Turistas que visitaron la zona quedaron fascinados con una manada de guanacos que permanecía sobre la calzada de la Ruta Nacional 237. Muy sorprendidos, aminoraron la marcha del vehículo en el que transitaban y grabaron el espectáculo natural que estaban viendo Luego, viralizaron las imágenes y varios sitios de la región las replicaron.
Le escena se grabó a pocos kilómetros de Bariloche. Los turistas quedaron impactados con el número de guanacos que permanecían sobre la cinta asfáltica como si no existiera el peligro para ellos. Desde el interior del vehículo, y sin detenerse, fueron testigos de una de las bellezas más autóctonas de la región patagónica.
"Se trata de una gran tropilla de más de 20 individuos que recorre la zona del Anfiteatro. Por estos días, ese grupo va a estar en ese sector. Claramente estamos atravesando los primeros días de lluvias y nieve en la alta montaña, y estos guanacos bajan a comer el forraje a los costados de la ruta", comentó Juliana Nielsen, guardaparque de conservación del territorio del Parque Nacional Nahuel Huapi.
En este momento, en particular, no hay disputa por el territorio. Por lo tanto, pequeños grupos se juntan y forman una gran tropilla para alimentarse en un mismo sitio, como vieron los turistas que filmaron a los guanacos sobre Ruta 237, poco antes de llegar a Bariloche.
Neuquinos y rionegrinos que suelen transitan la Ruta 237 y otros caminos cordilleranos están más familiarizados con el avistaje de estos animales. Aún así generan momentos únicos para la travesía de cualquiera, en conjunto con el río Limay, la formación de rocas y montañas y el Valle Encantado. Todo muy lindo y placentero, siempre que los conductores tomen la precaución de transitar despacio cuando estos se cruzan en el camino o se aproximan.
Por eso es habitual que desde el Parque Nacional Nahuel Huapi los guardafaunas adviertan sobre el peligro que una situación de estas características puede representar para los guanacos y los automovilistas, como también suele pasar con los choiques y otras especies en otros sectores de la provincia.
Algunos pobladores de la zona sostienen que las intensas heladas y nevadas que registra la zona en esta época corre a las tropillas de guanacos hacia las partes más bajas de los cerros, cruzando la ruta nacional hacia el río Limay.
Consultada al respecto, Nielsen ofreció una explicación muy interesante.
Confluyen varios motivos
"Son varios los motivos por lo cuales bajan a la ruta. En primer lugar ellos habitaban la Patagonia mucho antes que nosotros. Ellos no están en nuestro camino sino que nosotros atravesamos los caminos de ellos. Construimos las carreteras sobre sus senderos naturales y ahora tenemos que convivir con eso, porque ellos siguen trazas ancestrales donde se alimenta y van en busca de alimento y refugio", advirtió la especialista a LMN.
Otro dato revelador es la sal que utiliza Vialidad Nacional como estrategia para descongelar los manchones de hielo que se forman sobre las rutas. Según Nielsen, es componente anticongelante orgánico muy eficiente que llama la atención de los guanacos y otros seres herbívoros. "Metabólicamente se sienten muy atraídos por este mineral, lo que lleva a que chupen o laman la ruta o las piedritas de la ruta", comentó.
La guardaparque trabaja sobre un proyecto de conservación de los guanacos desde 2019, mediante el cual estudian tropillas ya establecidas en los alrededores de la ruta y ciertas propiedades privadas donde tienen acceso para hacer censos y conteos de animales. "Tenemos establecidos circuidos marcados con distintas tropillas que habitan ciertas zonas, como la zona del Anfiteatro, donde encontramos un grupo familiar ya establecido que recorre esos sectores y atraviesa la ruta en busca de alimento y refugio", agregó.
Una especie muy expuesta al atropello
Por estos días, los y las guardaparques evalúan recategorizar la situación como de alerta para proteger a la especie, muy expuesta a los atropellos. "Los guanacos son bastante curiosos y amigables. No tienen un comportamiento de fuga ante la presencia humana, lo que hace que sean muy vulnerables cuando pasa un vehículo o un cazador", contó.
El riesgo se acrecienta con los primeros fríos, ya que en el verano tienen mayor disponibilidad de agua y alimento en otros sitios. Por eso están más retirados de las rutas.
"Trabajamos en la colocación de cartelería con Vialidad Nacional pero necesitamos también el cuidado de las personas que visitan el parque y que respeten la señalética donde aseguramos la presencia de esta especie. La recomendación es que estén en alerta y disminuyan la velocidad", solicitó.
Lamentablemente, para la época son frecuentes los atropellos de guanacos y otras especies como zorros y distintas aves. "Continuamente son colisionadas por visitantes que recorren o pobladores que siguen sin prestar atención, pese a la cartelería y todo lo que trabajamos desde Educación Ambiental", cerró.
En las últimas semanas también se registró la presencia de choiques en las rutas de la región. Quienes suelen transitar por la Ruta Nacional 22 ya no se sorprenden al ver choiques tanto en la cinta asfáltica como a un lado y otro de la traza. Las aves que logran enternecer o robarles una sonrisa a algunos, en verdad no deberían estar allí ya sea por su propia preservación, como por la seguridad de quienes se trasladan en vehículos.
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