Familia García Palazón-Fornieles, integrantes de la cofradía de ferroviarios de las colonias
En el entramado de la sociedad neuquina que comenzó a gestarse en el siglo XX, encontramos inmigrantes que arribaron a estas tierras para aportar su trabajo tesonero, pioneros.
Don José García Palazón, nacido el 1º de enero de 1878 en la aldea valenciana de Sumacárcel, se casó con Teresa González Vizanz en 1898. A los 33 años, llegó a la estación Neuquén el 11 de marzo de 1910 en "una noche oscura y ventosa, ya entrando otoño, y con poca iluminación", según recuerda su nieto. Se encontró con un pequeño poblado que solo tenía un caserío con pocas casas y tres comercios en el bajo neuquino. Había dejado a su familia en España y vino en busca de nuevos horizontes. Un año después, trajo a su esposa y sus cuatro hijos: Teresa, Amadeo, Vicente y Juan. En Argentina, nacieron cuatro hijos más: Vicenta, Consuelo, Josefa y José.
Los hijos nacidos en España formaron sus propias familias: Teresa se casó con Ricardo García Galdón; Amadeo se casó en Río Colorado con una señorita de origen alemán llamada Julia Perganachels; Vicente se casó con Sara Vieytes; y Juan se casó con Sara García Galdón. Los hijos nacidos en Argentina, Vicenta, Consuelo, Josefa y José, se afincaron en el Barrio que hoy es conocido como La Sirena.
En este barrio residía el gobernador del entonces territorio, Don Carlos Bouquet Roldán, cuñado del entonces Presidente de la Nación, Figueroa Alcorta, quien estaba casado con María de las Mercedes Bouquet Roldán.
Don José trabajó y colaboró en la empresa agropecuaria y en el arado de lo que hoy es la Torre Talero.
Francisco Fornieles Galindo, nacido el 24 de mayo de 1901 en Dalias-Almería, España, falleció el 8 de agosto de 1969. Se casó con Vicenta García Palazón González Vizán. Llegó a Argentina en el año 1916, llamado por su hermano Bernardo Fornieles, quien ya se había establecido en Villa Gobernador Gálvez, Provincia de Santa Fe. En esa localidad, Francisco fue fundador de la Cooperativa de Luz y Teléfono, y en Rosario y Coronel Suárez fundó escuelas industriales. En su honor, una calle en cada una de esas localidades lleva su nombre.
Don Francisco Fornieles llegó a estas tierras por el ferrocarril y llegó a ser Superintendente. Residía con su familia en las colonias ferroviarias de la calle San Martín y La Rioja. También había transportado los motores de la Cooperativa CALF a esta capital.
Francisco y Vicenta tuvieron 3 hijos: Viana, casada con Antonio Domene, con quien tuvo cuatro hijos; Hebe, casada con Pedro Francisco, con 3 hijas; y Bernardo, casado con Cristina Gladys Criado, con 3 hijos.
Es realmente hermoso escuchar los relatos de Josefa sobre la historia de su familia en Neuquén. Don José García Palazón, un inmigrante valenciano, dejó su marca en la ciudad al plantar esos gajos de olivo, que crecieron con fuerza y se convirtieron en árboles frondosos.
El amor de don José por los olivos y la forma en que preparaba las aceitunas con salmuera son testimonios de sus raíces y su conexión con su Valencia natal. Especialmente en esos tiempos, cuando Neuquén tenía solo unas pocas casas y un pequeño centro comercial en la calle San Martín, plantar un olivo significaba mucho más que un simple árbol; era un símbolo de esperanza y arraigo en esta tierra lejana.
Las reuniones familiares en la casa de piedra que construyó en la chacra de Valentina suenan como momentos llenos de felicidad y tradición. Las paellas, las carneadas y las fiestas de fin de año reunían a todas las familias, creando recuerdos inolvidables y fortaleciendo los lazos familiares.
Es a través de estas historias transmitidas de generación en generación que se preservan los lazos con el pasado y se celebra la identidad y las tradiciones familiares. La historia de Don José García Palazón y su legado en Neuquén es una parte valiosa de la rica historia de la ciudad y un recordatorio de cómo el esfuerzo y el cariño pueden enraizar a una familia en una nueva tierra, creando un legado que perdura con el tiempo.
Josefa García viuda de Rousillón formó parte de esa pequeña porción de neuquinos que amaron estas tierras.
Historia de inmigrantes españoles radicados tempranamente en estas tierras de la nor Patagonia que conforman la Gran historia neuquina, transformaron aquellos otrora poblados en grandes urbes, a fuerza de trabajo tesonero.
Hoy los volvemos a homenajear porque su labor no queda en el olvido, queda en la memoria de todos los neuquinos.
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