Don Rosendo García y su esposa María Eugenia Casavilla: maestros del folklore
La enseñanza de las danzas folklóricas en esta comarca se inició en la primera mitad del siglo XX, a través de peñas que se organizaban en distintos barrios de la ciudad. Por ejemplo, el Club Hípico y Tradicionalista del Neuquén, entre otros, se reunía en las calles de tierra que bordeaban el Monumento a San Martín y danzaban al compás de los guitarreros.
Es así que comenzaron a llegar profesores de distintas regiones que se hicieron eco de ese crecimiento como es el caso del matrimonio compuesto por María Eugenia Casavilla y don Rosendo García que llegaron a la zona en 1956 y traían consigo un nutrido bagaje de tradición y música. De inmediato se encargaron de difundir el folklore desinteresadamente y con el único fin de hacer conocer las danzas de nuestro país, tan ricas en coreografías. Así se formaron peñas con grupos de entusiastas amigos recorriendo vastas regiones del país y la región.
Don Rosendo nació en San Luis el 6 de octubre de 1909, hijo del matrimonio entre Rosendo García y Celestina Godoy. Era el segundo de cuatro hermanos: don Víctor Aníbal, que fue intendente de esta capital, Rosendo, Inés, René.
A los18 años Rosendo se trasladó a la Capital Federal.
En 1956 se casó con María Eugenia Casavilla, nacida en Capital Federal el 7 de septiembre de 1921. Ella era Maestra elemental de inglés y como Rosendo se había recibido de Maestro Mayor de Obras en el Otto Krause, se trasladaron a Neuquén para dedicarse al rubro de la construcción e inmobiliaria, pues había realizado estudios de Martillero Público. También desarrolló tareas comerciales.
El matrimonio se conoció cuando cursaban estudios de folklore en la Escuela Nacional de Danzas en la Capital Federal. Cuando se casaron vinieron a vivir a Neuquén, a la casa de don Víctor Aníbal García, en Carlos H. Rodríguez 154. Recordemos que Víctor García fue el primer Intendente del Neuquén provincial en el año 1958.
La enseñanza del folklore en el Club Pacífico
Apenas llegados a Neuquén, comenzaron a enseñar folklore, a grandes y chicos, ad honorem en el Club Pacífico, lugar en el que le prestaban el salón y el Wincofón, uno de los primeros reproductores de discos de vinilo.
La peña “Los Andariegos”
Entre 1959-1960 formaron la peña junto con el Sr. Ítalo Argentino Funes y desarrollaron su actividad en el Club Independiente.
Con esta peña bailaban en cuanto evento social los invitaran. Podemos apreciar en las fotos en un agasajo en la Sociedad Italiana junto al Intendente Víctor Aníbal García y su esposa Manuela y la Srta. Ileana Lascaray, entre otros.
Doña María Eugenia recordaba –al momento de la entrevista hace varios años- que su hijo Aníbal tomó clases de folklore con un afamado profesor venido de Buenos Aires, don Víctor Manuel Ledesma pertenecía al famoso dúo Martínez –Ledesma, cantantes de folklore.
Muchos son los recuerdos de aquellas épocas plasmados en, por ejemplo, papeles y agendas de aquellos días. En uno de ellos se puede ver la nómina de adultos y niños que concurrían a tomar clases de folklore:
Matrimonios que iban a aprender folklore:
Carboni, Pavleas, entre otros.
Mayores:
Raquel Díaz, los hermanos Pavón, Roque Nievas, Jorge Luján, Celestino Luna.
Niños:
Carlos Díaz, Jorge Bacci, Hermanos Sambueza, Alberto Sánchez.
Niñas:
Carmen Funes, hermanas Ferragut, hermanas Laurino, Ana María Elissetche, Susana Infante, la Srta. Pifarré, Norma Sánchez, Anahí Guillén, entre otros
El 25 de marzo de 1977 don Rosendo falleció, pero sus enseñanzas quedaron atesoradas en el recuerdo de quienes fueron sus alumnos y de quienes amaron profundamente al folklore.
Estas líneas son en homenaje a la silenciosa labor de este matrimonio, que contribuyó a la enseñanza de esta hermosa tradición en nuestra provincia: la riqueza de la coreografía de estas danzas, la formación de peñas y la difusión de nuestras tradiciones en un grupo humano en el que se incluye, orgullosa, la autora de esta nota.
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