El clima en Neuquén

icon
Temp
66% Hum
La Mañana vecinas

Vecinas que se llevaban muy mal prometieron no agredirse

La relación era terriblemente tensa. Pero tras una conciliación en el Juzgado de Paz acordaron no insultarse y respetar los horarios de descanso.

Otro conflicto vecinal encontró un punto de acercamiento con la intermediación del Juzgado de Paz cipoleño. La causa se inició cuando una señora demandó a la de al lado. De acuerdo a lo relatado en la resolución rubricada por la jueza Gabriela Montorfano, mantenían una relación de total hostilidad.

A fines de marzo último hubo una audiencia en las oficinas de la dependencia judicial, ubicadas en Sarmiento 360, donde concurrieron sin patrocinio letrado. Luego de un “amplio intercambio de opiniones”, llegaron a un acuerdo en el que se comprometieron “a no insultarse ni a decirse palabras agresivas ni hablar una de la otra”.

Horarios de descanso

El pacto incluyó dejar de lado insultos personales, a través de redes sociales o grupos de whatsapp y también no perturbarse con ruidos molestos.

En este caso, acordaron no provocarlos a través de parlantes, televisores y gritos, entre otros, en horarios de descanso incluyendo todos los días de la semana y fin de semana.

“Esto significa no realizar ruidos tales que salgan de cada una de las viviendas y afecten el descanso de la otra vecina”, puntualiza el documento judicial. “Esto significa no realizar ruidos tales que salgan de cada una de las viviendas y afecten el descanso de la otra vecina”, puntualiza el documento judicial.

Para hacerlo más ajustado el entendimiento, establecieron que los horarios de descanso serán para dormir la siesta desde las 16 a las 17,30 y por la noche desde las 22 a las 8.

Mientras que cuando alguna festeje un cumpleaños o haga reuniones en su casa, o arreglos de albañilería u otros que involucren ruidos, se comprometieron a "avisarse para no molestar a la otra. Siempre respetando los horario de descanso”.

Las pautas consensuadas se hacen extensivas a sus familias, es decir que “intentarán que se cumplan explicándole a sus familiares las condiciones acordadas”.

Coincidieron en que "quieren vivir en paz"

La jueza Montorfano les aclaró que en caso de incumplimientos “deberán asesorarse con una letrado/a de su confianza y los reclamos deberán ser realizados por la vía correspondiente”.

Pero ambas dejaron constancia que hay voluntad de cumplir lo establecido, ya que “quieren vivir en paz y cuidarse mutuamente”.

“En el caso que me ocupa debe tenerse en consideración que se trata de una situación en la que ambas vecinas coincidieron en que la relación se tensó entre ellas y sus familias, y que desean que la situación se modifique por lo que es un hecho que merece reflexión en cuanto a las consecuencias a futuro”, resaltó la magistrada.

El arreglo entre las señoras fue homologado por Montorfano, quien además las invitó a reflexionar “con miras a evitar futuras infracciones” y les hizo notar “las implicancias de las situaciones conversadas en el marco de la audiencia y las consecuencias negativas para sí, su entorno afectivo, su familia y la sociedad en general”.

El caso de la palmera

Hace pocos días la jueza de Paz Subrogante, Luciana Sánchez, tuvo que mediar entre otras dos vecinas que se enemistaron por las hojas de una palmera. La planta está en el patio delantero de una de ellas, pero las hojas caen en la casa de la otra, quien no tuvo mejor idea que tirárselas de nuevo. Pero tras la mediación acordaron pautas de comportamiento y aceptar el “llamado a la reflexión” para convivir en armonía.

Palmera.jpg
La Justicia de Paz debió intervenir ante el conflicto desatado entre dos vecinas por las hojas de una palmera.

La Justicia de Paz debió intervenir ante el conflicto desatado entre dos vecinas por las hojas de una palmera.

La mujer en cuya casa terminan las hojas (demandada) se comprometió a recogerlas y “dejarlas juntas”, “no desparramadas” y “en un lugar accesible” para que la otra pueda amontonarlas. Se aclara que no se las debe arrojar al jardín como tampoco en su vereda.

Mientras que la demandante, luego de reconocer que la palmera le pertenece, accedió a juntar las hojas que su vecina le deje acumuladas en su vereda y a tirarlas “sin dilación”, dentro de una bolsa de residuos, “sin desparramarlas ni tirarlas nuevamente en la propiedad (patio y/o vereda) de su vecina”.

Te puede interesar...

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario