La caída de Gloria Ruiz: crónica de una sesión caliente en la Legislatura de Neuquén
La sesión duró más de cinco horas. El oficialismo obligó a todos a votar "por sí o por no", sin abstenciones. La izquierda y el peronismo se retiraron a los gritos.
Jueves 19 de diciembre, 15.30 horas. En las calles de Neuquén el clima festivo de fin de año se mezcla con una tensión palpable. En el corazón de la ciudad, la Legislatura provincial está bloqueada, como si se tratara de un evento de alto riesgo. Y no es para menos: adentro se está escribiendo un capítulo histórico.
La destitución de Gloria Ruiz, vicegobernadora de Neuquén es un escándalo político de proporciones inéditas. Un espectáculo que desnuda las grietas de un gobierno que hasta hace poco se presentaba unido.
El edificio legislativo está vacío, al menos en apariencia. En la entrada, hay guardias que tienen la orden estricta de no dejar pasar a nadie, por fuera de un celoso listado de personas, además de los medios de comunicación.
Un pinito navideño adorna el hall, con regalos ficticios que intentan mantener una fachada de normalidad. Colgados, hay cartelitos que dicen “paz” o “felicidad”, dos palabras que parecen estar ausentes adentro del recinto. Pero no hay nadie alrededor. Ni los empleados, ni los asesores que suelen pulular por los pasillos, ni mucho menos el público.
Un pinito navideño y cuchillos en el aire
La tensión es evidente, y lo único que llena el edificio, es el silencio. Sin hinchadas en los palcos, sin banderas ni gritos, los 35 diputados están presentes en sus bancas, listos para cumplir con un guion que parece escrito desde hace semanas. Pero la vicegobernadora no está presente en la sala, como si evitara la foto viral de una mujer que se fue por la puerta de atrás de la política.
La prensa observa desde su palco, testigo de un espectáculo que, a esta altura, parece inevitable: Gloria Ruiz será destituida.
El primero en hablar es Claudio Domínguez, diputado del MPN y uno de los más hábiles con la palabra, un todoterreno de la política. Domínguez no se guarda nada: lanza argumentos como si fueran cuchillos afilados, repasando punto por punto las irregularidades que pesan sobre Ruiz.
Desde la compra cuestionada de una camioneta Toyota SW4 hasta las transferencias de fondos públicos a una cuenta personal de su hermano Pablo Ruiz, ex coordinador de la Casa de las Leyes, todo queda sobre la mesa. La defensa de Ruiz, a esta altura, es solo un eco débil de lo que fue.
En la sala, las caras tensas de los diputados de izquierda y del peronismo contrastan con la seguridad del bloque oficialista. Guillermo Monzani, presidente de la comisión investigadora, aprovecha la jornada para destacar el trabajo técnico realizado por Francisco Lepore, joven diputado de Avanzar, a quien felicita con una palmada en el hombro, como si fuera un pupilo en ascenso.
Pero el clima está lejos de ser distendido. Los opositores denuncian que esto no es más que una interna del gobierno de Rolando Figueroa que explotó en la Legislatura. Hablan de un “show montado” con el aparato judicial como principal protagonista.
La sesión duró más de cinco horas, donde habló una docena de diputados, a pesar de que la sentencia estaba escrita de antemano. El oficialismo no tiene dudas que destituir a Ruiz, pero quiere dejar en claro de qué lado está cada uno de los diputados, e impulsa el voto nominal y ninguno puede abstenerse en la votación.
"¡Nos nos dejan hablar porque somos kirchneristas!"
“¡No es posible que no nos dejen hablar porque seamos kirchneristas!”, dijo la diputada Lorena Parrilli, quien junto al bloque de Unión por la Patria de Darío Martínez y Darío Peralta, se abstuvieron de votar.
El diputado Martínez se manifestó con dureza sobre la destitución de Ruiz y se centró en el procedimiento llevado adelante, al que calificó como “defectuoso” y “contrario a los principios constitucionales”.
“Desde el primer día, sostuvimos que la Constitución es clara: este caso ameritaba un juicio político. Pero si deciden no aplicar el juicio político porque tienen mayoría y optan por reglamentar el artículo 189, al menos háganlo con un procedimiento serio y responsable, sin errores. No se puede legislar con nombre y apellido. Eso es un sinsentido”, afirmó.
A la oposición no se le permitió abstenerse del voto, por eso figurarán como ausentes en la sesión, en una jornada que terminó a los gritos. Parrilli y los diputados por el FITU Andrés Blanco y Gabriela Suppicich y los peronistas, se retiraron rápidamente del recinto.
Martínez criticó que se votara una resolución específica para este caso sin antes reglamentar el artículo 189 de manera general, lo que consideró una violación a los procedimientos constitucionales.
“El procedimiento estuvo mal desde el inicio. Se creó una resolución que prejuzgaba sobre la suspensión y no cumplía con las garantías mínimas. El artículo 5 de esa resolución establecía que solo se analizaría la denuncia, pero la denuncia no estaba formalmente presentada. Este tipo de errores conceptuales abren la puerta para que la Corte Suprema termine anulando todo el proceso”, señaló.
El legislador también cuestionó la falta de rigor en los instrumentos legales utilizados. “Esto debió resolverse con una declaración o una resolución, no con una ley. Una ley implica la posibilidad de veto por parte del Ejecutivo, algo que no corresponde en este caso. Es un error básico que demuestra la falta de cuidado con un tema de gravedad institucional”.
Más allá del procedimiento, Martínez fue contundente al señalar que el manejo de la situación dejó al electorado neuquino en una posición de indefensión. “Cuando dijeron que esta era la mejor vicegobernadora para Neuquén, hubo una gran estafa electoral. Si lo que dicen es cierto, la ciudadanía fue engañada desde el principio”, afirmó.
En un discurso que no esquivó las críticas al sistema político en su conjunto, la diputada Gabriela Suppicich, también del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FITU), señaló lo que consideró una doble vara en la investigación y destitución de Gloria Ruiz. Sus palabras buscaron ampliar el foco del debate, y apuntaron a la complicidad de otros actores dentro del aparato estatal y al trasfondo político del caso.
Carpetazos, BPN y Tribunal de Cuentas
Suppicich fue una de las diputadas que más se molestó con todo el proceso por considerar que el oficialismo obligó a todos a tomar una posición "por sí o por no", sin absenciones. “Acá hay otras responsabilidades. El Banco Provincia y su síndico, Matías Nicolini, ¿por qué no actuaron a tiempo? Desde el 21 de agosto se sabían todas las transacciones sospechosas y no hicieron nada. Es raro. ¿Y el Tribunal de Cuentas? Desde febrero no se permitían auditorías y recién ahora, cuando este carpetazo salió a la luz por los medios, es que se animan a decirlo. ¿No es raro también?”, cuestionó Suppicich, evidenciando lo que considera omisiones deliberadas por parte de otros sectores del gobierno.
La destitución de Gloria Ruiz dejó lecciones amargas sobre el poder, la transparencia, y los límites que no deberían negociarse en lo más alto del poder de la provincia de Neuquén.
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