El imprevisto ocurrió este martes a la mañana e inundó las calles del oeste. La entidad emitió un comunicado.
Un caño de agua potable de 250mm se fisuró sobre las calles Rufino Ortega y Belgrano en el barrio Huiliches de Neuquén capital. El Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) informó que iniciaron obras de mantenimiento para solucionar el inconveniente.
La avería se hizo notar rápidamente, ya que dejó un notable volumen de agua en la calle. Desde la entidad emitieron un comunicado por sus redes sociales para informar sobre la situación.
Informaron que "personal técnico-operativo realizó maniobras de válvulas para intervenir la red y avanzar con la reparación, que se estima finalizará al mediodía". Estas maniobras afectarán el servicio de agua potable en varios barrios de la capital neuquina.
"Los barrios TCI, Huiliches y San Lorenzo Sur verán normalizado el suministro en horas de la tarde, a medida que las cañerías recuperen presión", dice el comunicado publicado en el X (ex Twitter) del EPAS.
Por otro lado, recomendaron a los vecinos de los barrios afectados hacer uso responsable del agua hasta la normalización del servicio "y priorizarla para higiene y consumo humano".
La fuga fue informada por el guardia de seguridad de una escuela
Según informó LU5 a primera hora de la mañana de este martes, la filtración de agua a través del asfalto se informó a la madrugada del mismo día, cerca de la 1 de la mañana. El aviso lo dio el guardia de seguridad del CFP 21, ubicado en la esquina de Rufino Ortega y Belgrano, tanto al EPAS como a Defensa Civil.
Informaron que en horas de la mañana, antes de comenzar con los trabajos de reparación, sobre las 7, el EPAS se acercó al lugar de la filtración y cortó el tránsito. Sin embargo, el agua llegaba más allá del corte. Por el estado del asfalto, el guardia de seguridad intuyó que esa intersección ya había habido problemas con caños de agua, sin embargo, no lo confirmó.
En el móvil de LU5 relataron que el agua parecía estar arrastrando sedimento, lo que podría implicar que el asfalto se esté socavando por debajo de la calle debido al brote de agua desde el caño. Explicaron que, a pesar de la acumulación de agua que se fue generando conforme avanzaron las horas, los automovilistas pasaban a toda velocidad por la intersección mojando a los peatones.
Para las 7 de la mañana el nivel de agua había descendido, pero horas antes sobrepasaba el cordón de la vereda haciendo que la calle Belgrano se convierta en un verdadero río. La calle Rufino Ortega, al extenderse de forma norte-sur no tuvo problemas notorios por el cúmulo de agua, debido a la pendiente, pero de haberse extendido la pérdida, podría haber provocado acumulación de líquido calle abajo, llegando a las vías del tren.
Respecto a la velocidad de los autos, es importante agregar que pasar acelerando por una zona en la que hay agua acumulada conlleva no solo el riesgo de molestar a los peatones. Después de muchas horas de perdida de agua, el asfalto, inevitablemente se socava y crea pozos prominentes. El acelerar sobre estos socavones puede provocar daños en los vehículos y hasta accidentes graves.
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