Un verdadero dolor de cabeza fue transitar este miércoles por la mañana en el centro de Neuquén capital por los piquetes que se asentaron en Avenida Argentina, desde Avenida Mosconi (multitrocha) hasta la zona de Leloir-Doctor Ramón. Desde minutos antes de las 10 de la mañana fue una verdadera odisea tratar de cruzar de un punto a otro de la ciudad.
Poco a poco, las calles Buenos Aires y Santa Fe, al este, e Hipólito Yrigoyen y Brown del lado oeste, entre otras, además del acceso desde Avenida Alfonsín (ruta 7) por la zona del Alto, y ni que hablar de las colectoras a la multitrocha se convirtieron en una sola y larga fila de vehículos, en las que la paciencia fue el gran eslabón perdido.
Al nerviosismo de los automovilistas, que se notó a través de bocinazos, gestos e insultos por doquier, se sumó la incertidumbre de cientos de pasajeros del sistema COLE que tuvieron que usar su ingenio para saber por dónde pasaban las unidades del transporte público.
La app del nuevo servicio alertó sobre la afectación por los piquetes de las organizaciones sociales.
La locura en las calles se extendió hasta cerca de las 13, cuando el Gobierno convocó a las organizaciones a retomar el diálogo. A esa hora el lío de un día normal de tránsito se sumaba la salida de los chicos de las escuelas.
La noticia de la liberación de la Avenida permitió desagotar las calles céntricas y los colectivos volverían a su habitual recorrido. Habían sido otras tres horas de caos en la ciudad.
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