Quién gana con el río revuelto
El Instituto Cervantes, a propósito del refrán “a río revuelto, ganancia de pescador”, sostiene que el dicho alude a aquellas personas que quieren sacar provecho de las situaciones de caos o desorden para su propio beneficio. Cualquier semejanza con el mar de fondo de la realidad argentina es mera coincidencia.
En ese escenario, Javier Milei pareció tener las cañas listas para lanzar anzuelos en el momento indicado. Y picó. Su idea de mercantilizar los recursos hídricos como remedio a la contaminación lo volvió a poner en el centro de la escena en el momento preciso que quedó habitada ayer la campaña electoral para la primera vuelta, dentro de 49 días.
Las provocaciones del libertario habían dejado de ser una novedad. Pero el repertorio se renueva y no deja de sorprender.
Las propuestas de Milei no tienen nada de desopilante. Su ideario consciente e inconsciente está galvanizado por el libre mercado puro y duro. Y hacia allá va con un ímpetu mesiánico para hacerlo realidad.
49 días pueden parecer una eternidad en una Argentina imprevisible y vertiginosa. Muchos de los interrogantes que se habían planteado previo a las PASO vuelven a emerger, sobre todo con el fantasma del abstencionismo, la falta de credibilidad a los políticos y los efectos devastadores de la crisis en amplios sectores de la población.
El gobierno reza para que el pulmotor no colapse en medio del sofocón; mientras que en Juntos por el Cambio imploran que Patricia Bullrich no se complique con sus desatinos discursivos.
En este clima, el río parece estar más revuelto que nunca. En el infortunio nacional, hay un pescador ávido de salir ganancioso.
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