El clima en Neuquén

icon
Temp
76% Hum
La Mañana OnlyFans

La profesional neuquina que crea contenido erótico para OnlyFans

La experiencia le permitió redescubrirse y generar un sustento para su familia. Confiesa cómo es usar una plataforma en la que confluyen más de 2 millones de personas que venden fotos y videos sexuales.

Brenda está de espalda sentada en una banqueta. Lleva el torso desnudo, el pelo recogido en un rodete, lencería de encaje y los pies descalzos. Tiene los brazos cruzados sobre el ombligo y con las manos se toma los codos. Permanece así unos segundos, suspendida en un plano entero. Gira con suavidad la cabeza hacia su hombro izquierdo y desde ahí mira a la cámara levantando las cejas, dibuja una sonrisa muy leve y comienza hablar en un inglés perfecto. El video dura apenas tres minutos y tiene un costo de 30 dólares.

Hace un año y medio que este tipo de escenas forman parte de la vida cotidiana de Brenda, desde que abrió una cuenta de OnlyFans y con ello las puertas de un mundo que jamás hubiese imaginado habitar. Desde que nació en Londres a finales de 2015, la comunidad online para adultos fue sumando fans y hoy más 170 millones de usuarios en todo el planeta consumen el contenido erótico que crean alrededor de 2 millones de personas de diversos géneros.

Brenda llegó hasta ahí luego de una separación de la que salió herida y con la autoestima muy baja. Se sentía insegura con su cuerpo, con su imagen, con la posibilidad de gustarle a alguien. Empezó terapia para tratar todo eso e intentar re enamorarse de sí misma. En ese proceso estaba cuando en sus redes sociales aparecieron anuncios de mujeres que promocionaban guías de trabajo para aprovechar al máximo el “capital erótico en plataformas de contenidos”. A los días, se cruzó con la historia de Instagram de una conocida que hacía un chiste en relación a eso. Enseguida le preguntó si de verdad ella tenía OnlyFans. La respuesta fue positiva. No era sólo ella, había varias otras chicas neuquinas que también estaban haciendo dinero con eso.

Su llegada y su primera venta en OnlyFans

Entró a la página de una de esas mujeres que promocionaban el negocio, compró una guía de trabajo, la leyó rápido y se dijo: “no, no estoy para esto”. No sólo lo veía como algo lejano que nada más hacen las modelos, las famosas, tampoco podía dejar de preguntarse: “¿Por qué alguien querría ser mi fan?”. La guardó en un cajón por dos meses. Hasta que un día, tomó coraje, volvió a leerla, se puso a estudiar cada detalle y abrió su cuenta.

Aprender a usar OnlyFans tiene las mismas dificultades que hacerlo con una red social con la que jamás tuvimos contacto. Pero para poder sacar un rédito económico con ello, tiene otras complejidades, más si la persona que lo hace no está tan familiarizada con el infinito mundo de lo virtual. Implica manejar Telegram, familiarizarte con la idea de dinero en el exterior, conocer sobre criptomonedas e incorporar el lenguaje propio de la plataforma y del oficio.

SFP Onlyfans (3).JPG

“Existe un imaginario de que es muy sencillo hacer plata vendiendo fotos de tus pies y la verdad que no, no es nada fácil, hay todo un submundo de formas de publicitarse, de comunicar. Por eso existen estas personas que te enseñan a usar la plataforma y luego se quedan con un porcentaje de lo que la empresa retiene de cada venta que hace el creador de contenidos. Se llaman referidos. Cualquiera que aprenda a usar bien OnlyFans, luego puedo hacerlo y crear su comunidad, es como vender Avon”, dice Brenda entre risas.

Durante 15 días, estudió minuciosamente todo lo necesario para empezar el negocio, aunque aclara que el aprendizaje es progresivo y se puede ir mejorando. Inversamente proporcional al tiempo y esfuerzo que le tomó aprender, fue que realizó su primera venta. Creó un perfil de acceso público, subió unas fotos soft, se eligió un nombre, una identidad y empezó el juego. A los minutos, la ventana del chat se iluminó. Del otro lado alguien le decía “Hello”. “Chau, me están hablando a mi. Qué miedo”, se dijo Brenda. Le pidieron un “trabajo fácil”, un video en malla, jugando con agua, jabón y riendo. Minutos después, tenía depositado su primer ingreso.

Juegos de seducción

¿Qué tipo de perfil querés tener? ¿Público, donde se vean tus fotos y videos como en una suerte de vidriera y luego generar en privado contenidos específicos para tus clientes? ¿Privado, como eligen hacerlo las grandes estrellas, donde para ver cualquier material haya que pagar? En qué países se verá el contenido que generás o cuales lo tendrán bloqueado; en qué idioma vas a hablar; qué tipo de contenido estás dispuestas a hacer y cual no, cuánto vas a cobrar por eso, qué limites querés poner y cuales atravesar. Esas son algunas de las decisiones que te permite la plataforma.

“La principal diferencia entre esto y la prostitución, además de poner el cuerpo en términos reales, presenciales, creo que es la exposición a la violencia, a la posibilidad de que te maten. Aunque hay peligros, hay menos exposición. Las personas que están en la calle no creo que tengan esa posibilidad de elegir”, explica. Y agrega: “No es todo color de rosas, hay compañeras que se han encontrado en situaciones muy feas, muy incomodas, donde el cliente te pide que te humilles. Yo no hago esas cosas. Al principio me dio mucho miedo eso, después aprendí que de alguna forma vos podés manejarlo poniendo límites claros. Pero hay chicas que necesitan mucho el dinero y la necesidad es muy áspera”.

Telegram: ¿El nuevo OnlyFans?

Madres solteras, “mujeres que todos los días la reman en dulce de leche, yendo a conseguir lo que sea para sostener su familia”, chicas trans, personas a las que la crisis las fue acorralando, trabajadoras sexuales que huyeron de la esquina, algunos hombres cis y todo tipo de diversidades navegan por el mar infinito de una plataforma que se alimenta del placer, el consumo de cuerpos y la intimidad. Pero ante nada, de las necesidades. Y como todo mundo que conecta a Eros y Tánatos, también ofrece luces y sombras, belleza y dolor.

“La gente puede ser muy cruel con vos. No sé bien por qué, pero en el mercado latino hay más odio a las mujeres, eso es palpable. Gente que filtra el contenido de las pibas, que comparte material sin consentimiento, que dice cosas violentas o agresivas. Hay mucho desprecio. Por momentos me da la sensación que les molesta esa libertad de disfrutar de la sexualidad, de poder hacer dinero con eso. Está la hipocresía de querer consumirte y a la vez odiarte. Me encanta, entonces lo quiero destruir: una locura”, explica.

Dinero, placer y cuerpos

Aunque la plataforma te exija registrarte con un documento de identidad y reconocimiento facial; aunque las reglas estén claras y esté terminantemente prohibido la circulación de material ilegal o de violencia explicita, existen los riesgos de que se filtre, de que los clientes expongan a las personas creadoras de contenido a situaciones incómodas. Pero sobre todo, lo que es una realidad difícil de omitir es la crueldad que puede implicar un negocio donde hay que poner el cuerpo como una suerte de objeto, que te invita a cosificarte, donde una misma es la dueña, la jefa, la trabajadora y el producto.

En OnlyFans existen reglas como en cualquier mercado: hay un ranking de venta, no da lo mismo que tengas un buen teléfono a que no lo tengas, que sepas un más de un idioma o no: cuanto más herramientas tenés, más dinero ganas, cuanto más tiempo le dedicas, más ingresos generás

A nivel mundial, la plataforma siempre está en alza. Si bien no hay cifras certeras de cuanta gente forma parte en Argentina, se estima que el mercado creció de forma significativa estos años, sobre todo durante y luego de la pandemia, donde había una necesidad más imperiosa de generar recursos puertas adentro.

only-fans.jpg

De cada contenido que se vende, la plataforma retiene el 20%. Durante el 2023, se estima que recaudó muy por encima de los 57 mil millones de dólares.

Soy tu fan

Brenda no tiene ninguna intención de dejar el negocio. Le sienta bien: no solo es un ingreso económico importante que hoy implica pagar una obra social, una escuela, mantener el auto. También la moviliza internamente: “Hay algo satisfactorio en ser una girlboss, de sentirte jefa, de organizar tu tiempo. Pero además, me di cuenta que me gusta hacer esto, que aprendí un montón de cosas en relación a la sexualidad, de hecho me ayudó dándome seguridad personal, me permitió ampliar muchísimo el campo de lo que me genera placer. Pensá en esto: hay gente que te dice cosas lindas todos los días y te manda dinero, a veces sólo por sonreír”, explica con seguridad.

Es tan infinita la heterogeneidad de OnlyFans que por momentos rompe con lo hegemónico. No es necesario tener el cuerpo que nos hicieron creer que es perfecto. Muchas de las chicas que venden la guía de negocios, pero sobre todo las generadoras, hablan de que la plataforma es un medio justo que permite exprimir el capital erótico, un concepto acuñado en el nuevo siglo que refiere a un valor social que cada persona acumula, que nos es parte inherente y que, ante todo, permite movilidad social y justamente por ello de atacarlo o suprimirlo.

“Prefiero que nadie sepa que hago esto. Sólo mi círculo íntimo: mi pareja, mis amigas, mi hijo. Hay mucha crueldad, hipocresía y tabúes alrededor del sexo. Por momentos me parece muy extraño que haya tantos hombres heterosexuales comprando pornografía, o contenido erótico. Si bien hay mujeres y otros géneros, son por lejos la minoría. Supongo que hay mucha soledad y carencias afectivas, yo trato de no juzgar, por el contrario, siempre intento ser yo, cruda, real, establecer un vínculo de humanidad. Sé el nombre del perro de la mayoría de mis clientes”, confiesa Brenda.

Brenda tiene armada una rutina a la que le dedica cuatro horas de su mañana para generar, publicitar y vender contenido, y parte de sus tardes a responder las necesidades de sus clientes con mensajes llenos de fuego o ternura, según lo demanden. Mientras transita esta parte de su vida sacándose fotos en short, con calzas muy apretadas, soquetes brillantes y muchos otros fetiches indescriptibles; mientras se anima al fendom y a desnudarse por celular frente a la mirada atenta de un tipo de Filipinas; es mamá, amiga y una profesional brillante, que como todos carga en el corazón fragmentos de felicidad y dolor.

“Una vez, a una amiga un señor le pagó una fortuna para que le dijera que lo amaba”, dice. Por ahí vamos, con nuestra humanidad y nuestros abismos a cuesta, corriendo los límites como lo imponen las necesidades, intentando entender algo sobre el amor y también sobre la oscuridad, con los fantasmas que hacemos de nuestros deseos, juzgando los espejos, sin poder del todo salir a la luz.

Te puede interesar...

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario