La esponja de cocina acumula más bacterias que el inodoro: cuándo hay que cambiarla y porqué no desinfectarla
Un estudio detectó hasta 54.000 millones de bacterias por centímetro cúbico en algunas esponjas de cocina. Desinfectarla puede resultar contraproducente.
La esponja que se utiliza todos los días para lavar platos puede convertirse en uno de los objetos con mayor concentración de bacterias dentro de una casa. Una investigación publicada en Scientific Reports detectó densidades de microorganismos que pueden superar ampliamente a las encontradas habitualmente en un inodoro y recomendó reemplazarlas con frecuencia.
El trabajo fue realizado por un equipo de investigadores liderado por Markus Egert y analizó la presencia de microorganismos en esponjas de cocina utilizadas habitualmente. Los científicos encontraron concentraciones de hasta 54.000 millones de bacterias por centímetro cúbico, niveles que, según el estudio, son comparables únicamente con los hallados en muestras de materia fecal humana.
Qué bacterias puede acumular una esponja
El análisis identificó 362 tipos de bacterias en las esponjas estudiadas. Entre las más abundantes aparecieron microorganismos que pueden representar un riesgo potencial, especialmente para personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Cinco de las diez especies más abundantes pertenecían al denominado Grupo de Riesgo 2, que incluye microorganismos potencialmente patógenos.
Entre las bacterias detectadas se encuentran:
- Moraxella osloensis: puede provocar el característico mal olor de la ropa y de las esponjas que permanecen húmedas.
- Acinetobacter: algunas especies pueden causar infecciones, especialmente en personas inmunocomprometidas.
- Chryseobacterium: incluye microorganismos potencialmente patógenos que también pueden afectar a personas con defensas bajas.
La combinación de humedad, restos de comida y la estructura porosa de las esponjas genera un ambiente favorable para la acumulación y reproducción de microorganismos.
Por qué no alcanza con hervirlas o ponerlas en el microondas
Una de las principales conclusiones del estudio es que los métodos caseros de desinfección no garantizan una solución a largo plazo. Entre las prácticas analizadas aparecen el uso de agua caliente, el hervido y el calentamiento en microondas.
Según los investigadores, estos procedimientos pueden reducir temporalmente la cantidad total de microorganismos, pero no eliminan todas las bacterias presentes en la esponja.
El problema es que el calor puede generar una especie de "selección artificial": las bacterias más resistentes sobreviven al procedimiento y posteriormente vuelven a multiplicarse en un ambiente con menor competencia.
De esta manera, microorganismos como Moraxella y Chryseobacterium pueden recolonizar rápidamente la esponja. El estudio encontró que las esponjas que sus dueños afirmaban desinfectar regularmente presentaban un porcentaje significativamente mayor de bacterias potencialmente patógenas que aquellas que nunca habían sido sometidas a esos métodos de limpieza.
Cada cuánto conviene cambiar la esponja
Ante estos resultados, los autores del estudio desaconsejan confiar exclusivamente en métodos caseros para prolongar la vida útil de una esponja de cocina.
La recomendación es reemplazarla al menos una vez por semana y hacerlo antes si comienza a presentar mal olor. De esta manera se evita que la acumulación de microorganismos se prolongue durante períodos extensos.
La investigación advierte así sobre un elemento cotidiano que, aunque puede parecer limpio después de ser enjuagado, puede acumular una enorme cantidad de bacterias debido a la humedad y los restos orgánicos que quedan atrapados en su interior.
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