Bibiana Morán, una sobreviviente del cáncer con una fuerza arrolladora lo hizo una vez más. Tras ser operada de un tumor en la cabeza, volvió a su pasión: remar
Del diagnóstico a una compleja y riesgosa cirugía en la cabeza. Del quirófano a terapia intensiva y de allí a su casa. Y de su cama… directo al río. A remar. Así, sin escalas ni ‘medias tintas’, Bibi Morán, una sobreviviente del cáncer cumplió su sueño y corrió su primera Regata.
En cuestión de meses, las pasó todas, tras enfrentar un duro diagnóstico -13 años después de superar un cáncer de ovarios- que puso blanco sobre negro a su malestar y repentinos y fuertes dolores: un tumor crecía en su cabeza y necesitaba operarse.
Debió ser intervenida con urgencia y pasó meses de lenta y dolorosa recuperación, pero sin perder las ganas para ir detrás del firme objetivo que se había trazado: ser parte de una competencia, de “una fiesta en el río que no me quería perder”.
Una misión para nada imposible: remar
Bibiana Morán (53), con sus ganas, su actitud siempre positiva, una risa contagiosa y un empuje extraordinarios, logró no solo participar, sino también concluir todas y cada una de las largas etapas de en la octava edición de la Regata 32 Millas del Río Limay.
El circuito unió a Plottier, Senillosa y Neuquén Capital y finalizó el domingo 3 de marzo con la llegada de los palistas al Balneario Albino Cotro de la capital provincial. Hubo miles de aplausos, entrega de premios y una satisfacción gigante para los participantes. Más de 200 palistas de toda la Argentina y Chile.
Bibiana compitió junto a su esposa Yin Yin Ng, con el apoyo del Centro Oncológico Integral (COI), contó, y su debut fue en esta Regata. “El año pasado empezamos a remar, habíamos ido a ver unas chicas que participaban y ahí dijimos la tenemos qué hacer, estuvo re lindo, ver la llegada… Estuvimos remando incluyendo el invierno, todo el 2023, hasta que en octubre me descubren un tumor en la cabeza, que es secundario, una metástasis de un cáncer de ovario que venía arrastrando desde 2013”, narró.
“Veníamos controlando todo, los estudios salían bien, hasta que me detectaron esto después de muchos estudios y consultas porque el cerebro es difícil”, explicó. “Por suerte tuve unos neurocirujanos muy capos, me dijeron que era operable pero me prohibieron remar. Tenía dolores de cabeza tremendos, se me acumulaba líquido en la cabeza y el único momento cuando no me dolía era cuando remaba”.
El 27 de noviembre fue operada. “Me sacaron un 99% del tumor, fue dolorosa la recuperación, te abren el cráneo, pasé dos meses sin poder apoyar bien la cabeza para dormir, pero enseguida empecé a preguntar cuándo podía hacer actividad física. Empecé con ejercicios de movilidad y en febrero (2024) volví a agarrar un remo de nuevo. Empecé, costaba... pero seguí y seguí. Le dije a mi esposa ‘hacemos la Regata’ y lo logramos”, celebró, de la mano de sus compañeras y compañeros de la Escuelita de Canotaje Biguá.
"Ponete un objetivo, no te dejes morir"
La experiencia es “sanadora”, mencionó, y “todo el mundo merece vivirla, aunque sea una vez”, sonrió.
“Siempre siempre es importante tener un objetivo –concluyó-. Sea chiquito, mediano o grande. Ponete un objetivo, no te caigas, no te dejes.. no te dejes morir… Yo se la voy a pelear a esta enfermedad a como dé lugar”.
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