El norte neuquino es esa tierra donde todo lo mágico, todo lo inmensamente natural y donde las historias arraigadas que permanecen en lo más profundo de su ser están siempre al alcance de la mano. Conocer realmente su pasado es un argumento fundamental para quererlo y apreciarlo con más intensidad. El Museo del Árbol y la Madera es uno de esos rincones donde se atesora toda la riqueza de su tierra, de sus bosques, de su gente y de su propia historia. Con una vista privilegiada del mítico cerro La Corona el museo se desprende como un “brazo vital” del Vivero Forestal de Huinganco. Aquí se exponen troncos petrificados, variedades de maderas de la región y una rodaja de un ciprés de más de 1200 años de antigüedad. Es todo un emblema del paso del tiempo y un testigo silencioso de los acontecimientos más significativos de la historia de la región y de la república.
El museo fue abierto por primera vez en el año 1993 como parte de las actividades programadas en lo que fue la primera Fiesta de la Tala Experimental y el Obrero Forestal. Sus inicios se vinculan básicamente con el resguardo de piezas antiguas y para propiciar exposiciones particulares. Sin embargo con el tiempo se empezaron a consolidar las temáticas relacionadas a la historia de la madera y la riqueza forestal de la Cordillera del Viento.
Por consiguiente el Museo del Árbol comenzó a adquirir una relevancia exponencial por el alto valor cultural y artesanal que se comenzaron a albergar en sus paredes. Es así que tanto el patrimonio de luchas, alegrías y tristezas de los obreros forestales como los valiosos secretos de la magia de la naturaleza del hoy conocido como el “Jardín del Neuquén” quedaron al alcance del conocimiento de todos. “Nadie ama lo que no conoce”, pensaron los creadores de este espacio histórico, cultural y turístico de la localidad.
Según la reseña histórica del Vivero Forestal consigna que fue fundado el 27 de septiembre de 1968 por don Rogelio Figueroa y otros siete entusiastas vecinos. Pasaron 25 años cuando el hoy reconocido historiador Isidro Belver sugirió convertir en Museo el depósito donde guardaban las herramientas. Hasta ese momento la rodaja de ciprés permanecía en la oficina del jefe y hasta allí llegaba mucha gente a visitarla. Para darle más visibilidad y preponderancia a la tremenda reliquia histórica es que se decidió la creación del Museo del Árbol y la Madera en el año 1993.
Sus guardianas
Históricamente el patrimonio del museo ha sido custodiado por mujeres. Muchas de ellas han pasado por el lugar y han dejado una fuerte impronta. Hoy ese importante rol lo ocupan Flavia y Luz Saso (primas), María Retamal y la guía de turismo Antonella La Torre. “Antes han pasado varias compañeras que desde los inicios acompañaron a don Isidro Belver, que fue el creador de nuestro museo. Las muchachas apechugaron siempre para salir adelante con el museo y toda su obra”, contó Flavia Saso mientras realizaba un guiado a una pareja zapalina que se acercó a conocer el lugar.
Agregó además que “mi experiencia en el museo es buena porque uno va conociendo gente nueva y a la vez va haciendo que esa gente conozca lo que fue y lo que es el vivero y toda la historia que encierra el museo del árbol y la madera”. Respecto al mayor patrimonio del lugar dijo que “aquí tenemos una rodaja de un ciprés de la cordillera que es la más antigua. 1200 años tiene según los estudios oportunamente realizados. A mi particularmente me emociona relatar su historia a todos los visitantes que vienen al museo porque ese pino atravesó tantas cosas y hoy podemos apreciar una parte de él”.
Sobre las personas que le dan vida a la atención y guiados históricos en el museo dijo que “todas son excelentes compañeras y todas tratamos de dar lo mejor para que el turista y el visitante se vayan contentos y sabiendo un poquito más de nuestra historia. Yo hace unos 5 años que trabajo acá y hace poco se sumaron nuevas compañeras, entre ellas la más nuevita es una joven que es guía turística. Ella nos está enseñando a nosotras lo que es el guiado dentro del vivero y ella a su vez está aprendiendo con nosotras sobre lo que es el museo y su historia”.
La rodaja convertida en estrella indiscutible
Una de las piezas más valiosas que se exhiben en el Museo es la rodaja de un ciprés de 1200 años de Cañada Molina (Área Natural Protegida ubicada a aproximadamente 5 km al norte de la localidad de Huinganco), considerados los árboles vivos más antiguos del Hemisferio Sur.
Es lugar es visitado por turistas y en especial por estudiantes de todos los niveles y lugares. Las piezas que se exhiben son parte de la historia de Huinganco Muestras de maderas, herramientas, fotografías de los primeros obreros del Vivero, máquina de coser, carretillas, algunas aves embalsamadas típicas de la región, fotografías y trabajos realizados por artesanos del lugar a mano y en madera.
Además se pueden observar troncos petrificados, diferentes maderas, piedras moledoras de trigo, una rueda de piedra del primer trapiche aurífero de la zona y otras herramientas utilizadas por los mineros.
En cuanto a la rodaja de ciprés que jerarquiza el museo, las guardianas del lugar informaron que se extrajo de un ejemplar de Rahueco, volteado por una tormenta en el año 1989. Luego de pulida, se le contaron más de 1200 anillos (1 anillo=1 año). Lo que hace más valiosa esta rodaja es que sobre su estructura figura una línea de tiempo donde se da cuenta de su nacimiento en el año 800 D.C. en lo alto de la Cordillera del Viento justamente sobre el arroyo Rahueco. Además de dos hechos fundamentales de la historia como el descubrimiento de América en el año 1492 y la declaración de nuestra Independencia Nacional en el año 1816.
Resguardar la rodaja milenaria y otras rodajas, mostrar tareas forestales, capacitación forestal visual, muestra de utilidades y productos de la madera y el árbol, artesanías con madera, folletería Cañada Molina y Bosques son algunos de los objetivos del Museo del Árbol y la Madera. Además de promover y atender visitas educativas escolares y turísticas guiadas al Vivero.
El horario de atención del museo, en esta época estival, es de lunes a viernes de 06 a 13 y de 17 a 21 horas. En tanto los sábados, domingos y feriados el horario es de 09 a 12 y de 17 a 21 horas. Además de recorrer el museo se puede visitar y comprar flores y plantas en el vivero provincial.
Te puede interesar...












