El corte de gas a Fasinpat desnuda una crisis repetida. Con millones de pesos aportados desde el Estado, la gestión obrera sigue sin resultados sostenibles.
Las cerámicas neuquinas amanecieron este lunes sin suministro de gas, tras una medida de Camuzzi Gas del Sur que afectó directamente a Fasinpat (ex Zanon), Cerámica Confluencia y Cersinpat. La empresa distribuidora indicó que la causa fue un desbalance operativo de más de 12 millones de metros cúbicos, reconocido por la propia cooperativa Fasinpat en una nota del 24 de abril. Sin embargo, el Sindicato Ceramista de Neuquén denunció el corte como “injustificado” y sin deuda previa, contradiciendo la documentación oficial.
La falta de transparencia y gestión vuelve a poner en el centro del debate la sostenibilidad del modelo de fábricas autogestionadas por trabajadores, fuertemente identificado con el Frente de Izquierda y, en particular, con referentes como Raúl Godoy y Andrés Blanco, exdiputados y dirigentes del PTS. Lejos de mostrar evolución, las cerámicas parecen estancadas en un ciclo que se repite con dolorosa precisión: parálisis, protestas, aportes estatales, deuda acumulada y ninguna rendición de cuentas.
La épica que se desmorona
Desde su expropiación en 2001, Fasinpat (la ex Zanon) fue erigida como símbolo de lucha obrera y autogestión. Pero los años pasaron, los millones también, y los resultados distan de ser épicos. Solo entre 2021 y 2024, las cooperativas ceramistas recibieron más de 468 millones de pesos actualizados por inflación en subsidios, compras directas y aportes estatales. Nada de eso evitó el deterioro patrimonial, la dependencia del Estado ni la caída en la productividad.
¿Se modernizó maquinaria? ¿Se mejoraron los procesos? ¿Se fortaleció la estructura financiera? Nada indica que así haya sido. Por el contrario, la única constante han sido los cortes de ruta, protestas y pedidos de auxilio.
En agosto de 2024, el Estado neuquino intentó reactivar la producción con una nueva compra de más de 132 millones de pesos, pero el resultado fue el mismo de siempre: parálisis, falta de servicios pagos y nuevas deudas. A este presente crítico se suma ahora el corte de gas, que podría dejar inoperativas a las plantas por tiempo indefinido.
Una historia de subsidios y ambiciones políticas
Mientras las cerámicas se caen a pedazos, sus dirigentes ascienden en la política. Tanto Godoy como Blanco llegaron a ocupar bancas legislativas, mientras mantenían un fuerte control sindical sobre las plantas y protagonizaban las protestas que, en más de una ocasión, paralizaron la provincia. Exigen recursos al Estado que denuncian y del cual dependen completamente.
Según datos de ACIPAN, desde 2001 las cerámicas recibieron más de 300 millones de pesos actualizados solo en aportes provinciales. Sin un solo balance público, sin auditorías técnicas, sin informes de productividad. ¿No era tiempo suficiente para construir una empresa sustentable? ¿O se apostó a mantener una bandera ideológica sin importar el costo?
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