No se cumplieron los pronósticos de inversión

En 2017 las inversiones oscilaron los 4000 millones de dólares, en 2018 se ubicaron por debajo de los 5000 millones, y para este año las empresas han anunciado inversiones por 5300 millones.

POR JOSÉ POLVANI - Editor +e

El acuerdo para Vaca Muerta fracasó en el tramo de las inversiones que pronosticó el Gobierno. En enero de 2017, Mauricio Macri anunció una lluvia de inversiones a cambio de la flexibilización laboral. El Presidente dijo que las empresas se comprometieron a invertir 5000 millones de dólares ese año y “más que duplicar” esa suma en los años siguientes.

A dos años y medio de aquel anuncio, lo único que se cumplió fue la precarización de las condiciones laborales. Esa fase del acuerdo demoró un año en implementarse a full. Desde entonces se cuentan ocho trabajadores muertos en la cuenca neuquina. La mayor explotación laboral tuvo consecuencias trágicas. Al mismo tiempo, las inversiones reales dejaron mal paradas a las pronosticadas por Macri. El Presidente hizo sus anuncios el 10 de enero de 2017. El auditorio estaba colmado de dirigentes políticos, sindicales y empresarios del petróleo en la Casa Rosada.

En 2017 las inversiones oscilaron los 4000 millones de dólares, en 2018 se ubicaron por debajo de los 5000 millones, y para este año las empresas han anunciado inversiones por 5300 millones. De cumplirse este último pronóstico, las inversiones en Vaca Muerta alcanzarán recién el nivel de 2015. Ese fue el año que más plata se dispuso para producir hidrocarburos en la formación shale, según datos oficiales de la Secretario de Energía de la Nación.

En enero de 2017, Macri anunció su plan para Vaca Muerta. Consistió en bajar los sueldos de los petroleros, generar subsidios a las empresas y esperar a que estas ampliaran sus planes de inversión.

Las dos compañías que más invirtieron desde entonces fueron YPF y Tecpetrol, la petrolera del Grupo Techint, de Paolo Rocca. La compañía controlada por el Estado es líder absoluto en inversiones en Vaca Muerta desde que comenzó la explotación a gran escala de sus recursos. Tecpetrol aceleró sus desembolsos con el fin de aprovechar los subsidios que dispuso el Gobierno durante la gestión de Juan José Aranguren como ministro de Energía.

No obstante, el ajuste impuesto por el FMI llevó a la compañía petrolera del principal conglomerado del país a una guerra judicial contra el Gobierno al que ayudó a instalarse en la Casa Rosada.

Repasando, dos de las tres patas del acuerdo anunciado a principios de 2017 no cumplieron con los objetivos anunciados. El Gobierno flaqueó con los subsidios y las petroleras quedaron muy lejos de hacer las inversiones proyectadas por la Casa Rosada en base a los compromisos asumidos.

En cambio, las modificaciones en las condiciones de trabajo de los operarios se ejecutaron en función de los términos de la adenda al convenio colectivo de trabajo de la actividad. Se suprimieron ítems que se cargaban a los ingresos de los operarios, de modo de bajar los costos de producción de la industria del shale. A pesar de las quejas iniciales de las operadoras por la resistencia de los trabajadores a la implementación del acuerdo presentado a favor de la productividad, con el paso del tiempo la adenda se aplicó. A esta altura, tanto las empresas como los dos sindicatos firmantes de las nuevas condiciones coinciden en la defensa de la adenda. No obstante, el líder del Sindicato del Petróleo de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra, endilgó a “algunos gerentes” de las empresas con actividades en Vaca Muerta aplicar “incorrectamente” los términos de la adenda. Dijo que se alude a ese texto para exigir más allá de la lógica a los trabajadores en pos de mejorar el rendimiento en el proceso de producción. Y centró en ese accionar parte de la responsabilidad por los accidentes que golpearon a la industria en los últimos tiempos.

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