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La Mañana Tan Biónica

Tan Biónica en la Fiesta de la Confluencia, ¿estuvimos ahí?

En momentos de hiperconexión, estar presentes se lee como un acto contracultural.

Este sábado fue el primer gran show de la Fiesta de la Confluencia. Después de las 23, todos esperaban a que Chano subiera al escenario de la isla 132 para hilvanar los hits de Tan Biónica, y celebrar así un regreso musical que apelaba tanto a los millenialls, que los escuchan desde siempre, como a los centenialls, que despuntan el amor por lo vintage desde el regreso triunfal de la banda tras siete años sin hacer recitales.

Cuando las luces se apagaron y el silencio parecía marcar la antesala del concierto, miles de teléfonos celulares se elevaron en el aire para grabar los primeros segundos de Chano en el escenario neuquino. Sin embargo, lo que siguió fue un video institucional de la Fiesta, que provocó mitad desilusión y mitad risa.

La cantidad de pantallas encendidas –en modo video- logró iluminar la noche a orillas del Limay, con una luz casi tan potente como la de los reflectores de la Fiesta. Y esa imagen casi distópica despertó el recuerdo de otra foto, que se viralizó el primer día de 2024.

31 de diciembre. París. Millones de personas están paradas en la Avenida de los Campos Elíseos, observando el Arco del Triunfo. Más que el Arco, miran una pantalla sobre la estructura que cuenta los últimos segundos del año. Más que mirar, filman con sus celulares.

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Y cuando por fin el año comienza y los fuegos artificiales estallan en el cielo de París, nadie se mueve. No se abrazan ni se saludan. Como trípodes de carne y hueso, se quedan parados filmando la pirotecnia que se vuelve inútil, porque las pantallas de sus teléfonos encandilan a cualquier otra luz.

Y de este lado del mundo ocurrió algo similar. Una hiperconexión orwelliana, como adictiva, que nos empuja a registrarlo todo. Una mezcla de vanidad y aislamiento que nos lleva a grabar los hechos sólo para demostrarle al mundo que estuvimos ahí. Pero ¿estuvimos ahí?

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