Niki Lauda, el recuerdo a un año de su muerte
Hoy 20 de mayo de 2020 se cumple un año de la muerte de Niki Lauda. El austriaco fue uno de los grandes íconos de la Fórmula 1 y se mantuvo vigente más allá de su retiro de las pistas como uno de los asesores deportivos de Mercedes.
Lauda venía de una familia de alta alcurnia, que desoyó los cánones y mandatos familiares para dedicarse a su gran pasión: la velocidad. En 1968 empezó a competir en categorías promocionales y en 1970 saltó a la Fórmula 3. Después pasó a la Fórmula 2 y así llegó a la Fórmula 1, cuando debutó de la mano de March.
Buenos Aires fue un escenario especial para Lauda. En 1973 corrió con el equipo BRM y al año siguiente, también en el autódromo porteño, hizo su estreno con Ferrari. Ganó en España, en Holanda y se convirtió en campeón de la Fórmula 1.
En épocas donde el glamour era novedad, Lauda se mantenía ajeno con un estilo tan meticuloso como sobrio que lo hacía rozar la perfección. El futuro estaba asegurado. En 1976, con 4 victorias sobre 6 fechas, Enzo Ferrari descansaba sobre su talento y su dedicación.
Pero vino la cita de Nürburgring. El viejo y eterno trazado de los más de 7 minutos (22 kilómetros y 176 curvas) por vuelta. Un año antes el propio Lauda había criticado por su peligrosidad. Planteó su postura y recibió respuestas que lo señalaban hasta de poco valiente.
Lauda tomó parte de la carrera. Largó aquella mañana en la que la llovizna había descolocado a varios con la elección de los neumáticos. En la vereda opuesta de la vida, James Hunt acertó con los slicks. Lauda, paró para cambiar de caucho y al salir, se encontró con el infierno…
El tremendo accidente del golpe contra un guardrail avivó lo más temido: el fuego. No hay nada tan asombroso como un auto incendiándose. Pero nada más aterrador que un piloto dentro de esa hoguera. Tres pilotos fueron a rescatarlo: Harald Ertl, Guy Edwards y Arturo Merzario.
Pronóstico reservado y los vaticinios, negativos. A tal punto que un sacerdote le dio la extremaunción. Sin embargo, Lauda a las 6 semanas de aquel infierno vivido en Nurburgring volvió a las pistas. Con el rostro desfigurado por aquellas llamas que, además de quemar la piel, afectaron el sistema respiratorio.
A quien habían tildado de poco valiente no sólo volvió, sino que además dio pelea hasta la última fecha de la temporada, con 3 puntos de ventaja por sobre Hunt. La lluvia fue tal que Lauda, con apenas dos vueltas, abandonó al indicar que era muy peligroso. Esta vez hizo caso a su apreciación, no como en Nürburgring. Hunt continuó su marcha y se consagró campeón.
Aquella rivalidad Lauda-Hunt, que además de medirse en la pista se contraponían por los diferentes estilos de vida, se transformó en película. (Rush)
Pese a salir campeón en 1977, esa decisión de Japón más la llegada de Gilles Villeneuve como tercer piloto, empujó su salida de Ferrari.
Tras un fallido paso por el equipo Brabham de Bernie Ecclestone, abandonó la Fórmula 1 y se dedicó a su otra gran pasión: la aviación. Fundó su propia empresa, (Lauda Air), a la que también fundió. McLaren lo rescató y en las cuatro temporadas que corrió, desde 1982, volvió a alcanzar la gloria: en 1984 logró su tercer campeonato.
Aparecieron algunos problemas de salud. Recibió mediante un trasplante el riñón de su hermano Florian, y en 2005 de su novia Birgitt, con quien tuvo mellizos en 2009.
En 2001 dirigió al equipo Jaguar, pero se lució al ser asesor del exitoso Mercedes. Ya en 2018 dejó de asistir a los GP. La salud le puso un freno. Y se transformó en leyenda el 20 de mayo de 2019. En la Fórmula 1 logró 25 triunfos, 54 podios sobre 185 competencias y los 3 títulos.
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