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Tras ser estafada, la pizzera solidaria se reinventa en un taller mecánico

A casi un año de que le vaciaran su cuenta de Mercado de Pago, Tamara Ontiveros comenzó meter mano en el mundo de los autos.

A casi un año de convertirse en noticia por su capacidad de transformar la pesadilla de una estafa en una acción solidaria, Tamara Ontiveros se mantiene activa y con el mismo espíritu empático e irrefrenable.

Si la pandemia que la dejó sin trabajo no la desalentó, tampoco lo hizo el fraude que -en junio del 2022- le vació la cuenta de Mercado de Pago, dejándola con 25 pizzas en las manos. Un falso pedido que terminó donando a los pacientes y al personal del Hospital Heller.

Tras esos días de fama, que incluyó notas en medios locales y hasta nacionales, las cámaras dejaron de enfocarla y ella continuó con su vida y los mismos escollos económicos de siempre, agravados por la incertidumbre y la espiral inflacionaria que este año no le dan tregua a la Argentina.

Inquieta y fiel a su estilo de ver en toda crisis una oportunidad, la emprendedora que logró sacar a flote EsTamiPizza sin recibir dinero de colectas (aceptando solo el pago por su trabajo), comenzó a incursionar en el mundo de los fierros con la idea no quedarse cruzada de brazos ante un eventual problema con el vehículo de su pareja y- de paso- ir puliendo de a poco otra faceta laboral.

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Una capacitación gratuita organizada por la Municipalidad de Neuquén le permitió aprovechar las mañanas libres e ir por su objetivo en la nueva sede de SMATA, ubicada en calle Miguel A. Camino 435.

"Hace unos dos meses empecé este taller de auxiliar mecánico porque me gusta, aunque no entiendo nada. En algún momento tuve vehículo, mi pareja actualmente tiene y cada vez que se rompe o pasa algo no me gusta estar ahí y no saber qué hacer o que nos mienta algún mecánico y no tener noción", dijo Tamara, en diálogo con LMNeuquén, haciendo alusión al curso que le permite conocer los sistemas tradicionales del automotor y sus componentes, desarrollar procedimientos para el mantenimiento y reparación de vehículos.

"En el curso somos tres chicas: una que es enfermera y que está en la misma que yo, queriéndole meter mano a los vehículos, y otra chica que está egresando de una EPET. El resto son todos hombres", dijo antes de hacer mención a los cortocircuitos vinculados a cuestiones de género hicieron difíciles las primeras clases.

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"Sinceramente, las primeras semanas costó bastante por los chistes y las cargadas que nos hacían. Ellos tuvieron que adaptarse a nosotras que no sabíamos, pero no porque seamos mujeres no podemos aprender. Como que no nos tenían paciencia. Algunos son egresados de escuelas técnicas o ya son mecánicos, y van a curso a aprender un poquito más", planteó Tamara.

"En un momento hablé con el profesor porque una va a aprender y no está bueno eso. Por suerte, después se acomodó todo. De hecho, el fin de semana pasado nos juntamos todos a comer un asado", destacó entusiasmada por las buenas migas que finalmente logró cosechar con el grupo y también por los conocimientos y habilidades que está desarrollando en el taller.

"Somos varios, así que algunas cosas las hacemos por grupitos porque trabajamos con un solo vehículo. Por el momento, lo que más me gustó fue aprender a soldar, nunca lo había hecho. La verdad que me encantó", subrayó antes de referirse a las puertas que posiblemente se abran a partir de esta experiencia.

"Hace unos días nos dijeron que cuando terminemos el curso está la posibilidad de hacer pasantías en algunas automotrices como Toyota, Mercedes o empresas como Nippon Car. Como le decía a los chicos, yo mi trabajo ya lo tengo así que si le tengo que dejar mi lugar a otra persona que no tiene, no hay problema. Sí es verdad que no me vendría mal poder hacerla, es una experiencia en un taller, así que bienvenido sea. Por una cuestión económica, tener otro trabajo, a mi me vendría de diez", remarcó.

"Mi trabajo es a la noche, así que a la mañana y a la tarde tengo tiempo para trabajar en otro rubro. De hecho, el otro día fui a preguntarle a un mecánico si me dejaba ir a su taller para chusmear y ver cómo trabaja. Quedó en que me iba a avisar", contó entre risas. "Yo soy de mandarme. Mi papá siempre me dijo: 'El no ya lo tenés, andá por el sí'", agregó.

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"Creo que ahora van a sacar un curso de chapa y pintura que también me gustaría hacer. La idea es seguir. También nos avisaron que harán un curso intensivo de marketing y que si lo hacés, Nación te da un dinero para que puedan tener tu emprendimiento. A mi esto me re interesa porque me serviría también para la pizzería", manifestó.

Una broma más que pesada

Luego de quedarse sin trabajo en la pandemia - que bajó las persianas de varios locales gastronómicos en la ciudad-, Tamara y su mamá -Claudia- buscaron la manera de salir adelante vendiendo comida desde su vivienda en el barrio Gregorio Álvarez. Primero fueron canelones y empanadas, pero luego le pusieron fichas a las pizzas.

Cuando se empezaron a acomodar, sufrieron duro un revés. Un llamado telefónico para un pedido grande, de 25 pizzas, pareció caer como regalo del cielo. Sin embargo, terminó siendo una broma de mal gusto y una emboscada para hackearles la cuenta de Mercado Pago y dejarla absolutamente vacía.

“Trabajamos todos, mi familia, mi hijo, mi novio, el repartidor porque eran muy grande el encargo” contó en esa ocasión Tamara para luego agregar que pasadas las dos de la mañana, dividió las cosas entre el auto del repartidor y el de su novio para que llegue todo en condiciones. Al arribar a la dirección que les habían pasado, en el Parque Industrial, la atendió un sereno que los anotició del engaño: no había nadie trabajando y que él no había hecho ningún pedido.

Con las pizzas tibias, pero sin destinatario, Tamara se acercó al Hospital Heller para alegrarle la noche a pacientes y al personal, en medio de la amargura de verse estafada.

El buen gesto se viralizó y a las horas estalló la noticia en diferentes medios de comunicación. A las semanas, Tamara y su mamá recibieron un horno por parte de la Legislatura, en el marco del Neuquén emprende. "Fue un mes medio caótico, entre los medios y toda la situación. Mucha gente nos apoyó con la mejor onda, sumamos algunos clientes, pero después siguió todo igual que antes. Incluso mucha gente nos cuestionó dudando si era verdad lo que había pasado o si lo habíamos hecho nosotras para buscar marketing", recordó.

Si bien pudo reponerse del traspié gracias al esfuerzo de su trabajo y a los clientes que intensificaron sus pedidos para ayudarlas, Tamara sigue atenta a todo lo que pueda sumar para mejorar su situación económica y ofrecerle un mejor pasar a su hijo. Más allá de la mecánica, su sueño sigue apuntando a la cocina.

"A mi me gustaría estudiar gastronomía, pero la facultad de la Universidad Nacional del Comahue para estudiar eso queda muy lejos, en Villa Regina. Yo no tengo movilidad, me manejo en colectivo y se me complica ir hasta allá. Por otro lado, se me complica ir a estudiar a un privado, la cuota está como 40 mil pesos por mes. Económicamente no puedo", lamentó la joven de 29 años que, pese a eso, no pierde de ilusión de recibirse de chef y abrir un local gastronómico algún día.

Para agendar

Ubicado en el barrio Gregorio Álvarez, EsTamiPizza concentra la mayor cantidad de pedidos en el oeste neuquino a través del whatsapp +949 2299 523-3424. El emprendimiento funciona de lunes a sábados de 21 a 00:30 bajo la modalidad entrega a domicilio o retiro en el lugar.

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Junto a su mamá, Tamara ofrece empanadas de carne y jamón y queso, y unas 20 variedades de pizzas, que pueden tener su versión combinada. Además de las clásicas, la dupla ideo "La Gallega", con muzzarella y chorizo colorado; la "Veggie", con salsa, muzzarella, verdeo, puerro y tomates en cubos, la "Mediterránea", con rúcula y jamón crudo y la explosiva "Del Campo", con muzzarella, pesto de ajo, perejil procesado, huevos fritos y perejil fresco.

También elaboran la pizza "Luiggi" con muzzarella, champignon y verdeo; "Frodo", con muzzarella, tomate, queso azul y verdeo; "Diosa", con muzzarella, carne ahumada, cebolla morada y perejil; y la "Escocesa", con muzzarella, cebolla caramelizada al whisky).

El emprendimiento tiene dos versiones de pizzas argentas: una con muzza, chimichurri y chorizo asado; y otra más tranqui, con muzza y chimichurri. Además, Tamara y Claudia crearon su "Hamburpizza" con masa de pizza, mayonesa, tomate, lechuga, medallón de carne de 750 gramos, y una pizza encima con salsa, jamón, muzzarella, orégano y aceitunas.

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