Gaido, a toda máquina, pensando en el Neuquén que viene
En siete años, supo cambiar la matriz de la principal ciudad de la Patagonia. La carrera contrarreloj del intendente neuquino que tiene como objetivo dejar a Neuquén como la ciudad “modelo” del “planeta Vaca Muerta”.
“Neuquén ya no es la misma ciudad que Mariano Gaido recibió cuando asumió la intendencia en diciembre de 2019”, contesta a nuestra invitación de charlar sobre la Capital neuquina, nuestro viejo amigo asesor de varios gobernadores neuquinos.
“Casi siete años después, la capital provincial atraviesa una transformación que se ve en sus calles, en la expansión de sus barrios, en el movimiento inmobiliario, en la llegada de nuevas inversiones y, fundamentalmente, en una obra pública que se convirtió en uno de los principales sellos de la gestión municipal”, se entusiasma nuestro interlocutor cuando aún no nos ha invitado a sentarnos frente a su añeja estufa a leña devoradora quien sabe ya de cuantos frutales que fueron parte del hábitat natural que lo rodeó durante tantos años.
“El crecimiento de Vaca Muerta aceleró un proceso que ya estaba en marcha. Cada vez más familias llegan a la región detrás de las oportunidades que genera la actividad hidrocarburífera y Neuquén capital recibe buena parte de esa presión demográfica. El desafío para cualquier administración era evitar que ese crecimiento terminara desbordando la infraestructura y los servicios de la ciudad”, nos cita uno de los tantos informes de coyuntura que llegaron a sus manos hace no más de 12 años atras..
Gaido eligió responder con planificación y obra
Viniendo más acá en el tiempo, nuestro “eterno consultor “ nos dice “Para Gaido, la inversión municipal en infraestructura ocupa un lugar central dentro del presupuesto y se sostiene, según viene planteando, con recursos propios y cuentas equilibradas. Esa capacidad financiera le permitió mantener obras en marcha incluso en un escenario nacional marcado por el fuerte freno de la inversión pública”.
Trazando algunos contrastes con las administraciones nacionales, la de Alberto Fernández y la actual, dijo que “el fenómeno no termina en el Estado. El movimiento municipal funciona también como ordenador y, en muchos casos, como disparador de inversión privada. Edificios, nuevos locales comerciales, desarrollos urbanísticos y proyectos que hace algunos años parecían impensados comenzaron a modificar el perfil de distintos sectores de la capital”.
En los últimos 8 años, Neuquén dejó definitivamente atrás su escala de ciudad intermedia y empieza a convivir con problemas, oportunidades y desafíos propios de una verdadera área metropolitana.
Uno de los ejemplos más visibles que nos deja nuestro interlocutor es el Paseo Costero. “La incorporación de los ríos a la vida cotidiana de los neuquinos probablemente sea una de las transformaciones urbanas más importantes de las últimas décadas. De una ciudad que durante buena parte de su historia creció de espaldas al Limay y al Neuquén, se pasó a una capital que convirtió esas costas en espacios públicos, turísticos, recreativos y también en nuevos polos de desarrollo privado”, señaló.
El corredor costero supera actualmente los 30 kilómetros y continúa expandiéndose. No es solamente una obra paisajística. “La apertura de nuevos accesos conecta barrios, revaloriza sectores que durante años quedaron relegados y abre oportunidades comerciales y gastronómicas alrededor de los ríos”, insistió.
Algo similar ocurre con la Avenida Mosconi, la vieja Ruta 22. “Durante décadas fue una cicatriz que partió a Neuquén en dos y condicionó el tránsito de norte a sur. Su transformación en avenida urbana, con nuevos sistemas pluviales, iluminación, pavimento y espacios de integración, apunta a resolver una deuda histórica”, señaló.
“Es una obra compleja, incómoda mientras se ejecuta y probablemente una de las que más impacto tendrá sobre la dinámica cotidiana cuando esté terminada”, agregó.
Otra de las obras de gran impacto es el del acceso Norte. “en una ciudad donde el parque automotor y el movimiento diario crecieron mucho más rápido que la infraestructura vial durante años. La conexión con la zona norte y con los caminos hacia la actividad hidrocarburífera dejó de ser una cuestión secundaria: es uno de los grandes desafíos de movilidad que enfrenta Neuquén”.
La expansión hacia la Meseta completa otra parte del mapa. El crecimiento poblacional obliga a pensar dónde van a vivir los miles de nuevos habitantes que tendrá la capital en los próximos años y, especialmente, bajo qué condiciones.
“El concepto de la denominada 'ciudad de los 15 minutos' que impulsa el municipio busca justamente evitar la repetición de un viejo problema urbano: primero construir barrios y después salir corriendo detrás de los servicios”, recordó.
Según lo indicado por el secretario de Infraestructura y Planeamiento Urbano de la municipalidad, Alejandro Nicola, “la propuesta es que los nuevos desarrollos nazcan con infraestructura y que escuelas, comercios, espacios públicos, centros de salud y servicios esenciales estén relativamente cerca de los hogares. En una ciudad que se expande a una velocidad poco habitual para la Argentina, esa planificación deja de ser una idea urbanística para convertirse en una necesidad”.
“Porque Vaca Muerta ya no es solamente una realidad que ocurre a más de 100 kilómetros de la capital”, sostuvo. Está dentro de Neuquén.
Se ve en el tránsito, en los alquileres, en los hoteles, en los restaurantes, en los nuevos edificios, en la demanda de viviendas y en la apertura permanente de comercios. También aparece en las dificultades: servicios exigidos al máximo, calles cada vez más transitadas y una presión constante sobre el suelo urbano.
“Administrar ese crecimiento es, posiblemente, el mayor desafío que tendrá la ciudad durante la próxima década”, agregó uno de los consultores inmobiliarios capitalino.
Equilibrio fiscal
La administración de Mariano Gaido mantiene en equilibrio sus cuentas desde el primer año que asume el gobierno comunal. “Para sostener el nivel de inversión, Gaido hizo del equilibrio fiscal otro de los argumentos centrales de su gestión. La ecuación parece sencilla, aunque en la administración pública rara vez lo es: contener el peso de los gastos corrientes para liberar recursos que puedan destinarse a infraestructura”, nos explicó hace algún tiempo el secretario de Finanzas de la comuna, Fernando Schpoliansky.
“Allí hay una diferencia que el intendente intenta mostrar respecto de otras administraciones municipales. La obra no depende solamente de financiamiento externo ni de transferencias extraordinarias, sino de la capacidad de generar ahorro dentro del propio presupuesto”, profundizó en su análisis.
“Eso explica por qué las cuentas municipales pasaron a ser una pieza política del modelo de gestión. No se trata únicamente de exhibir superávit, sino de demostrar qué se hace con él”, agregó.
Gaido eligió transformarlo en obra pública
“Hay, además, otra decisión que tendrá consecuencias institucionales en los próximos años: la eliminación de las elecciones municipales de medio término”, explica Schpoliansky.
“Durante décadas, los neuquinos elegían concejales cada dos años. La reforma de la Carta Orgánica terminó con ese sistema y unificó los tiempos electorales. Más allá del ahorro que implica no organizar elecciones intermedias, el cambio modifica también la lógica política de la ciudad”, agregó.
“Un intendente ya no tendrá que atravesar una elección cuando apenas lleva dos años de gobierno. Tendrá cuatro años completos para ejecutar un programa y, recién después, someterlo nuevamente a la evaluación de las urnas”, explicó Gaido en su momento cuando explicó los motivos por los cuales impulsó la eliminación de las elecciones a concejal de medio término.
Lo dicho por el mandatario comunal puede significar más estabilidad para gobernar, pero también una responsabilidad mayor: ya no habrá una elección intermedia que funcione como termómetro anticipado de la gestión.
Gaido entra ahora en una etapa distinta
La mayor parte de su segundo mandato estará atravesada por la finalización de grandes obras, la expansión hacia nuevas áreas de la ciudad y una discusión que inevitablemente empezará a ganar espacio: qué Neuquén quedará después de 2027.
Porque el crecimiento económico por sí solo no garantiza una buena ciudad.
“El verdadero desafío será lograr que el desarrollo de Vaca Muerta no produzca una capital cada vez más desigual, congestionada y costosa, sino una ciudad capaz de acompañar esa riqueza con infraestructura, servicios, espacios públicos y calidad de vida”, imaginan empresarios del sector inmobiliario.
Gaido parece haber entendido hace tiempo que su principal capital político está en las obras.
En una ciudad que cambia prácticamente todos los meses y en la posibilidad de mostrar que los recursos que genera Neuquén vuelven, al menos en parte, a sus calles.
El intendente acelera en la recta final de su segundo mandato. Tiene obras simultáneas, cuentas que utiliza como bandera de gestión y una capital que sigue creciendo empujada por el fenómeno económico más importante de la Argentina.
El Neuquén que viene ya empezó a construirse.
La discusión, de acá a 2027, será hasta dónde puede llegar esa transformación y qué lugar ocupará Gaido en la próxima etapa política de la ciudad y de la provincia.
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