¿Quién maneja realmente el Partido Justicialista en Neuquén?
El PJ irá a internas el 15 de marzo con muy poco ruido. Un sello difícil y devaluado, pero al que muchos le tienen ganas. Incluso el sector de Rolando Figueroa.
El Partido Justicialista de Neuquén va a internas el 15 de marzo, pero casi nadie lo dice en voz alta. No se ve una campaña ni candidatos lanzados y, mucho menos, una épica. Por ahora, solo hay silencio, algo de rosca y la certeza de que el PJ neuquino está mal, aunque el sello sigue siendo negocio y un espacio a conquistar.
La interna neuquina no se explica sin Cristina Fernández de Kirchner y la injerencia del Instituto Patria, que es básicamente el corazón del kirchnerismo, y que parece perder algo del terreno político y cultural con el peronismo duro, más allá de que ninguno de los dos sectores puede sobrevivir solo si enfrente tiene a Javier Milei.
El peronismo nacional hoy gira alrededor de un solo eje, que es la Provincia de Buenos Aires, donde es gobierno, y la relación de Cristina con Axel Kicillof. El resto de las provincias juega un rol secundario y en Neuquén mucho más, donde el PJ salió tercero en las últimas elecciones legislativas y perdió todas las bancas en el Congreso de la Nación.
El PJ nunca fue gobierno en la provincia y hoy está sin liderazgo, con poco volumen territorial (hay consejos locales que no funcionan ni se reúnen) y con la militancia dispersa ante las pocas ideas que andan dando vueltas para reconstruirla y con un gobierno como el de Javier Milei que no lo perdona si lo ve en el piso.
PJ Neuquén: una interna que es una trampa
En Neuquén, el sello del PJ es importante en tiempos de elecciones, pero ir a una interna es una verdadera trampa. Es como el MPN, o la UCR, esos partidos grandes y tradicionales, donde cualquier movimiento en falso y una elección puede ser ganada o perdida en un escritorio.
También el peronismo se ha quedado sin ideas en Neuquén y gran parte de esa reconstrucción, sigue estando en el eje de "Cristina libre", sostenida por el sector de Oscar Parrilli, del que todos en alguna línea de tiempo han formado parte. A excepción de en su momento la CGT y la herencia del sector de quien fuera el líder del Sindicato de Comercio, Sergio Rodríguez.
El exsenador y persona de confianza durante los gobiernos de Néstor y Cristina perdió la elección (con Silvia Sapag-Beatriz Gentile, pero en realidad esa derrota afectó a todo el espacio amplio peronista), quedó sin cargo y sin capacidad de ordenar la tropa como antes. Pero conserva algo importante, para desensillar hasta que todo se aclare (o no): es la estructura partidaria.
Por eso activó una convocatoria para el próximo sábado 24 de enero (de 10 a 13) en la sede de La Bancaria, en calle Brown 243, con el llamado a refundar el peronismo neuquino con la conducción de Cristina". Una convocatoria que se hizo más allá de la sede partidaria de la calle Roca del sector Peronismo para la Victoria.
Otro actor central también es Darío Martínez, que al haber renunciado a la presidencia del PJ (quedó María Elena Paladino del sector de Ramón Rioseco) juega dentro de esta interna, aunque con un poco de distancia. Midiendo los costos de exponerse a una pelea, donde cada quien podría "mostrar la hilacha", ante el desgaste de una rivalidad con Parrilli que ya aburre.
PJ neuquino: nombres que suenan (y no terminan de cerrar)
En ese escenario, los nombres que circulan son pocos y con matices, con el ánimo de ir a una lista única, y conservar el sello entre los sectores. Algunos pasillos mencionan a Sergio Fernando Novoa, exdiputado con paso por estructuras nacionales y vínculos con el actual gobierno provincial, quien está también dentro de CALF.
Es un perfil bajo y muy técnico, alguien que conoce el Estado, pero carece de un anclaje territorial propio en Neuquén. Vale decir, el de recorrer a congresales del interior. Quizá sea uno de los hombres del “consenso”, por tener llegada tanto al parrillismo, como al sector que hoy se fue con Rolando Figueroa.
También hay una situación con los “expulsados” del PJ (se les cae la afiliación automáticamente), que fueron candidatos en las elecciones de 2023, que no se sabe si podrán participar. El sector de los peronistas que se salieron de la dinámica de Parrilli-Martínez y se fueron con Figueroa. Ahí aparece el intendente de Vista Alegre, José Asaad, que fue testeado para estar al frente del PJ neuquino, pero el peronista ortodoxo tiene algunos conflictos abiertos en su ciudad, entre los productores y el sector inmobiliario de Vaca Muerta.
En paralelo, aparecen nombres más jóvenes. Uno de ellos es Atahualpa González, militante de la juventud sindical, ligado a la CGT y responsable de juventud en UPCN. Es una construcción incipiente (militante del legado que dejó el Papa Francisco), con proyección a futuro, pero aún un poco lejos de disputar la conducción del partido con los pesos pesados.
¿Le conviene a Rolando Figueroa meterse en esta interna?
El PJ neuquino hoy no tiene refugio dentro de los gobiernos, y cerrar con Figueroa era una tentación para dormir tranquilo, más allá de los peronistas que ya están adentro y que forman parte de La Neuquinidad. Pero para jugar, hay que hacerlo a fondo, y con garantía de un resultado. Meterse a medias es arriesgar mucho, porque perder una interna del PJ es regalarle identidad a un adversario, aunque chico. Y no meterse, en cambio, deja el partido en manos del Instituto Patria.
De hecho, los intentos anteriores de los peronistas de Figueroa fracasaron por no reunir avales, desconocer reglamentos o subestimar el peso de los “vicios” clásicos del PJ, esos que todavía sirven para ganar una interna aunque el partido esté quebrado.
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