Fernández Oro: el insólito olvido de un novio a minutos de su casamiento
El increíble sobresalto de último momento que vivió una pareja, que buscó la prenda que les faltaba por toda la localidad. Los detalles.
Sábado 20:40 horas. Falta un ratito, minutos para dar el ansiado "sí". Pablo sabe qué sé "la mandó" pero no quiere arruinarle la fiesta a Marta. Son instantes de bronca por el insólito olvido, de mucha adrenalina e incertidumbre.
El Ruso, propietario del local escogido para celebrar la boda en Fernández Oro, apela a su popularidad y solidaridad. Y acentúa la búsqueda contrarreloj por todo el pueblo para tratar de "salvar" la celebración especial.
"Pasa que yo vivo en Plottier, elegimos Oro porque de allí es mi pareja y su familia. Admito que me colgué viendo la final de Boca, soy de River, pero ante todo futbolero y llegué con lo justo al lugar. El tema es que cuando arribamos a Las Calandrias -coqueto salón campestre-, me fui a cambiar y ahí empezaron las sorpresas", confiesa el novio desmemoriado a LM Cipolletti tras "cortar clavos" como pocas veces antes.
¿Qué le faltaba?
"Al salir de casa con mi hijo de 11 años -de anterior relación- digo 'algo me estoy olvidando'. Y cuando llegué al vestidor en el recinto del evento, a último momento me percaté de que no tenía la corbata ni las medias. Imaginate, empecé a insultarme a mí mismo, a preguntarle a Doris y al Ruso -los dueños- si conocían a alguien que usara corbata en la zona. Una locura", repasa el sobresalto inoportuno el mentor de un proyecto de diseño, que a la vez posee "carpintería propia"
Los casi 50 invitados ya estaban por llegar, pero las prendas que le faltaban al muchacho brillaban por su ausencia. "Para colmo con la ropa soy detallista y le dediqué tiempo y plata, la ocasión lo ameritaba. Busqué algo que me combinara con el traje porque era gris, tenía zapatos negros. El chaleco también tono gris... Había ido a una conocida casa de vestimenta masculina a comprar una corbata que pegara y pueden creer que me la olvidé", lamenta en tono jocoso una vez que el susto pasó.
Reconoce que en situaciones que le generan tensión "soy más olvidadizo. Por eso también me dejé en Plottier las medias".
Final feliz
Finalmente, apareció un vecino solidario del Barrio Los Troncos que al tomar conocimiento de la situación ofreció dos corbatas que tenía perdidas en el ropero. Eso sí, ningún lujo ni mucho menos... Ambas rosas, una un tanto deteriorada y la otra con sponsor de una entidad deportiva.
Hacia esa casa del barrio se dirigió en persona la anfitriona del recinto gastronómico mientras el novio seguía adelante con los preparativos frente al espejo y su amada se comía las uñas y no sabía si reír o llorar. Y, con el último suspiro, Pablito respiro aliviado al verla a Doris regresar con la buena noticia...
Es que a "caballo regalado" no se le miran los dientes reza el dicho y el muchacho que se casaba finalmente zafó con la corbata prestada. Las medias, de última, pasan más desapercibidas y no lo dejaban tan en evidencia... Lo cierto es que la pasaron bomba y todo quedó como una simpática anécdota.
"El casamiento estuvo muy lindo, hermoso todo, el lugar y el asado tremendo. La familia de "Mar" hizo un enorme esfuerzo, vinieron de Bahía Blanca, de Mariano Moreno, de Chos Malal. No podía suspenderse por una corbata -risas-", finaliza Pablo, que tras casi 11 años le puso el broche de oro a la relación con Marta -tienen un hijo de 6- en una noche divertida y movidita...
Fueron felices y comieron perdices. Una historia de Oro.
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