La historia de la foto que sacó una neuquina hace 41 años
Hace cuatro décadas, Liliana Garrido, una vecina de Plaza Huincul, estaba de vacaciones en Mar del Plata y le sacó una foto a un adolescente rosarino junto a Diego Maradona con la solemne promesa de hacérsela llegar cuando la revelará. Pero entre equipajes y cientos de kilómetros no pudo cumplir su promesa hasta este jueves 29 de diciembre del 2022.
Con la efervescencia en los ánimos por el triunfo de la selección argentina en el Mundial de Fútbol de Qatar 2022 y el eterno recuerdo de la destreza en la cancha de Maradona a la memoria de esta neuquina que hace 41 años pasó sus primeras vacaciones en la costa y se encontró con un chico en la calle. “Esa foto siempre estuvo en mi mente, siempre sentí que no era mía, que se la tenía que entregar a su verdadero dueño”, aseguró la mujer en un vivo con Proyecto Pelusa, por Instagram.
Liliana tenía 19 años cuando viajó a Mar del Plata en febrero de 1981 junto a una amiga a conocer el mar. Su alojamiento estaba muy cerca del conocido hotel Dos Reyes donde ocurrió la historia que estuvo inconclusa por más de 40 años. “Un día, de golpe salimos y nos encontramos que todo el equipo de Boca estaba en ese hotel, entre ellos Maradona que recién empezaba a ser muy famoso”, relató.
Proveniente de una familia futbolera y especialmente xeneize se entusiasmó ante la posibilidad de ver a los jugadores del plantel de Boca. “En un momento que no había tanta gente veo para adentro del hotel y en el lobby estaba Diego Armando Maradona, al que por supuesto reconocí inmediatamente. Comienzo a pedirle una foto desde el vidrio. Sus guardaespaldas decían que no, yo seguí insistiendo hasta que él dijo que pasara para sacarme una foto”, recordó.
El gesto de amabilidad del 10 fue sumamente importante para ella que jamás pensó en conocer a uno de sus máximos referentes futboleros. “Yo estaba tan feliz porque me imaginaba en ese momento a mi familia viendo esa foto en Neuquén, en Plaza Huincul y la verdad que para mí era lo máximo que me podía pasar en esas vacaciones”, aseguró nostálgica.
Sin embargo, por alguna razón decidió quedarse un poco más en la vereda sin saber que comenzaría a salir el plantel completo del hotel. “Fue todo en un instante. Cuando salió Maradona y se armó todo un lío y un chico lo alcanzó a tomar del hombro y me miró a mí que estaba con mi cámara de fotos, pero ya te digo fue un flash y me dice sácame una foto que me muero”, rememoró.
Ante tan apasionado pedido Liliana no lo dudo y le sacó la foto que le pedía. “Me acerque bien para que quedara la cara bien cerquita de ellos y les saque la foto, enloqueció el chico, saltaba de alegría y me decía mandamela”, señaló
Entonces el máximo referente del fútbol argentino del siglo XX se retiró y el feliz adolescente le paso su dirección, anotada con lápiz en un papel, con la promesa de que en cuanto revelara el rollo se la mandaría a su casa.
“En ese momento en Plaza Huincul solo un fotógrafo revelaba y no era barato. Cuando pude hacerlo busque el papelito que él me había dado, pero no lo encontré por ningún lado. Así que la foto quedó guardada con las fotos de ese viaje. Cada tanto me acordaba y decía: 'tenés que devolver esa foto, tenés que devolver esa foto'”, explicó.
"La guardé 41 años, pero no era mía, sentía que no me pertenecía. Pero por esas cosas de la vida no se dio que se la pudiera mandar”, aseveró.
En la comida familiar del 25 de diciembre, la joven decidió poner manos en el asunto y le dijo a su madre que buscaría y encontraría a ese chico del que solo tenían el nombre y así fue. En poco más de un día lograron dar con Carlos. El primer paso fue enviar la imagen a la cuenta de Instagram Proyecto Pelusa, una página destinada a homenajear a Diego Maradona a través de las fotos que se sacó con la gente.
El creador de la cuenta no lo dudo un instante y se sumó a la cruzada para encontrar al chico de la foto. Fue así como en menos de tres días los comentarios en la publicación fueron clave para dar con Carlos, que hoy vive en Jericoacoara, Brasil, tiene 55 años y es dueño de restaurante.
“Le pedí por favor porque era la única chica que estaba con cámara. En ese momento el Diego había ganado el juvenil hacia un año y medio estábamos todos locos. Me enteré que estaba Boca ahí, él había llegado en esos días a Boca y era una revolución”, recordó Carlos.
Luego relató: “Compré un Gráfico y me mandé como si fuera un huésped. Estaban todos los jugadores de Boca de ese momento, esa gente que eran todos grandes. Me quedé el lobby y logré que todos me firmarán El Gráfico”.
Creía haber cumplido su sueño, pero entonces lo vio a Maradona y salió detrás de él. “Estaba con ansiedad, era para mí lo máximo. En cada momento estuvo presente esa foto, en el Mundial del 94, en sus vueltas, yo siempre pensé en mi foto. Hasta que hoy, 41 años después, llegó”, concluyó feliz.
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