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Un veterinario solidario en la trashumancia: su misión de ayudar a los animales

Atiende a los perros, gatos, caballos y todos aquellos que requieran de sus conocimientos y medicinas. Pero, además, acompaña a los crianceros en su camino.

En el corazón de Neuquén, donde las tradiciones aún laten con fuerza y el paisaje se transforma en el escenario de una de las costumbres más antiguas de la Patagonia, un hombre ha decidido sumar su aporte de manera desinteresada. Sergio Gómez, veterinario de profesión y de alma, ha encontrado en la trashumancia un motivo para poner su vocación al servicio de quienes más lo necesitan: los animales que acompañan a los crianceros en su largo peregrinar.

Su historia no solo es un ejemplo de solidaridad, sino también una muestra de compromiso con la cultura y el bienestar animal. Desde hace un tiempo, Gómez recorre los caminos polvorientos de la provincia brindando atención veterinaria gratuita a los fieles compañeros de los crianceros: perros, gatos y caballos, esenciales en esta tradición que desafía el tiempo y las condiciones del terreno.

La idea de asistir a los animales de la trashumancia no surgió en un consultorio ni en una reunión formal, sino al borde de la ruta, en esos instantes donde la realidad golpea con fuerza. “Cada vez que iba en mi auto y veía a los crianceros con sus animales, me detenía a observarlos. Me impresionaba la dedicación con la que los trasladaban, la tradición que mantenían viva a pesar de todas las dificultades”, recordó el veterinario en diálogo con LMNeuquén.

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Fue en esos momentos de reflexión cuando comprendió que podía aportar su granito de arena desde su humilde lugar como veterinario. No lo dudó ni un segundo y comenzó a armar un botiquín de primeros auxilios para los animales. Compró antiparasitarios, pipetas contra pulgas y garrapatas, y buscó donaciones de ungüentos y medicamentos de distribuidoras y empresas.

Pero la solidaridad no tardó en multiplicarse. La Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de la provincia de Neuquén, a cargo de la Dra. Luciana Laura Ortiz Luna, se sumó a su iniciativa y le brindó una camioneta equipada con chofer y todas las comodidades necesarias para trasladarse con facilidad por los caminos rurales. Así, poco a poco, su sueño se transformó en una misión en marcha.

Los primeros pacientes: los perros guardianes de la trashumancia

Sergio Gómez comenzó su tarea con los perros, esos nobles compañeros de los crianceros que cumplen un rol fundamental en la trashumancia. No solo protegen a los animales de los depredadores, sino que también los guían, los ordenan y evitan que se dispersen.

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“El trabajo que hacen estos perritos es increíble. Son guardianes y guías, pero también amigos inseparables de los crianceros. Revisarlos, desparasitarlos y asegurarnos de que no tengan heridas o garrapatas es clave para que puedan seguir desempeñando su función sin sufrir”, explicó Gómez con pasión.

La escena es conmovedora: los perros, acostumbrados a la dureza del camino, reciben con alegría al veterinario. Mueven la cola, se acercan con confianza y, después de ser atendidos, le retribuyen con muestras de cariño. “Nuestro mayor pago es cuando nos hacen cariño. Es emocionante saber que podemos hacer algo por ellos”, dice con una sonrisa.

Gatos sobre los caballos: pequeños cazadores con gran importancia

En la trashumancia, cada animal cumple una función, incluso los más inesperados. Los gatos, por ejemplo, viajan con los crianceros no solo como mascotas, sino como eficaces controladores de plagas. “De día los ves durmiendo plácidamente sobre los caballos o en las camionetas, pero de noche se transforman en cazadores”, contó el veterinario con humor.

Veterinario recorre rutas neuquinas para atender a los animales de la trashumancia

Su tarea es mantener a raya a los ratones y otras plagas que pueden afectar a los alimentos y a los propios animales. Por eso, revisarlos también se volvió parte de la rutina de Gómez. “Es importante que estén saludables, que no tengan parásitos ni enfermedades. Al igual que los perros, son parte del equipo”, destacó.

Caballos: los verdaderos motores de la trashumancia

Los caballos son el alma del viaje trashumante. Son quienes llevan a los crianceros y sus cargas durante trayectos que pueden durar hasta 15 días. Las largas distancias y los terrenos hostiles muchas veces les provocan heridas y molestias que requieren atención.

“Nos encontramos con caballos con heridas en las patas, con rozaduras por las monturas o con cansancio extremo. Lo que hacemos es atender cada caso, aplicar ungüentos, dar medicación si es necesario y asegurarnos de que puedan seguir el camino sin dolor”, explicó Gómez.

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Los crianceros, agradecidos, comparten historias de travesías pasadas, de caminos recorridos, de inviernos duros y veranos intensos. La trashumancia es más que un traslado de animales; es un modo de vida, una herencia que se resiste a desaparecer.

Un trabajo en equipo: la solidaridad que se multiplica

El esfuerzo de Gómez no es solitario. La provincia de Neuquén ha puesto todos los recursos para garantizar la seguridad de los crianceros y sus animales. La Policía juega un papel clave en este proceso: saben exactamente en qué parte de la ruta se encuentra cada grupo trashumante, y hasta disponen de helicópteros para supervisar que todos lleguen a destino sin inconvenientes.

“La verdad, este año la provincia puso todo para acompañarlos y garantizar su seguridad. Es un trabajo en equipo, donde cada uno aporta lo que puede para que esta tradición continúe y que todos lleguen bien”, destaca Gómez.

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En el camino, no solo se encuentran con crianceros adultos, sino con familias enteras. Niños, mujeres y ancianos forman parte de la travesía, asegurando que el conocimiento y la tradición se transmitan de generación en generación. “Es hermoso ver cómo se involucran, cómo viven esta experiencia con orgullo y con amor”, señaló.

Más que un trabajo, un privilegio

Para Sergio Gómez, su labor no es solo un trabajo, sino un privilegio. “Yo me siento bendecido de poder ayudar a la gente. Ver la gratitud en los ojos de los crianceros y el bienestar en los animales es algo que no tiene precio”, afirma con emoción.

La trashumancia es un símbolo de resistencia y amor por la tierra. A pesar de los avances tecnológicos y de los cambios en la sociedad, hay tradiciones que siguen firmes, porque están arraigadas en el alma de quienes las practican. Y mientras haya personas como Sergio Gómez, dispuestas a tender una mano desinteresadamente, esta tradición seguirá viva y protegida.

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Porque en el camino de la trashumancia no solo se trasladan animales; se transporta historia, cultura y una forma de vida que, gracias a personas como él, encuentra un aliado en el camino.

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