Las relaciones de pareja y la incertidumbre por el futuro cercano son algunas de las mayores preocupaciones que los neuquinos llevan a las consultas psicológicas. Profesionales de la salud mental consultados por LMNeuquén señalaron que después de lo más complejo de la pandemia se incrementó la demanda de pacientes que requieren de una terapia.
“El conflicto de sostener el compromiso en las relaciones de pareja está muy presente en la problemática que traen los y las pacientes a la terapia”, precisó el psicólogo Ignacio Somoza. Aclaró que no sólo la cuestión de sostener el compromiso se da en las relaciones de pareja “sino también con la carrera, con el trabajo, lo que no significa que no exista gente que mantenga el compromiso en estos aspectos”. En ese sentido, el profesional indicó que existe un conflicto “entre la permanencia en la pareja y las múltiples posibilidades de satisfacer el deseo por otros lados, que está legitimado por la posibilidad de tener una vida más libre en las relaciones”.
Por otra parte, la pandemia fue un gran reto para las parejas. Este acontecimiento incidió fuertemente en la dinámica de los vínculos. Hubo parejas que el tiempo de encierro les sirvió para fortalecer la relación y otras que no resistieron el estar todo el tiempo juntos y decidieron separarse. “Los modos de relación, de vincularse con el otro/otra, siempre fueron motivos de consultas pero llegaban de otro modo. Durante la pandemia hubo relaciones que se armaron como muy intensas y breves pero saltaron otras conflictivas a raíz de eso. Eso generó conflictos, frustraciones, duelos que son difíciles de transitar”, describió Paula Solsona, psicóloga y docente de la carrera de Psicología en la Universidad Nacional del Comahue.
Para la especialista lo que están volcando los pacientes en el espacio de terapia son las consecuencias que tuvieron esas realidades por las que transitaron las parejas. “De pronto se vieron forzados a convivir durante bastante tiempo, sumado al miedo a la enfermedad, opacó cualquier otra conflictividad y lo que hizo fue borrar las diferencias en distintos aspectos. Fue todo una convivencia forzada”, expresó. Agregó que lo que ocurrió con esas parejas es que “lo que se creía que funcionaba tan bien no era tanto y surgieron los desencuentros. Lo que pasó en realidad es que, entre todas las actividades, no había nada en común, y ahora tienen que procesar todo eso que quedó descarnado”.
“Con el postCovid hubo muchas rupturas de parejas”, aseguró la psicoanalista Silvia Salvarezza. Señaló que en muchos casos las separaciones se dieron en la gente que se desempeña en el sector petrolero, “sobre todo personas mayores de 50 años”. “Por el régimen de trabajo que tienen los trabajadores de este sector, es gente no acostumbrada a convivir durante las semanas con su familia, y la pandemia los obligó a pasar todo el tiempo, todas las horas, todos los días con su grupo familiar. Entonces empezaron a aparecer todo tipo de cuestiones, desencuentros, entre otras cuestiones, porque no tenían esa válvula de escape que conlleva ese régimen laboral”. Por otra parte, Salvarezza señaló que se incrementó el consumo problemático de sustancias y de alcohol. “Ahora es como que viene la postguerra, es decir qué hacemos con estas ruinas que nos dejó la pandemia, además por la cantidad de dolores y pérdidas de amigos, familiares y conocidos que tuvimos que soportar durante ese tiempo”.
Identidad sexual y miedo a fracasar en el sexo
Según lo manifestado por el psicólogo Ignacio Somoza una de la problemáticas que aparecieron en el último tiempo con mayor asiduidad en el espacio de terapia es el conflicto de la identidad sexual que presentan algunas personas. “Este tipo de conflicto sobre la identidad sexual se ve en su mayoría en el grupo de entre los 25 y 35 años. Es complejo porque viene asociado a nuevas posibilidades de identificarse y en algunos casos puntuales entramaba con situaciones de abuso sexual que puede ser algo muy irruptivo en la identidad de una persona”, explicó el especialista.
Por otra parte, Somoza indicó que otra tendencia que se vislumbra “es el miedo al fracaso en las relaciones sexuales”. “En la terapia son muchos los jóvenes que expresan su angustia al vivir con mucha presión el tema de tener una buena performance en sus relaciones sexuales”, explicó.
Somoza señaló que “todo esto va construyendo como una expectativa de rendimiento y eso conlleva a otra problemática que es el consumo de drogas. Hay personas que consumen por miedo a no tener una buena performance sexual y hay también, por ejemplo, muchos casos de eyaculación precoz vinculado a un trastorno de la ansiedad”. “Hay en el afuera una tendencia a que los varones tienen que ser un macho alfa, como que ese es el ideal del yo y eso produce angustia en los jóvenes”, concluyó.
"Hay más conciencia de la importancia de la salud mental"
Los especialistas coincidieron en que en el último tiempo se incrementó la demanda de pacientes que acuden a las consultas psicológicas. Para los profesionales la sociedad en su conjunto está asumiendo el cuidado de la salud mental como una prioridad. El hecho de asistir a terapia actualmente ya no es un tema tabú. “El incremento de demanda se registró en la última fase de la cuarentena, fue muy significativo lo que da a entender que el cuidado de la salud mental está siendo incorporado por la sociedad. En el sentido común se va instalando la percepción que la salud mental es fundamental”, expresó Ignacio Somoza. Sostuvo que con la cuarentena “fue más vertiginoso y acelerado, la gente se conectó mucho en las redes sociales con todo el tema de las emociones tanto para niños como adultos”.
Por su parte, Paula Solsona afirmó que la pandemia duplicó las consultas para hacer terapia. “Todo el año estuve rechazando pacientes porque no contaba con tiempo para atenderlos. Antes se sabía que marzo era un momento de mucha demanda, después mermaba en julio por las vacaciones y para las fiestas había otro momento álgido”.
Señaló que el año pasado los pacientes “venían a las sesiones atravesados por la pandemia, ya sea por las perdidas familiares, por la enfermedad. Ahora acude gente que antes no se analizaba, provenientes de distintos sectores sociales porque quieren saber qué les pasa. Tienen una mirada más hacia la salud mental y por eso deciden iniciar una terapia”.
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