Los libros que cuentan una historia para no olvidar
En el marco de la décima Feria del Libro de Neuquén, muy cerca del predio del Parque Central donde se desarrolla este evento, en el Museo Paraje Confluencia se está realizando una muestra que a quienes la visitan los llevará a reflexionar sobre los 40 años de democracia.
“Memoria resiliente” se denomina la instalación artística de libros prohibidos durante la última dictadura militar evocando los años oscuros de censura que tiene lugar en el museo ubicado en la calle Independencia y Paraje Héroes de Malvinas de esta ciudad y que forma parte de las actividades de la Feria del Libro que en esta edición tiene como lema “40 años de democracia, una historia que merece ser contada”.
La muestra, que se puede visitar de 9 a 19.30 hasta el domingo 17 de septiembre, cuenta con una selección de 40 ejemplares y autores prohibidos durante esos años de horror y muerte de nuestra historia. Una muestra que lleva al visitante a un viaje de recuerdo, reflexión y reafirmación de los valores democráticos.
Durante su recorrido el visitante podrá encontrar la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar que escribió Rodolfo Walsh al cumplirse el primer año del inicio del golpe de Estado; libros para las infancias y de reconocidos escritores como Manuel Puig, Julio Cortazar, Haroldo Conti, Ricardo Piglia, Maria Elena Walsh, Osvaldo Bayer, Osvaldo Soriano, Héctor Germán Oesterheld, entre tantos otros, muchos de ellos perseguidos, exiliados y algunos de ellos asesinados por el terrorismo de Estado.
Cabe señalar que la destrucción y quema masiva de libros fue una de las políticas represivas implementadas durante la última dictadura militar en la Argentina. Los libros también fueron víctimas de la dictadura , la que protagonizó los más aberrantes delitos de lesa humanidad. Por ejemplo, el 30 de agosto de 1980 la dictadura procedió a quemar 1,5 millones de libros del Centro Editor de América Latina por considerarlos subversivos.
Desde la secretaría de Cultura comentaron a LMNeuquén que para la concreción de esta instalación se convocó a las bibliotecas populares de la ciudad a formar parte de esta propuesta. Así fue que la Biblioteca Popular Juan B. Alberdi colaboró con el préstamo de varios de los títulos que se exhiben como también la Biblioteca Popular Escritores Neuquinos del barrio la Sirena. En tanto, la biblioteca "Teresa Romero" del Instituto de Formación Docente 12 colaboró con libros, uno de ellos “Libros que muerden”, una iniciativa del Grupo La Grieta de La Plata que realizó una investigación, búsqueda y recuperación de bibliografía que, por distintos mecanismos, fue censurada durante la última dictadura; un dossier de Derechos Humanos y un ejemplar del Nunca Más, el informe final de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.
“Con el telón de fondo de los 40 años de democracia, esta creación honra la lucha, trazando un camino desde la opresión hasta la diversidad literaria que florece en la actualidad. Cada página, cada título recobrado es un tributo a la resiliencia del pueblo argentino”, señalaron.
Un equipo del área de Cultura investigó y encontró un decreto de prohibición de distribución, venta y circulación de algunos títulos, y un listado inmenso de libros censurados durante la última dictadura cívico militar. "La idea es conocer el pasado porque nos permite entender nuestro presente y proyectarnos a futuro", agregaron.
"Los libros son cultura porque están cargados de significados, porque nos muestran realidades y nos hacen reflexionar sobre nuestra historia y nuestros valores. Convencidos de que conocer ese pasado oscuro de la historia argentina nos permite defender los valores democráticos y de libertad de expresión y pensarnos futuro", explicaron. Por otra parte, comentaron que esperan la visita del público joven "que pueda comprender lo qué pasó" y quienes vivieron esa época oscura de la historia del país "puedan encontrar en cada título un tributo a la resiliencia del pueblo argentino".
El domingo, en ocasión de su presentación en la Feria del Libro, donde habló de su nuevo libro “Los Güemes y la guerra de los Infernales”, el historiador y escritor Felipe Pigna recorrió la muestra junto con el intendente Mariano Gaido, la Secretaria de Cultura, Capacitación y Empleo, Maria Pasqualini y la subsecretaria de Cultura, Cintia Rojas.
En diálogo con LMNeuquén Pigna comentó que la muestra que se exhibe en el Museo Paraje Confluencia "es muy importante porque muestra que la censura, contrariamente a lo que se dice, era muy inteligente. Los censores no eran brutos y sabían que cuanto más prohibían la gente más se autocensuraba. Es decir creaban terror y eso fue tremendo para todos los que lo vivimos”.
Pigna recordó además que en esos años de dictadura "hubo más de 5000 temas musicales prohibidos y cuando se produce la Guerra de Malvinas se prohibió pasar música en inglés y no les quedó otra que pasar rock nacional".
Entre los libros que fueron prohibidos y forman parte de la muestra "Memoria resiliente" hay ejemplares de “El libro de los eamorados" de Elsa Borneman, “Operación masacre” de Rodolfo Walsh, Los vengadores de la Patagonia trágica y Severino Di Giovanni: El idealista de la violencia" de Osvaldo Bayer, El Principito de Antoine Saint-Exupéry, "Pedagogía del oprimido" de Paulo Freire, "Los dueños de la tierra" de David Viñas, "Aire libre" de María Elena Walsh, "Monigote en la arena" y "Picaflores de cola roja" de Laura Devetach, entre otros.
Dos libros para chicos, prohibidos
"Un elefante ocupa mucho espacio" de Elsa Borneman es uno de los libros de gran relevancia dentro de la literatura infantil en Argentina. Esta conformado por quince cuentos breves que abordan temas como la libertad, amistad, solidaridad y justicia. El cuento que da título a la colección es muy original por su temática. Víctor, un elefante, decide declararse en huelga, y se lo comunica a su dueño a través de un intérprete, el loro. La próxima función del circo se verá amenazada por la rebelión, además, de algunos otros animales. Cuentos donde una chica tiene una trenza muy larga que cubre dos cuadras, que los espejos se vuelvan mágicos reflejando el pasado o el futuro, que una simple caricia inicie un viaje interminable por el campo, o la muerte de un poeta provoca que las palabras echen a volar por el aire, sin rumbo.
Fue uno de los libros censurados por la dictadura militar por contar que un elefante "había declarado la huelga general" a los dueños del circo. La dictadura planteaba que al expresar el derecho de los trabajadores estos cuentos "destinados al público infantil tienen la finalidad de adoctrinamiento, que resulta preparatoria para la tarea de captación ideológica del accionar subversivo”.
Otro de los ejemplares que se exhiben en la muestra es "La torre de cubos" de Laura Devetach que fue prohibido por la dictadura militar en 1979, con el argumento de que contenía: “simbología confusa, ilimitada fantasía, cuestionamientos ideológicos sociales, porque lleva a destrucción de los valores tradicionales en el campo de la literatura infantil”.
Por un decreto del ministerio de Cultura y Educación emitido en el boletín 142, en julio de 1979, se resolvió: “Prohibir el uso de la obra La torre de los cubos de Laura Devetach en todos los establecimientos educacionales dependientes de este Ministerio”.
En el libro se pueden encontrar historias como mundos escondidos en torres de cubos y en dibujos hechos en la pared, y personajes inquietos y divertidos, como un deshollinador, un monigote de carbón y tres marineros de papel. En estas historias todo puede suceder, como que Bartolo tenga una planta que dé cuadernos o que a Mauricio en vez de palabras le salgan silbidos de locomotora a través de la boca. Todos son relatos inolvidables, llenos de fantasía, de belleza y, sobre todo de libertad.
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