La Gioconda, también conocida como Mona Lisa, el cuadro de Leonardo da Vinci que es el más famoso del mundo, sufrió un ataque que sorprendió al mundo artístico, a pesar de que no es la primera vez que ocurre. En esta oportunidad, un vistitante del Museo del Louvre le arrojó un pedazo de torta.
A pesar de lo aberrante de este hecho, el cuadro no sufrió daños ya que posee un cristal protecor. De manera oficial no hubo ningún informe al respecto y lo que se sabe es gracias a los comentarios y fotos en redes sociales. Allí se indicó que un hombre en silla de ruedas, durante el recorrido turístico, se paró y le lanzó lo que al perecer era un tipo de producto de pastelería.
Según las descripciones brindadas por los presentes, la persona abandonó su silla de ruedas y, en un principio, intentó romper el vidrio, que es a prueba de balas, para luego embarrar con crema el cristal.
Inmediatamente, las autoridades policiales del museo actuaron y arrestaron al protagonista de este hecho. En un video, se puede ver al hombre a los gritos luego del ataque y también se visualiza cómo lo arrestan.
“Piensen en la tierra, hay gente que está destruyendo la tierra. Todos los artistas piensen en la tierra. Por eso hice eso”, se lo escucha gritar ante los visitantes. Es por esto que se asume que el ataque tuvo como objetivo dar un mensaje ecologista.
-> Los otros ataques a la Mona Lisa
El cuadro de Da Vinci, que se expone en el Museo del Louvre, sufrió varios ataques. El primero ocurrió en agosto de 1911, cuando un hombre, llamado Vicenzo Peruggia, la robó.
El segundo tuvo lugar en 1956, cuando un hombre lanzó ácido contra el cuadro, por lo que dañó la parte inferior del mismo. A finales de ese año, el pintor boliviano Ugo Ungaza Villegas, tiró una piedra contra el óleo, lo que también generó daños.
En 1974, en un viaje del cuadro al Museo Nacional de Tokio, una mujer le tiró pintura roja a modo de protesta por la ausencia de accesos al museo para personas con discapacidad.
El último ataque, previo al de este año, ocurrió en 2009 cuando una mujer rusa, enojada por que le habían denegado su solicitud a la ciudadanía francesa, le lanzó una taza de cerámica que compró en la tienda del Louvre.
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