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La peor derrota: un año sin las certezas del MPN

¿Las elecciones del 16 de abril de 2023 fueron sólo un resultado electoral o algo se rompió en la identidad neuquina?

El 16 de abril de 2023, el gobernador Rolando Figueroa se impuso por 10 mil votos ante el MPN, partido que gobernó la provincia por más de 60 años. ¿Es sólo un resultado electoral o algo se rompió en la identidad neuquina?

No es cualquier día. Aunque en política y gobierno todo es posible, lo que sucedió el 16 de abril de 2023 dejó una herida que aún grita en silencio para un gran sector de la dirigencia y, a viva voz, para la gran mayoría de la militancia. Perdió el MPN, el partido que gobernó Neuquén durante los últimos 60 años; el que construyó, con aciertos y errores, la provincia que conocemos hoy.

Bastaba acercarse esa noche a Olascoaga al 1000 para ver de cerca el impacto de lo que un resultado electoral inesperado implicaba para la militancia. Aunque se inste a no dramatizar, la noche que perdió el MPN fue un velorio. Abrazos, llantos, aplausos. Adentro, eran sólo lágrimas y silencio frente a la mesa que suele reunir a la Junta de Gobierno, silencio que se mantiene por muchas de esas personas hasta hoy.

Rolando Figueroa, del riñón del MPN

Ya explicaron de sobra quienes conocen la columna vertebral de la política lo que permitió el histórico triunfo de Comunidad. Un hombre del riñón del MPN que por diversos motivos decidió ir por afuera, que reunió a sectores histórica o coyunturalmente descontentos con el partido provincial, que leyó con maestría el contexto de hartazgo generalizado en el país; y, por otro lado, un partido que no pudo hacerse cargo de tantísimas inconsistencias a la hora de dar respuestas a su pueblo.

A los pocos días, recibí una llamada de una vieja militante del partido, en su momento funcionaria, que llorando a los gritos decía: “Perdimos”. Lo increíble, o no, es que ella misma había votado a Rolando Figueroa. Sin embargo, había algo más ahí en el orden de la orfandad: el resultado rompía con una cotidianeidad, con una intimidad de este pueblo.

El golpe por la derrota del 16 de abril todavía no se asimiló en el MPN.
El golpe por la derrota del 16 de abril todavía no se asimiló en el MPN.
El golpe por la derrota del 16 de abril todavía no se asimiló en el MPN.

Algo parecido sucedió en mi casa, aunque mi familia jamás fue del MPN, lo que sintieron fue una profunda sensación de tristeza. Mi viejo suele contar la vez que, allá por 1962, con sus compañeros de secundaria caminaron de Plaza Huincul a Neuquén para entregarle a Don Felipe Sapag un pergamino con la frase “Mi causa es la causa del pueblo”. También cuenta que, al año siguiente, cuando finalmente pudo asumir como gobernador luego del Golpe de Estado, el mismo Felipe viajó hasta la escuela técnica a entregarles una medalla con esa misma frase grabada, en reconocimiento a esa hazaña juvenil. No se trataba de simpatías políticas, aunque por supuesto las había: se trataba de cercanía. El MPN de entonces, estaba construido por Neuquén y para Neuquén. Y aunque con algunos traspiés, mantuvo esa tradición hasta aquí.

Durante 60 años, fue refugio ante los embates nacionales. Pasara lo que pasara en el país, en Neuquén estaba el MPN y de alguna forma u otra siempre se tuvo cierto grado de previsibilidad. Más allá de los desaciertos, de las grietas internas y los gravísimos errores, el partido nunca dejó de ser popular, neuquino y levantar las banderas de la justicia social.

A otros les corresponderá hacer los pertinentes análisis internos, no propiamente electoralistas, sino los reales, los de poner bajo la lupa el propio recorrido. Ojalá esos otros puedan intentar explicar la derrota, no para especular, por justicia con los que genuinamente creen en “las causas del pueblo”.

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Serán otros a los que les toque hacer balances sobre esta nueva gestión provincial que tiene en sus espaldas la responsabilidad de ofrecer algo mucho mejor a Neuquén. Ojalá esos otros tengan la humanidad del buen trato, el respeto con quienes construyeron hasta aquí; el hacer políticas públicas que no se limiten a la tan cómoda, pero absolutamente carente de respuestas reales “austeridad”.

El pueblo

Los resultados van y vienen: el pueblo nunca se equivoca. Leí por ahí: “Pasamos por cosas más graves que perder una elección”. Es cierto, los espacios se reconstruyen y reponen. El MPN tendrá que aprender de ese proceso. Sólo vale recordar a quienes llegan de otros lados, a quienes tienen memoria corta, y por qué no a las propias dirigencias que, más allá de cualquier diferencia política, en las tierras de Vaca Muerta, desde las épocas de las escuela rancho y las terribles cifras de mortalidad materno infantil, gobernó un partido popular y neuquino, que se construyó en la necesidad imperiosa de poner de pie a esta patria chica que tantos negaron, un partido que trabajó para su gente, que se coló en cada punto de esta bendita tierra neuquina hasta hacerse identidad.

No es un día cualquiera. Hay una Neuquén distinta, eso es innegable. Son tiempos difíciles para Argentina, para la provincia, para el mundo todo. La levedad e inconsistencia del debate público es cada vez más evidente. La deshumanización avanza sin dar tregua. Hay que volver a la raíz, a las causas primarias. Hay que volver a gobernar para el pueblo sin especular. Hay que construir, a capa y espada, sobre cualquier personalismo, una Neuquén siempre mejor.

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