablo Agero (Licenciado en Artes Visuales)

Quienes compartieron esos años lo recuerdan como un tipo solidario, gracioso y siempre predispuesto a dar una mano. Había venido desde Buenos Aires y, como muchos en esa época, hicieron de Neuquén su lugar, y de Centenario una cuna de redes.

Junto a Miriam sostuvo durante diez años el Cine Club de la Biblioteca Jorge Fonseca, un espacio que nació en 2006 y que, pese al avance del streaming y las plataformas, seguía reuniendo cada viernes a vecinos de Centenario y visitantes de toda la región. Con los años, el ciclo proyectó cientos de películas y se convirtió en una cita ineludible para quienes preferían el cine compartido a la maratón en soledad.

Barreto también fue parte de Los Intergalácticos, el histórico colectivo de artistas plásticos de Centenario integrado además por Pablo Agüero, Silvana Nichela, Luis Nichela y Mauro Rosas. El grupo dejó su huella en distintos puntos de la ciudad: la intervención de arte óptico "El Edificio que se Dobla" en la fachada de la Casa de la Cultura, el mural de Charles Chaplin en el mismo edificio, la escultura en homenaje a Luis Alberto Spinetta y las letras corpóreas de la Plaza del Bicentenario, en el ingreso a la ciudad.

La Biblioteca, su otro hogar

Barreto presidió en varias oportunidades la Biblioteca Jorge Fonseca, un verdadero baluarte de la cultura en Centenario, ligado a la lectura, la militancia y los derechos humanos. Desde ese lugar impulsó buena parte de las actividades culturales que hoy lo tienen como referente.

Se fue un amigo de charlas interminables y chistes ácidos, que se hizo querer por buena parte de una ciudad que hoy lo despide.

Desde Aten Centenario/Vista Alegre también lamentaron profundamente el fallecimiento de Barreto de quien destacaron la militancia. "Mauricio es un referente comunitario, un reconocido veterinario de la localidad y acérrimo defensor de los Derechos Humanos".

Sentido homenaje de Cultura de Centenario

Desde la Subsecretaría de Cultura de Centenario hacemos llegar nuestro más profundo abrazo y acompañamiento a la familia Barreto – Berensztein ante la partida física de Mauricio.

Mauricio Barreto fue un vecino muy querido de nuestra ciudad, que durante muchos años formó parte del grupo de Talleristas Intergaláctiques, dejando una huella de compromiso, solidaridad y participación.

Fue también un pilar fundamental de la Biblioteca Fonseca y un incansable defensor de los Derechos Humanos, construyendo desde cada espacio una sociedad más justa, solidaria y comprometida.

Acompañamos a sus familiares, amigos y a todas las personas que compartieron su camino, abrazándolos con profundo respeto y cariño en este momento de dolor.

Hasta siempre, Mauricio. Tu huella permanecerá en nuestra comunidad

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