El día que el río Neuquén arrasó Sauzal Bonito
El 13 de julio de 2006 fue un punto de inflexión para los pobladores de Sauzal Bonito. Una ola de agua y barro pasó por encima del pueblo, productor de una crecida extraordinaria del río Neuquén. No fue una gran tragedia porque los pronósticos meteorológicos lo advirtieron y todos estaban preparados para cuando llegara el aluvión.
La gran mayoría juntó la mayor cantidad de pertenencias y se subió a la barda empinada que marca uno de los límites de la pequeña localidad (el otro, bastante más alejado, es el río). Pero muchos –aunque lo intentaron- no pudieron salvar a los animales de las granjas y corrales que eran parte de su sustento y fueron testigos de cómo se los llevaba el agua o los aplastaba el barro contra los alambrados o los cercos.
Sauzal Bonito es fiel a su nombre porque es un pueblito ubicado cerca del río Neuquén, donde las tierras son fértiles y las plantaciones forman un pequeño oasis en medio del desierto. El lugar está ubicado en un estrecho valle de 15 kilómetros de largo y a 45 kilómetros de Añelo, al oeste, y 50 kilómetros de Plaza Huincul, al sur.
Siempre, en medio de fenómenos importantes como ese, los técnicos calculan cuánta agua podría dar la nueva medición que se realizaba a través de sondas instaladas en el río y la información que estos aparatos enviaban a un satélite. Los niveles del caudal seguían creciendo cada vez más hasta que, de golpe, los aparatos dejaron de funcionar. En ese momento, en las oficinas de la AIC quedaron en silencio. Se dieron cuenta de que se trataba de algo realmente extraordinario que había arrasado las estaciones de medición. Las fuertes lluvias y el brusco aumento de la temperatura hicieron que la nieve de las montañas se derritiera de golpe, generando un caudal que fue creciendo de forma exponencial hasta llegar a los 10.300 metros cúbicos por segundo, algo nunca visto, teniendo en cuenta que durante algunas inundaciones, el río traía 700 u 800 metros cúbicos.
Los técnicos comenzaron a dar las alertas dos días antes para evacuar al pueblito. Lograron predecir, inclusive, hasta la hora en que llegaría la ola gigante. Por eso se realizó una evacuación exitosa. No obstante, el aluvión arrasó el pueblo y lo dejó tapado de barro y hundido en la desolación.
En la última crecida del Neuquén, Sauzal Bonito volvió a inundarse y a lamentar pérdidas cuantiosas aunque no de la manera tan trágica como la que ocurrió en 2006.
La proximidad con el río y las amenazas constantes de la naturaleza hacen que sus pobladores vivan desde entonces con el corazón en la boca.
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