La Contadora General de la Provincia se jubila tras 36 años de trabajo en la administración pública. Sus últimos días. Lo que deja, lo que se lleva.
Después de 36 años de trabajo en la admnistración pública, la contadora general de la Provincia, Esther Ruiz, se jubila. O mejor dicho Titina o Titi, así le dicen todos. La mujer que se ganó el respeto de varios gobernadores: Pedro Salvatori, Felipe Sapag, Omar Jorge Sobisch, Jorge Sapag y Omar Gutiérrez. Una mujer de carácter un poco duro, podrían decir algunos. Pero ella cree que fue práctica y respetuosa de lo que la ley manda. Con ella nadie tuvo que pedir una audiencia previa para hablar. Atendió con las puertas abiertas, hizo docencia en su lugar de trabajo y muchos la van a extrañar.
"La formalidad la ponemos en los informes que hacemos. (Por lo demás) tengo un estilo muy abierto", acotó. Esther es la mujer que encontró una salida dentro de la ley varias veces cuando por alguna circunstancia apremiante "las papas quemaron" en el Estado Provincial.
"Tuve algunas discusiones, algunas difíciles, pero siempre los gobernadores me han respaldado, porque la palabra que podemos dar en la Contaduría General es auténticamente legal. Nosotros no nos vamos de la ley; y quienes ejecutan luego las decisiones, nos conocen muy bien", afirmó.
Titi armaba la torta de cumpleaños para su nieta de 3 años, con temática arco iris, cuando accedió a una entrevista con LMNeuquén. La misma persona que trabajó bajo presión y tuvo el temple necesario para auditar las cuentas de la provincia durante más de tres décadas, es una mujer muy amable, de 67 años, que tiene debilidad por sus cuatro nietos en la trastienda de su casa. "Ellos me pueden, hacen lo que quieren conmigo", confesó.
Desde Pedro Salvatori hasta Figueroa
Nacida y criada en Neuquén, estudió en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) de donde salió con el título de Contadora Pública Nacional. En 1988, ingresó a trabajar como auditora en el Tribunal de Cuentas de la Provincia, durante el mandato de Pedro Salvatori. Recordó entonces que los sueldos no eran buenos, de modo que realizaba otras tareas contables en el sector privado por la tarde.
Al poco tiempo, su compañero de trabajo Jorge Bonaiuto fue nombrado contador general y a ella la designaron directora de administración. Con Jorge Sapag, como gobernador, tuvo el enorme desafio de ser ministra de Economía durante cuatro años. Luego volvió a sus tareas de auditoría en la Contaduría General. Para esto, los destinos de los neuquinos eran gobernados por Omar Gutiérrez.
"Yo me vengo jubilando hace años y siempre me piden un poco más, pero esta vez me voy a jubilar de verdad. Presenté la renuncia en abril. Apenas se la di al gobernador Rolando Figueroa, le di una copia también a los directores generales para que se enteren por mí; y lo mismo sucedió cuando me aceptaron la renuncia en noviembre. A los cinco minutos lo puse en el chat de la plataforma que tenemos para que estuvieran al tanto. Tengo la resolución administrativa conmigo, es un hecho", comentó.
Deja un equipo profesionalizado y procesos aceitados
Todavía sigue yendo a trabajar, pero son sus últimos días. Posiblemente, lo haga hasta el 31 de enero. Dice que se siente contenta y tranquila del trabajo realizado. "Dejo mucha organización...un sistema contable de contrataciones, entre otras cosas. Nos hemos dedicado a armar los procesos necesarios para simplificar las tareas de los sectores administrativos y contabilizar", detalló.
Procesos de liquidación de haberes, por ejemplo, donde Contaduría General controla quién cobra y si recibe el dinero en su cuenta; verifica que las partidas sean las adecuadas. "Contablemente debemos saber que el gasto se destinó para el fin planeado. Hacemos un control antes, durante y después por auditoría", indicó.
Jerárquicamente dependen del gobernador; presupuestariamente del Ministerio de Economía.
Por caso, cuando fueron detectadas las estafas con planes sociales en la Provincia, desde Contaduría General hubo que diseñar un nuevo procedimiento de control articulado con el Banco Provincia para corroborar que las cuentas estén habilitadas y los fondos depositados. "Hasta ahí llegó nuestra tarea. Si después otra persona sacó el dinero de la cuenta del beneficiario no lo podemos constatar", aclaró.
Esther a cargo del área se ocupó también de diseñar las auditorías a través de grandes bases de datos para evitar irregularidades y malversaciones de fondos como la descripta. Explicó también que no controlan a los otros dos poderes del Estado, pero hacen reuniones para coordinar procesos, en tanto la Legislatura y la Justicia tienen la obligación de realizar rendiciones.
"Me voy tranquila, ya quedan diseñados los procedimientos troncales (desde liquidaciones hasta licitaciones y una plataforma donde proveedores del Estado suben sus ofertas). Es importante mostrar cómo invertís los fondos, cómo los rendís...mostrar los números a la ciudadanía y explicarle a 'Doña Rosa' la contabilidad de un Estado de manera simple", sostuvo.
A pocos días de cerrar la puerta, después de 36 años de trabajo, confesó también que se lleva "mucha satisfacción". El hecho de ser mujer, sostuvo, no fue una limitación para crecer y tomar decisiones. "Yo me crié con dos hermanos varones. Nunca me hicieron sentir distinta, al contrario. Me exigían que corriera a la velocidad de ellos y que tirara la onda como ellos. Tal vez por eso...los cargos que ocupé no me fueron raros. Me respetaron mucho y yo también he cuidado a mis empleados", manifestó.
Una mujer con apego a la ley
Agregó que "algunos creen que tengo un carácter duro, pero yo creo más bien que soy práctica: a las leyes hay que cumplirlas. Mi máxima, y los chicos de Contaduría lo saben, es que 'lo cortés no quita lo valiente'. Pretendí siempre que mis informes sumen y no resten. Hemos capacitado durante muchos años, ciclos de gestión para los directores de administración, en todos los temas. Trabajamos de acuerdo a la ley, para que todo aquello que se gaste después sea registrado y contabilizado", reforzó.
Destacó el plantel con experiencia y profesionalismo que pudieron formar y a ellos, especialmente, les dedicó unas palabras: "No tengan miedo, chicos. Ustedes son la contaduría. Esto no es un edificio donde se ponen muebles y personas. Acá tenemos conocimiento acumulado. Hemos preparado mucha gente en estos 30 años para que sepan rendir, contabilizar, gastar; y como solemos decir muchas veces: 'El trámite no termina cuando salís a comprar; termina cuando rendiste lo que compraste'. Hicimos bastante educación en estos años".
Todavía no está designada la sucesora o sucesor de Esther "Titina" Ruiz. No obstante, ella llevó tranquilidad a las cuentas de la Provincia, por cuanto junto a su equipo de trabajo se prepararon para este momento y aceitaron varios procesos con anticipación.
"Cuando todo el mundo se va de vacaciones, en enero, nosotros nos ponemos a trabajar para que las cuentas en general estén todas rendidas y contabilizadas", comentó.
Humanizar los trámites contables
Dueña de una gran sabiduría, dejó otra gran reflexión sobre el ejercicio de cualquier trabajo. "Te tiene que apasionar", sostuvo. Y más adelante prosiguió: "Es muy triste pasar tu vida trabajando en algo que no te guste...son muchas horas y muchos años. Es toda una vida aquí adentro, donde uno comparte muchísimo. Yo le suelo decir a los chicos - de Contaduría- que todo el trabajo que hacemos es para mejorar algún pedacito del trámite administrativo. Somos Estado y no nos podemos dar el lujo de no hacerlo".
"Es que detrás de ese trámite hay alguien que lo necesita... cualquier gasto del Estado termina resolviendo o mejorando alguna situación de un ser humano, llamalo escuela, hospital, subsidio, rutas, lo que fuere, todo esta encadenado para mejorar la vida del ciudadano", completó la idea.
Reconoció que va a extrañar mucho al equipo "de camadería y muy compacto" que armaron. "A las soluciones las encontrábamos entre todos", cerró.
Agradeció el apoyo recibido por parte de todos los gobernadores que acompañaron su trayectoria en el Estado, inclusive Figueroa, quien hizo lugar a su renuncia en noviembre.
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