Un hombre de 57 años que tenía una orden de restricción perimetral atacó salvajemente a su ex mujer después de sacarse la pulsera magnética. El sujeto fue hasta la casa de su ex pareja, ubicada en San Rafael, Mendoza, y prendió fuego la vivienda. Luego esperó que saliera la mujer, que al momento del ataque estaba con familiares, y una vez afuera los acuchilló a todos. El agresor fue reducido a golpes por los sobrinos de la señora, hasta que llegó la Policía y lo detuvo. Después, para terminar su raid de locura, intentó suicidarse en la cárcel.
El feroz ataque se produjo el viernes cuando el hombre fue con bidones con nafta hasta la casa de su ex mujer, después de quitarse la pulsera magnética que tenía colocada para evitar que se acercara justamente a su ex. Una vez allí roció una de las ventanas y la prendió fuego. Su plan era que, al ver las llamas, salieran las personas que estaban adentro: la mujer, su hija, amigas y sobrinos.
Cuando salieron, atacó con un cuchillo a su ex pareja y a dos sobrinos, que enseguida lo golpearon para reducirlo. Más tarde llegó la policía y se lo llevó detenido. El agresor quedó alojado en la Comisaría 8ª, donde horas después trató de ahorcarse, pero los efectivos policiales lo frenaron a tiempo.
Los bomberos apagaron las llamas en la casa y una ambulancia trasladó a los heridos a la clínica Schestakow, donde fueron atendidos en la guardia. En los alrededores de la vivienda se secuestraron los bidones con nafta, el cuchillo usado en el ataque y una maza que habría llevado el hombre para atacar a las víctimas.
El agresor tiene antecedentes por violencia de género y una orden de restricción de acercamiento, que era monitoreada con una pulsera magnética que finalmente se sacó para atacar a su ex pareja. El agresor quedó detenido, a disposición de la Fiscalía de Violencia de Género de turno.
El agresor, de 57 años, tenía una pulsera magnética que controlaba que no se acercara a su ex mujer. Cuando lo detuvieron, quiso ahorcarse en la comisaría.
Como quería ser maestra, la mató
El femicidio de una joven en La Matanza por querer ser docente e independizarse derivó en que otras compañeras se animaran a contar que también son víctimas de violencia de género por intentar seguir una carrera. Carla Bufano tenía 29 años cuando fue asesinada de seis balazos frente a sus dos hijos por Jonatan Ramos, su marido policía, quien luego se suicidó. El hombre era celoso y posesivo, por lo que eran habituales las discusiones. La víctima era pacífica, sólo se dedicaba a sus hijos y había comenzado a estudiar. Santiago Gadda, profesor de Filosofía del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica 56 de González Catán, en cuya comisión cursaba Bufano, contó que ella “hubiese sido una maestra indispensable”. El profesor le dio difusión al caso luego de escribir un tuit que se hizo viral y que decía: “Vengo de velar a una alumna. Su marido le metió 6 balazos. Su problema fue creer que podía estudiar para no depender de él”.
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