Vecinos y comerciantes de las calles Ministro Alcorta y Laínez, en pleno Bajo neuquino, conviven con un olor nauseabundo e insoportable a cloaca desde hace tiempo. Hasta ahora no obtuvieron respuesta ni del EPAS ni del municipio capitalino.
“No está para salir a la vereda, no está para poder abrir la puerta ni para ventilar en estos días de calor porque acá el olor es nauseabundo. En nuestro caso, nuestros clientes quieren bajar sus bolsos y quieren ver en qué parte de la ciudad están y tienen que taparse la nariz porque el olor, con esta humedad, es insostenible”, aseguró a LU5 Lucía, encargada de un hospedaje, ubicado a metros de esa esquina del bajo.
La mujer dijo que esta situación no es nueva, que la vienen padeciendo durante los cuatro años que están funcionamiento. “He hecho múltiples reclamos. En la Municipalidad me dicen que me comunique con el EPAS. Lo he hecho y con suerte viene el camión que realiza algún trabajo en la esquina, pero no es que lo soluciona. El olor está siempre de forma persistente”, subrayó.
En ese sector del bajo neuquino no solo hay un hospedaje, también hay comercios de venta de indumentaria, de comida y a una cuadra está la Escuela primaria 61. El vecindario entiende que se trata de una cuestión de salubridad, más allá del repugnante olor a cloaca. “Para la salud no es bueno sentir ese olor constantemente”, agregó Lucía e indicó que cuando más se les complica es cuando están limpiando las habitaciones y quieren ventilarlas, que es una misión casi imposible.
Señaló que esta mañana despidió a un contingente proveniente de Pico Truncado, de Santa Cruz, que se hospedó en estos últimos días a propósito de unas actividades vinculadas a la danza en la vecina ciudad de Cipolletti. “A las 5 se fue un contingente de Pico Truncando. Estaba muy contento con nuestro servicio, pero no podíamos abrir las puertas para bajar los bolsos, las cerrábamos rápido para no tener ese olor en la sala de desayuno”, relató.
Dijo que este tipo de situaciones se repiten con los turistas que pasan por nuestra ciudad. “En enero va a pasar. Los clientes que se quedan, cuando pasan a la cordillera, llegan y preguntan por el olor, piensan si se da en toda la ciudad. Les digo que es momentáneo en esa esquina, que es por el verano, la verdad es que está siempre y no se ha solucionado”, se lamentó la comerciante.
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