El clima en Neuquén

icon
17° Temp
41% Hum
La Mañana

Nuestra actitud ante el "no"

La columna de Stamateas. Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com.ar)

Seguramente, más de una vez te dijeron que no. ¿Cuál es tu reacción cuando eso ocurre? Muchos se sienten rechazados y surge en ellos una gran frustración. Es perfectamente normal sentirnos así cuando no podemos tener o lograr algo que deseamos, o cuando no somos capaces de cumplir un sueño.

Pero la sociedad en la que vivimos nos transmite de diversas maneras el mensaje equivocado de que debemos tener todo lo que anhelamos para no convertirnos en perdedores. Es así como muchos jóvenes, y también niños, tienen la creencia peligrosa de que se merecen absolutamente todo lo que quieren, y no importa lo que tengan que hacer para conseguirlo.

Los adultos no podemos huir de la sociedad de consumo que equipara realización personal con la satisfacción de los deseos por medio de compras compulsivas. El famoso “tener para ser”. No está mal tener deseos, pero necesitamos entender que se trata de emociones superficiales que están basadas en los sentidos. Realizarse a nivel personal es otra cosa y tiene que ver con planes a largo plazo, que por lo general requieren esfuerzo y tiempo.

Esta es tal vez la principal razón por la que, cuando nos dicen que no, nos duele y nos sentimos frustrados o defraudados. Lo cierto es que no todos los deseos se pueden cumplir, o al menos no con la rapidez que esperamos.

Te invito a analizar algunas de las típicas reacciones ante un no:

Impulsividad: hay gente que, cuando se frustra, reacciona impulsivamente. Son aquellos que, en privado o en público, gritan, se enfurecen, demandan, etc. Tal actitud es propia de un niño pequeño, pero no pueden evitarla porque en su interior creen que nadie les puede decir que no y quieren todo ya.

Capricho: un bebé, o un niño, al que los adultos le niegan ciertos requerimientos, cuando lo tiene suele encapricharse, llorar y gritar. Es lo que llamamos comúnmente un berrinche. Algunos grandes reaccionan de la misma forma cuando les dicen que no. Su creencia arraigada es que el mundo gira alrededor de ellos, tal como “razona” una criatura.

Odio: en un nivel más profundo, algunos llegan a sentir odio ante una negativa. Dichas personas se encuentran completamente atascadas en una frustración que no soportan pero tampoco admiten. Eso es lo que sucede a veces con quienes se separan de su pareja y se quedan detenidos en el rencor hacia el otro, sin poder dejar la situación atrás y seguir con su vida. En estos casos, la frustración los hace sentirse fracasados y responsabilizar al afuera.

Resignación: por último, tenemos a aquel que ha recibido muchos no en su vida y como resultado se deprime y se resigna. Tal persona es incapaz de rebelarse, sencillamente se rinde o se entrega y cree que eso es lo que la vida le presenta y no tiene derecho a presentar batalla. “Es mi destino” es su pensamiento predominante.

La salida correcta a la frustración consiste en activar nuestra creatividad, es decir, despertar nuestras capacidades interiores para enfrentar la situación difícil que tenemos por delante y crear una solución.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a [email protected]

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas