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La Mañana Guillermo Pereyra

Guillermo Pereyra: de sus comienzos en Astrafor a escribir la historia de los trabajadores petroleros

Fue un gran líder sindical, un político de mucho peso y participó activamente en el diseño energético del país y de la región.

Jean-Paul Sartre aseguró que "las clases populares no tienen historia" y por esa razón pasan al olvido sus rutinas, esfuerzos, sacrificios y alegrías. Poco es mucho y mucho no pasa nunca. Sin embargo, la línea del tiempo suele quebrarse cada tanto. Es como en esos aleteos de mariposas en Brasil, que por imponderables de la física generan tsunamis en Asia; lo improbable se hace ley.

Guillermo Juan Pereyra es sin duda esa bisectriz que se abre y cambia la realidad de aquellos pocos para escribir su historia. Un duro forjado en el campo tras abandonar sus estudios universitarios por circunstancias de la vida. Desde sus comienzos en Astrafor, la empresa de servicios de torre, hasta hoy, cambió el mundo, la Argentina y la Patagonia norte.

Él mismo recordaba sus cicatrices, conseguidas de manera violenta por una disputa en tiempos de delegado, cuando se formó el actual sindicato, allá por 1972. En los inicios, antes del proceso militar, los golpes dirimían los debates y las aspiraciones: quizás lo de "caballo" haya sido sellado en aquellos días "donde dormíamos entre trapos y tomábamos caldo de hueso porque no teníamos ni un solo derecho". Recordaba cuando le pidió a Felipe Sapag un colectivo para sacar a la gente de un yacimiento porque "era indigno como los tenían hacinados", lo que le valió ser prisionero durante el proceso militar y sufrir la intervención de aquel sueño en forma de organización sindical. "De pronto no teníamos nada y salía en bicicleta a vender huevos con mis hijos que eran chiquitos".

guillermo pereyra petrolero gremialista

"¿Te acordás cuando te saqué los camiones para hacer una protesta?", le dijo durante un congreso al ex Halliburton y por entonces presidente de IAPG, Carlos Postai. "Sí, me pateaste el escritorio", respondió risueño desde su metro 68. La tensión de entonces había dado paso a las risas de la memoria del hoy. Parte del juego era medir el poder y la acción.

Petroleros, su sueño cumplido

El sindicato, la mutual, la obra social y la ART fueron creaciones de Pereyra el soñador. De la pequeña oficina con la máquina de escribir Remington, las recorridas por el campo buscando afiliados y la monumental asamblea de Vuelta de Obligado para conseguir la independencia del Sindicato de Petróleo y Biocombustibles de Bahía Blanca.

"Nemo vult quod nescit" (nadie quiere lo que no conoce), diría Séneca. Y así pasó con el pacto YPF-Chevron que dio inicio a Vaca Muerta. Pocos años después, diría que aquellos temores se habían disipado. Faltaba información y los walking rigs eran la posibilidad de perder fuentes de trabajo y que los viejos quedaran en la nada. Años después, en Houston durante una OTC, desandó aquella oposición para revelar que la tecnología debía implicar un trabajo de capacitación muy fuerte.

"Las nuevas tecnologías van a dar paso a otros trabajos más calificados", dijo y comenzó a diagramar sistemas de capacitación para los ingresantes a la industria. Así, además de una red de consultorios, 12 farmacias, 5 clínicas, 6 centros recreativos, y cientos de obras, lanzó el Campus Educativo para la Innovación y el Entrenamiento Laboral.

Vida política: "siempre adentro"

También estaba claro que sin política no había posibilidad de conquistas laborales. Secretario de Trabajo, diputado provincial y senador nacional de la mano del MPN. "Soy peronista y del Movimiento", se definía. Lanzó la agrupación Azul y Blanca que hoy conduce Marcelo Rucci, su sucesor en el sindicato, y desde allí construyó siempre hacia adentro. Con enojos y alegrías, pero "siempre adentro".

"Estoy cansado, ya es tiempo de otros", me dijo durante una caminata hace un par de años, antes de dejar la Secretaría General del Sindicato, tras 40 años de gestión. Con virtudes y con fallas, Pereyra fue capaz de escribir la historia de los trabajadores petroleros y participar activamente en el diseño energético del país y de la región.

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Guillermo Pereyra durante un plenario de delegados petroleros, en 2019.

Guillermo Pereyra durante un plenario de delegados petroleros, en 2019.

El otrora secretario de Energía de la Nación y director de YPF, Emilio Apud, rescató siempre el papel de Pereyra en el desarrollo de Vaca Muerta. "Sin él no hubiera sido posible, entendió que el break even tan bajo de los convencionales debía dar paso a otra industria", recordó durante una charla en Neuquén. Así nació la adenda al CCT 644/12, una de las medidas que permitieron el desarrollo de la actividad en Neuquén. Tanto Guillermo como Manuel Arévalo, de Jerárquicos, obtuvieron un premio Konex, el más prestigioso del país a líderes innovadores y capaces de generar cambios de alto impacto social.

Pereyra era un ser multifacético, que como el hombre ilustrado de Bradbury, era capaz de recordar la historia del petróleo en cada cicatriz y en cada sueño cuajado en obras. Incluso, desde ese bronce eterno, era el mismo ser que admitía haberse equivocado o fallado. Al fin y al cabo, Pereyra era un ser humano que se sobrepuso a las circunstancias y fue más allá de lo que el destino le tenía escrito en 1943, cuando nació en el pueblo mendocino de Bowen.

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