Los casos aumentan en personas jóvenes. Cómo influye el estrés, la tensión y la falta de ejercicio físico. Las recomendaciones de una kinesióloga del CIKAF, de Leben Salud.
Un dolor muscular fuerte, rigidez en el cuello, dolores de cabeza frecuentes, hormigueos en brazos, mareos… La tensión acumulada parece querer estallar por algún lado y es ahí cuando sobrevienen los problemas. La incidencia de esta dolencia crece sobre todo en la población de adultos jóvenes y allí suele aparecer un diagnóstico cada vez más frecuente en los consultorios: la cervicalgia.
Se estima que lo padecerán más del 80% de las personas especialmente a partir de los 40 años, según datos de la Sociedad Argentina de Patologia de la Columna Vertebral.
La cervicalgia es el padecimiento de dolor cervical, un conjunto de signos y síntomas que alteran el normal comportamiento de las estructuras localizadas en el cuello generando trastornos en el sistema músculo-esquelético.
Verónica Elina Gavotti (MPRN 613), kinesióloga del Centro Integral de Kinesiología y Actividad Física (CIKAF) de Leben Salud, brindó detalles sobre cómo tratar esta patología tan severa, que incluso puede afectar el día a día y la capacidad de las personas, y cómo prevenir.
“La afección muscular, es una de las causas más comunes y más en los tiempos que vivimos donde el trabajo y la carga de actividades, sumado a la falta o ausencia de ejercicio físico, detonan en este diagnóstico tan frecuente actualmente”, detalló la licenciada en Kinesiología.
“En nuestro Centro recibimos numerosas consultas para realizar tratamiento fisio-kinésico por este tipo de padecimientos, en general un gran porcentaje de personas adultas jóvenes que están en plena actividad laboral. Principalmente el estrés, por diferentes factores, alteran nuestro sistema nervioso autónomo, afectando así la relajación muscular, el ritmo de vida actual hace que mucha gente sufra estrés desencadenando bruxismo lo que contribuye también al dolor en la región cervical”, explicó a LMCipolletti.
Los síntomas
Los síntomas de la cervicalgia pueden variar entre dolor y tensión muscular, acompañado de rigidez del cuello con disminución de los movimientos propios de la zona cervical (rotaciones, flexo extensión, inclinaciones laterales). Algunas personas pueden experimentar cefaleas, estado nauseoso, hasta dolor irradiado a miembros superiores.
“Desde la consulta médica hasta que llega a nosotros, el paciente por lo general comienza con medicación analgésica antiinflamatoria y desde la Fisioterapia se aborda con numerosas herramientas como: terapia manual, masoterapia, electroterapia, ejercicio terapéutico, entre otras”, resaltó Gavotti, profesional del CIKAF, ubicado en Mengelle 52 de Cipolletti.
Qué hacer para evitar este intenso dolor
Gavotti destacó que para evitar o mejorar el padecimiento de cervicalgias se recomienda, en primer lugar, no llevar un estilo de vida sedentario, realizar actividad física controlada, prestar mucha atención a los cuidados posturales en el lugar de trabajo, por ejemplo oficina y lugares de estudio, realizar movimientos propios del cuello, automovilización y automasaje, ejercicios de elongación y reeducación postural.
“Es fundamental buscar momentos de relajación y dispersión en algún momento del día para evitar el estrés”.
La cervicalgia puede prevenirse y tratarse, pero siempre es indispensable la consulta médica para un buen diagnóstico.
¿Cuáles son sus causas?
El 80% de las cervicalgias son funcionales, es decir, en relación con contracturas, malas posturas y sobreesfuerzos. El dolor cervical es mucho más frecuente en mujeres, en relación con cervicalgia tensional y contracturas musculares.
Un porcentaje pequeño puede tener dolor secundario a patología orgánica por problemas degenerativos articulares (artrosis) o discales principalmente. En esos casos el dolor puede irradiar a los brazos.
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