Nadie esperaba un crimen en esa Nochebuena. Mucho menos durante la Misa de Gallo que se celebraba en la iglesia de Chos Malal aquel 24 de diciembre de 1930. Los asistentes a la ceremonia habían estado festejando pocos minutos antes en numerosas mesas familiares y luego de los brindis habían concurrido el tradicional oficio religioso.
La noche se presentaba calurosa y serena. Muchos de los concurrentes decidieron ir caminando hasta el templo aprovechando las bondades del clima. Sería un buen momento para encontrarse con amigos y conocidos; para continuar con esa celebración tan especial que siempre tienen las navidades.
Todo transcurría en paz hasta que el asesino y la víctima se toparon en el atrio de la iglesia.
Dos días antes del hecho, el juez de Paz de Chos Malal, Emilio Pessino, había recibido una amenaza de muerte anónima. Se trataba de un breve escrito donde le anticipaban que su vida se terminaría pronto. No le dio demasiada importancia.
Pessino había llegado al pueblo a mediados de la década del 20, después de haber trabajado en la minería, el comercio y en los negocios ganaderos en Tricao Malal. En 1926 ejerció el cargo de concejal y fue designado corresponsal de los diarios Neuquén, La Voz del Territorio y La Vanguardia.
Después de varios años de continuo trabajo, el empresario no solo había logrado un importante capital económico sino que además se había rodeado de gente influyente, tanto del pueblo como de la región, que lo apoyaba y lo seguía.
Sin embargo, su llegada a Chos Malal generó una serie de conflictos con la élite local que fueron aumentando con el correr de los años. Pujas de poder, peleas por el tan prestigioso cargo de Juez de Paz que el ostentaba y hasta cuestiones personales fueron los motivos que derivaron en su asesinato.
Aunque todavía hoy es materia de discusión sobre si su muerte tuvo origen en cuestiones políticas, sí se sabe quién fue el que lo asesinó. Fue Julio Visillac , un ex comisario, el que le disparó y lo hirió de muerte. Y tenía aparentes motivos para hacerlo. Hacía poco que había sido cesanteado de su cargo y sostenía que el motivo habían sido una serie de informes negativos que Pessino había elevado a sus superiores.
Aquella noche, durante la Misa de Gallo a la que concurrió todo el pueblo, Pessino salió hasta el atrio se encontró con Visillac que estaba visiblemente ebrio y había concurrido a la iglesia con el propósito de encontrarse con el juez de paz.
Según los testimonios, el ex policía estaba apoyado contra la pared cuando lo vio a su enemigo y comenzó a insultarlo.
Pessino, hombre mucho carácter que en otras oportunidades había saldado discusiones a golpes, no se amedrentó y fue a increparlo. Primero le dio una cachetada, luego se trenzó en un forcejeo en medio de una catarata de insultos hasta que todo terminó con un disparo proveniente del revolver que tenía el ex comisario.
Un policía que se encontraba apostado en las inmediaciones intervino de inmediato y los separó, aunque la bala le había causado una grave herida al funcionario.
El médico del pueblo que lo atendió decidió que lo mejor sería trasladarlo hasta el hospital de Allen, pero todo fue en vano. Pessino murió durante el viaje producto de una masiva hemorragia interna.
El asesinato del Juez de Paz conmocionó a la comunidad de Chos Malal y a toda la opinión pública del territorio neuquino, no sólo porque el crimen se había cometido durante la Nochebuena y en el atrio de la Iglesia, sino porque la víctima era uno de los hombres más influyentes de la región en aquel entonces.
Visillac fue apresado y llevado a juicio. Aunque reconoció que él fue el autor del disparo y que era verdad que estaba enemistado con Pessino, aseguró que no había tenido intención de asesinarlo y que la tragedia se desencadenó a partir de ese forcejeo.
Justo un año después del asesinato la Justicia condenó al ex comisario a 10 años de prisión, aunque luego la Cámara de Apelaciones redujo la pena a 3 años por considerar que Visillac había actuado bajo el estado de emoción violenta. Finalmente el juez letrado le otorgó la libertad condicional cuando el acusado cumplió 24 meses y 15 días en la cárcel.
Las discusiones y polémicas sobre el móvil del crimen de Pessino se mantuvieron a lo largo de los años, especialmente en los sectores del poder político y local.
Para la comunidad el hecho quedó grabado en la memoria como aquella Navidad trágica; el día que mataron al Juez de Paz en el atrio de la iglesia, mientras se celebraba la misa de Nochebuena.
(Fuente: Chos Malal, entre el olvido y la pasión – Historia de la primera capital del Neuquén, desde sus orígenes hasta los años 70 “, de Carlos Aníbal Lator, Cecilia Inés arias , María del Carmen Gorrochategui y Daniel Esteban Manoukian)
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