Nueva Zelanda aumentó el salario mínimo y subió los impuestos a los más ricos, dos medidas que entraron en vigor ayer y que son parte de los esfuerzos de la mandataria Jacinda Ardern para luchar contra la desigualdad e impulsar la economía tras el impacto del COVID-19.
El nuevo salario mínimo se elevará de 18,90 NZD a 20 NZD (casi 14 dólares) la hora, de acuerdo al anuncio que hizo la primera ministra neozelandesa. Esta medida beneficiará a 175.000 personas. También aumentó el impuesto máximo hasta el 39% a los ingresos de las personas que ganen más de 180.000 NZD (125.654 dólares), cuando antes el tope era del 33%. Se prevé que la medida afectará a un 2% de los contribuyentes. Ardern señaló que la serie de medidas que entran en vigor este 1 de abril "representan "mejoras reales y largamente esperadas en el apoyo que prestamos a nuestros (pobladores) más vulnerables".
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