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En Andacollo, un amonite de chocolate fue la sensación del Trail del Viento

Los dueños de una chocolatería artesanal de Las Ovejas presentaron esa especie de molusco del Jurásico en la tradicional carrera en Andacollo.

El arte y el talento está en todas partes y siempre hay una vidriera disponible para exhibirlo y hacerlo popularmente conocido. El norte neuquino es indudablemente una tierra paisajísticamente bendecida y ni hablar del valor y la idiosincrasia de los “nacidos y criados”. Sin embargo en los últimos tiempos hay “venidos y quedados” que prácticamente han introducido verdaderas revoluciones en la cotidianidad de los nortinos en una mágica y perfecta amalgama donde conviven sabia y sanamente las costumbres propias y foráneas. Un amonite de chocolate que se mostró en uno de los stands como satélites de la carrera de montaña emblema de Andacollo demostró este fin de semana que hay verdaderos “artistas y artesanos del chocolate” y que todavía quedan muchas cosas por descubrir y disfrutar en la región.

La monumental obra de chocolate es de la autoría de los “noveles chocolateros” del pueblo de Las Ovejas: Manuel Muñiz y su esposa Noemí Ruiz Díaz. Ambos son profesionales de la salud pública pero al mismo tiempo amantes de la chocolatería artesanal. Desde el año 2016 esta pareja oriunda de Buenos Aires le imprimió un nuevo toque al turismo local y regional, introduciendo un rubro que hasta el momento era inexistente.

MANUEL Y SU STAND DE VENTAS (3).JPG

“Nos vinimos a Las Ovejas y conocimos el norte neuquino por una cuestión laboral. Soy médico y mi esposa es bioquímica. Los dos en la actualidad formamos parte del hospital del pueblo. Hace siete años vimos y notamos que el lugar brindaba condiciones enormes para desarrollar emprendimientos. Así nació “Amore de Montaña” y desde agosto del año pasado ya contamos con nuestro propio local de ventas y atención al publico”, contó Manuel Muñiz.

El chocolate como forma de unión

El “chocolatero del pueblo” contó que Las Ovejas y toda la región entonces tenía (y aún tiene) un amplio abanico de posibilidades y oportunidades en materia turística. “En 2016 buscamos un proyecto en común que nos mantuviera ocupados parte del tiempo de nuestras vidas y nos pareció muy buena idea dedicarle toda nuestra energía al tema del chocolate”, contó Manuel. Agregó que “en cada oportunidad que volvimos a nuestros lugares de origen aprovechamos para capacitarnos en diversas técnicas con la maestra pastelera Viviana Navarro”. La pareja de chocolateros en la Navidad del año 2017 pudo presentar en sociedad la producción. La crítica de los vecinos fue sumamente elogiosa y motivadora. A partir de esa presentación redoblaron sus esfuerzos para seguir mejorando las técnicas de sus productos. La amplia preparación fue exitosa y teniendo ya las técnicas mucho más afinadas y aceitadas el 24 de agosto del 2022 pudieron instalarse finalmente con una chocolatería con producción y venta al público. “Aquí mostramos y vendemos todo lo que sabemos y aprendimos a hacer. Entre ellas figuras huecas y técnicas de chocolatería alpina y bombones finos”, relató el emprendedor.

MANUEL Y SU AMONITE (1).JPG

A un año de la inauguración del establecimiento Catalina, cuñada de Manuel, se sumó a la iniciativa tanto en la producción como en el servicio de ventas. “Este 2023 cumplimos un año con el local y puedo contar que hacemos todo lo que es chocolatería en taza, chocolates tipo francés, italiano y suizo. Además tenemos servicio de cafetería. La idea es ir ampliando nuestras propuestas de producción y servicios cada día”.

La creación en Las Ovejas a Andacollo

Manuel Muñiz, con la satisfacción plena de haber tenido una exitosa participación con su stand de exhibición y ventas de sus productos a base de chocolate en el Trail del Viento contó que “lo que más nos gusta es la propuesta de que siempre se hable de norte neuquino como potencia o como la idiosincrasia de la región, por eso es que nosotros nos queremos sumar a esa impronta con tinte de unidad y familia con la adaptación de nuestros productos”. En virtud de ese pensamiento es que nació la idea de fabricar un amonite enteramente de chocolate. “La obra tuvo cuatro técnicas distintas de trabajar el chocolate. En una sola figura hicimos lo que es primero la estructura general que es una figura hueca y le pusimos chocolate en rama adentro. Todo el revestimiento y el tallado enteramente a mano con chocolate modificado que es la parte estática. Sería la parte del nexo esqueleto del amonite”, explicó Manuel. Agregó que “en cuanto a toda la dinámica que serían los tentáculos que simulan el movimiento es un chocolate plástico. Se lo pintó con manteca de cacao en las distintas tonalidades. En verdad quedó todo librado a la imaginación y a las bases teóricas que tenemos”. Por último señaló que “fue una muy linda experiencia con increíbles devoluciones del público. Puedo decir que quedamos muy satisfechos”.

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Manuel Muñiz y su esposa Noemí Ruiz Díaz, profesionales de la salud pública y amantes de la chocolatería.

Manuel Muñiz y su esposa Noemí Ruiz Díaz, profesionales de la salud pública y amantes de la chocolatería.

Cabe recordar que el amonite de chocolate tiene razón de ser porque se sumaron a la propuesta del gobierno del Intendente Manuel San Martín, de explotar las bondades geológicas y paleontológicas locales y tras días de análisis, proyección y ensayos, Manuel y Noemí lograron “revivir” a un prehistórico amonite, especie de molusco que habitó en el jurásico en lo que es hoy el ejido de Andacollo.

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