El clima en Neuquén

icon
22° Temp
56% Hum
La Mañana Israel

La guerra fría no terminó: su lógica sigue en Israel, Gaza y Argentina

Como en la guerra fría, los poderes superiores defienden sus modelos con alfiles que mueven en forma de ajedrez. Ocurre en Medio Oriente y también en el plano local.

La guerra entre Israel y Palestina es quizás uno los conflictos armados más antiguos y persistentes de la historia de la humanidad. La zona de la Franja de Gaza tiene una densa historia de conflictos religiosos entre árabes, judíos y católicos, disputas territoriales, guerras e invasiones de potencias extranjeras que datan de hace por lo menos 3500 años.

La Franja de Gaza compone una triste fotografía, del pretendido progreso de la humanidad. Con mas de 2 millones de habitantes hacinados en un territorio de tan solo 365 kilómetro cuadrados (solo el doble de Neuquén Capital), es la región más densamente poblada del mundo, hoy epicentro de un conflicto armado que desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hace ya 75 años, no ha dado tregua a dos poblaciones que se hacen daño entre sí con crueldad. A la vista de todo el mundo, los pueblos palestinos e israelíes sostienen un interminable conflicto, a pesar de que existe suficiente riqueza en la región como para lograr un acuerdo y vivir bien. ¿Por qué persiste la lucha? ¿Es la guerra y el sufrimiento humano extremo una elección consciente de israelíes y palestinos?

Salvando las distancias, Argentina también padece disputas tan persistentes como innecesarias. Durante décadas, el poder estuvo en discusión no solo respecto de quién lo ejerce, sino también respecto de las doctrinas económicas y el alcance de la intervención del Estado. Así, comunismo, socialismo y capitalismo se discuten en nuestro país en forma de un espiral interminable. En el pasado fue en forma de lucha armada y de dictaduras y, en la actualidadm en una elección que enfrenta dos modelos económicos totalmente opuestos. ¿Estas idas y vueltas e indefiniciones de modelo de país se explican sólo por las diferencias internas de un pueblo que no sabe ponerse de acuerdo?

guerra israel.jpg

Las guerras y las discusiones ideológicas y territoriales no surgen exclusivamente del seno de los países en conflicto como los nuestros. Se alimentan de una discusión mayor.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dividido entre la influencia militar y económica de los Estados Unidos y la de la Unión Soviética. Los dos grandes ganadores de la guerra iniciaron un período de consolidación como líderes mundiales, con dos modelos filosóficos y económicos muy distintos. Así, capitalismo y comunismo, se hicieron carne en dos potencias político/militares, que compitieron ante los ojos del mundo para ver quién respondía mejor al ideal de superación humana, en la búsqueda de la igualdad y la prosperidad económica y también en una vertiginosa carrera tecnológica y armamentística.

El capitalismo, de la mano de los pensadores liberales, confió en la mano invisible del mercado, donde el Estado debía intervenir lo menos posible en los asuntos económicos y en las libertades humanas. El comunismo creía lo contrario: la intervención del Gobierno, a través de la planificación y el control de la economía, lo que para ellos garantizaría el progreso y la igualdad. ¿Les suena familiar esta discusión? En siete días, Argentina se decidirá por uno de estos dos modelos.

USA y la URSS, se repartieron el mundo entre ellos dos y, como en una partida de TEG, empezaron a lanzar los dados para atacarse no entre si, sino a través de los países bajo su influencia, como los nuestros. Desde entonces, aproximadamente 130 conflictos armados se produjeron bajo la influencia de lo que se denominó “La guerra fría”. Quizás los conflictos armados influidos por esta lógica bipolar más conocidos, son las guerras de Vietnam (1955-75), Corea (1950-53), el conflicto de los misiles en Cuba (1962) y, más recientemente, la invasión de Rusia a Ucrania (2022/23). Pero también otros conflictos fueron alimentados por esta pelea de gigantes.

El Conflicto Palestino-Israelí es uno de ellos.

Las dictaduras militares en América Latina, a través de la Doctrina de Seguridad Nacional del Pentágono, con la excusa del combate al comunismo, también.

Un ajedrez de izquierda y derecha

La caída del Muro de Berlín y posteriormente la disolución de la Unión Soviética, supuestamente pusieron fin a la guerra fría. Pero esto no fue así: Se reconfiguró un eje de poder en Oriente, capaz de pulsear con Estados Unidos de igual a igual: Rusia mantuvo toda su capacidad militar y nuclear, casi en igualdad respecto de Los Estados Unidos. China se desarrolló e hizo lo propio alcanzando a Estados Unidos en lo económico e industrial. Adicionalmente, la capacidad de producción energética entrecruzó todas las discusiones y encasillando aliados estratégicos. Irán, Emiratos Árabes, Irak, Venezuela, Argelia y Libia por dar algunos ejemplos, juegan en ese tablero para uno u otro lado.

Así, el mundo permanece dividido como en un tablero de ajedrez, con piezas blancas y negras que se enfrentan, movidas por las manos de las potencias, que quizás a su vez sean movidas por intereses y poderes multinacionales muy superiores. Como explicó Jorge Luis Borges en su poema: "Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía?".

Mas allá de la guerra fría, que nos ha puesto de uno u otro lado del tablero internacional, ¿Será que la guerra, el conflicto y el antagonismo político es una forma que tienen, quienes detentan el poder, para justificar su liderazgo? Para entender esta lógica, no es necesario mirar de lejos a George Bush (padre e hijo) o a Vladimir Putin. Enfoquemos más cerca y observemos la famosa “grieta”: Cristina Kirchner y Mauricio Macri han alimentado sus diferencias, justificándose a si mismos como líderes imprescindibles para combatir al otro, en detrimento de las condiciones económicas de un país que va rebotando de extremo a extremo entre la izquierda y la derecha.

MACRI-CRISTINA.jpg

Esta lógica parece no haber agotado su impulso. Como en la guerra fría entre EE. U. y la URRS, Cristina Kirchner y Mauricio Macri ya no se atacan directamente entre sí, sino que lo hacen bajo la lógica de una guerra fría, a través los alfiles que ellos dos mueven, con táctica y estrategia propias de un gran maestro, a lo largo del tablero nacional, pero bajo la “franquicia ideológica” que las grandes potencias nos ofrecen.

Para visualizar esta idea, sólo basta con recordar como el arco político del kirchnerismo ha promovido siempre, las relaciones políticas y comerciales con Rusia, China, Irán, Cuba o Venezuela, y de como el Macrismo, hace lo propio con Estados Unidos y Europa. Mas recientemente, con la irrupción de Javier Milei (a quien, por cierto, Macri apoya), se han perdido las formas de la diplomacia, pero la discusión es la misma, mediante duelo discursivo cruento en el que Milei ataca a los que él llama “sucios zurdos marxistas” y con el rechazo anticipado a cualquier tipo de acuerdo político y comercial con los países que no representen las ideas de la libertad y del capitalismo.

Es notable como de esta manera, en tan solo 10 años pasamos, sin escalas, de mayorías electorales que eligieron y festejaron a la izquierda intervencionista del Kirchnerismo, al nuevo fervor popular por el derechismo liberal de Javier Milei. Disputa que está a solo siete días de iniciar un nuevo capítulo en nuestro país.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas