El clima en Neuquén

icon
11° Temp
90% Hum
La Mañana culturista

Nico Armelli, el culturista neuquino que apuesta por convertirse en profesional

A fuerza de una férrea disciplina, cosecha títulos amateurs en una sacrificada actividad que ya toma como un estilo de vida.

Nicolás Armelli no es un extraño para la actividad física. Desde muy pequeño supo cómo se siente la respiración agitada después de un esfuerzo extraordinario, y tensó los músculos para dejar toda su capacidad en el contexto de un enfrentamiento deportivo. Hace más de una década, sin embargo, convirtió el esfuerzo muscular en un estilo de vida para ser uno de los culturistas más promisorios de la zona, que sueña con la profesionalización.

"El interés por el fisicoculturismo surgió porque era jugador de handball, jugué toda la vida y llegué a jugar en Buenos Aires y allá te inculcaban la importancia de hacer aparatos para complementar", explicó el deportista neuquino, que desde muy joven incorporó el hábito de visitar el gimnasio con regularidad, y ya lo siente como una parte fundamental de su rutina cotidiana.

Te puede interesar...

Cuando la liga donde jugaba se disolvió, Nicolás regresó a Neuquén y siguió yendo al gimnasio casi por inercia. Notó que le gustaban tanto los fierros que decidió tomarse sus visitas al gimnasio en algo más serio. Así, desde 2008 inició un proceso de entrenamiento para convertirse en culturista y empezó a recorrer el país en competencias amateur.

El ingrediente fundamental de su carrera se llama disciplina. Y Nicolás asegura que no es fácil sostenerla en un contexto que siempre empuja para otro lugar. Sin embargo, el fija sus objetivos como un faro que iluminan todas sus acciones, y cada título que cosechas en las competencias le demuestra que no se equivoca demasiado.

"El culturismo es una actividad de 24 horas", aclara. Es que incluso el sueño forma parte del entrenamiento, por lo que Nicolás sigue apegado a su rutina de entrenamiento incluso cuando está durmiendo. "Tiene mucho que ver con el tiempo que descansás, porque el cuerpo se recupera en el descanso y los músculos crecen", explica sobre la necesidad de tener un sueño estable y reparador sin sobresaltos.

En su vida cotidiana, dedica varias horas a un sueño profundo y al menos dos horas diarias a los aparatos del gimnasio. Apunta siempre a hacer entrenamientos sin pausas y con mucha concentración: cada sesión cuenta para llegar al objetivo final, por lo que no puede tomarse estas sesiones de ejercicios a la ligera.

Después de ese esfuerzo físico, llega otro que incluye también mucho control mental. Nicolás come seis veces al día con una dieta estricta que no le permite incorporar alimentos no planificados. "Contamos las calorías y los porcentajes de macros, que van variando de acuerdo al objetivo", detalló.

El neuquino se ríe al explicar que los culturistas comen como los perros. Sus seis comidas diarias son siempre las mismas, con algunas pequeñas diferencias en las cantidades según el momento que atraviesen respecto a una competencia. Aunque una dieta de ese estilo pueda parecer aburrida, elegir esa rutina tiene efectos inocultables en el resultado final de la actividad, por lo que Nicolás no se aleja en ningún momento de ese riguroso plan nutricional.

Diseño sin título (34).jpg

"Lo más difícil es la vida social, vos sabés que donde vas tenés que llevar tu vianda con tu comida especial", explica el deportista, que no puede salirse de su dieta ni para sumar una porción de torta de cumpleaños en algún evento, o modificar su menú por otro más apetecible en los eventos a los que asiste. En ese contexto, cuando el escenario empuja para otro lado, trata de tener muy presente el objetivo que lo motoriza hacia adelante.

Fue justamente esa obligación de llevar una vianda a los eventos la que lo alejó de los hábitos menos saludables que tenía en el pasado. "Me alejó mucho de la noche, de la joda, eso lo veo como muy positivo", explica sobre su rutina, donde prioriza una buena dosis de descanso sobre una reunión nocturna con sus amigos.

"El mejor sostén es tener un objetivo, porque cuando no tenés un objetivo te vas por la tangente", afirma sobre la necesidad de fijar los ojos en una meta clara para sostener una disciplina rigurosa que muchos no comprenden. Porque ser culturista es mucho más que hacer fierros: como dice Nicolás, es una actividad de 24 horas.

Sin embargo, tanto esfuerzo paga recompensa. Y ese es el caso de Nicolás, que cosechó reconocimientos importantes en los últimos años gracias a su férrea disciplina. Después de haber ganado la compentencia Iron Man en abril, se propuso un nuevo desafío que dio sus frutos: se consagró campeón de Mister Olympia, un triunfo que considera como el más importante de su carrera como culturista.

Los buenos resultados marcaron la senda para pensar en lo que viene. Nicolás quiere prepararse para la competencia sudamericana con una meta muy clara: conseguir una procard. "Ser dueño de una procard es convertirte en profesional, y ahí ya no podés competir más en la zona, porque la competencia más cerca profesional está en México, después Estados Unidos o Europa", detalla.

Las cosas son diferentes para un culturista profesional, que puede ganar dinero si gana competencias en el extranjero. "Ahora hacemos todo a pulmón, poniendo plata de nuestros bolsillos", explica Nicolás, que tiene un futuro promisorio en la actividad por la implacable disciplina que ya demostró.

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario