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La Mañana cordillera

La increíble historia de los dos hermanos ermitaños que fueron rescatados en la cordillera

Tienen 85 y 88 años, y viven solos en un puesto de Los Toldos. La Brigada Rural y Salud los rescataron de urgencia para salvarles la vida por su complejo estado de salud.

En tiempos donde la comodidad parece ser la única meta, todavía quedan historias que nos recuerdan de qué está hecho el Neuquén profundo. Es la historia de los antiguos crianceros, de esos hombres y mujeres que crecieron al pie de los arreos, que levantaron sus puestos de piedra y chapa a fuerza de sacrificio y que, con más de ochenta años sobre sus espaldas, se resisten a abandonar su terruño. Quieren dejar sus huesos donde vivieron toda su vida.

Ese es el caso de los hermanos Lincanqueo, Delia (85 años) y Albino (de 88), dos ermitaños del paraje Los Toldos, a unos 40 kilómetros de Zapala por Ruta 13 camino a Primeros Pinos.

Un puesto a 20 kilómetros de todo

Para llegar hay que pasar el puente del Arroyo Carreri y a mano izquierda meterse por la Estancia Carri-Malal. Desde el casco, son casi 20 kilómetros más hacia la cordillera por una huella que es más barro que camino. Ahí, en la margen suroeste, está su puesto.

Sobre la historia de los hermanos, el comisario Carlos Salazar, jefe de la División Brigada Rural Zapala, explicó a LM Neuquén: "Esta gente si bien en su momento eran crianceros, tenían animales, pero por la avanzada edad ya no tienen más. Tuvieron toda la vida en ese sector, jamás los pudimos sacar porque obviamente aman vivir en ese lugar".

Ese estilo de vida ermitaño los hace únicos. Sin animales ya, por la avanzada edad, pero con la dignidad intacta de quien nunca quiso irse. La Brigada Rural lo sabe. Por eso no solo hace prevención, sino que mantiene una presencia constante.

Al respecto, Salazar agregó: "El estilo de vida es tipo ermitaño. Los hemos auxiliado un montón de veces llevándoles víveres e irlos a ver cómo están, pero están acostumbrados a ese tipo de vida".

En uno de esos patrullajes preventivos, tras el último temporal, notaron que algo no andaba bien. El operativo se montó de inmediato con un móvil policial, junto al equipo de Zona Sanitaria II a cargo del doctor Horacio Rodríguez y personal del SIEN y Hospital Zapala.

Llegar fue una odisea. Cerca de las 12:50 de este lunes tuvieron que dejar las camionetas 4x4 encajadas en la nieve y el barro y seguir a pie, atravesando un arroyo crecido y extensos mallines nevados.

A hombros, entre la nieve

Adentro del puesto, el panorama confirmó la preocupación. El médico constató un estado muy delicado y solicitó una evacuación helitransportada urgente. Se gestionó el helicóptero, pero el viento en cordillera lo impidió. Entonces se activó el plan B, el más humano: a hombros.

Sobre el final del operativo, el jefe policial detalló: "Gracias a Dios se fue con personal del hospital y del SIEN, el doctor constató que no estaban en buen estado y se decidió trasladarlos a Zapala para que estén al cuidado del personal de salud. Ellos tienen familiares en Zapala, unos sobrinos, pero no se involucran mucho tampoco, así que se les dio intervención para que los asistan".

Las fotos del rescate lo dicen todo. En una se ve a cuatro hombres del SIEN y la Policía sacando a uno de los abuelos en una camilla roja de lona, desde la pequeña puerta de piedra del puesto. En otra, ya sobre una camilla amarilla en el suelo, el abuelo es asegurado con fajas rojas y azules por un efectivo de la Brigada y un enfermero del SIEN, abrigado con frazadas para soportar el frío.

Fueron cientos de metros cargándolos en andas, en camilla, hasta donde pudieron acercar las ambulancias.

Hoy Delia y Albino están internados en el Hospital de Zapala, a resguardo. Lejos de su puesto, sí, pero vivos gracias a esa presencia constante del Estado en el territorio más inhóspito. Esa que no sale en las estadísticas, pero que para ellos es la diferencia entre el olvido y el amparo.

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