A días de que la Justicia condenara a los rugbiers que atacaron y mataron a Fernando Báez Sosa a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell, un nuevo episodio de violencia vuelve a conmover a la sociedad. Se trata de una brutal golpiza que dos delincuentes le propinaron a un grupo de seis amigos, este domingo por la madrugada en Villa Centenario, partido bonaerense de Lomas de Zamora.
Los jóvenes menores de edad fueron atacados ferozmente por un grupo de delincuentes que, en un principio, intentaron robarles sus pertenencias. Luego, golpearon con una botella a uno de los adolescentes, de 16 años. Se llama Lautaro y, tras el ataque, quedó internado en una clínica de la zona y pelea por su vida. Ahora, la Justicia busca intensamente a los sospechosos.
El violento episodio tuvo lugar en la intersección de Cid Guidi de Franc y Zamora, cuando los seis amigos adolescentes salieron de una fiesta y se dirigieron a sus casas caminando. En ese momento, los sospechosos que iba a bordo de un Volkswagen New Beetle amarillo y un Bora gris, los interceptaron.
En el expediente de la causa, uno de los testigos relató que cinco jóvenes iban a bordo de ambos autos y, cuando los pararon, les preguntaron: “¿Saben dónde hay una panadería? Si no la llegó a encontrar te vengo a buscar”. Luego, siguieron: “¿Tenés hora?”. Y, en ese momento, los sospechosos, sin ningún motivo, se envalentonaron. “Pasame el fierro”, escucharon las víctimas y comenzaron a correr.
Uno de los amigos de Lautaro fue atrapado por el grupo y comenzaron a pegarle mientras le revisaban sus bolsillos, y le gritaban: “Dame todo, dame el celular”. Le robaron 1.000 pesos y una gorra. Al ver la situación, Lautaro volvió a rescatarlo. Fue entonces cuando los atacantes lo golpearon en tres oportunidades con una botella en la cabeza.
Tras la golpiza, Lautaro y su amigo lograron escapar corriendo y se refugiaron debajo de un auto hasta que vieron que los vehículos de los atacantes ya no estaban merodeando la zona. Así, se reunieron con el resto del grupo, que también estaba escondido a pocas cuadras, en un refugio para ancianos.
Entonces Lautaro se comunicó con su hermano Alan para que fuera a buscarlos. Los llevó a cada uno a su casa. Sin embargo, algo en el adolescente no estaba bien, más allá de que él decía sentirse bien.
En un posteo en la red social Instagram, Alan relató con dolor todo lo que ocurrió después. “Al llegar a casa comenzó con vómitos. No podía dormir porque divagaba, no estaba consciente de sus actos y perdió su conocimiento. Lo llevamos urgente a la guardia de la clínica Boedo, los cuales lo atendieron de manera inmediata y detectaron un hematoma epidural muy avanzado”, comenzó.
Y siguió: “Ahí comenzó nuestro calvario... El médico se asombró porque aún estaba con vida, ya que tenía un 99% de sangre en el cerebro, con una fractura de cráneo que tocó la arteria, la cual empezó a sangrar y colmó el cerebro. Lo operaron de urgencia con los peores diagnósticos de nuestras vidas... Le daban horas de vida... Hoy mi hermano, con tan solo 16 años, estudiante y deportista, pelea por su salud en terapia intensiva con respirador, sin saber las secuelas que puedan llegar a quedar”.
“Pedimos justicia y que se viralice, ya que todavía están sueltos, planeando fugarse y quedar libres. Pido humanidad y que esto no quede impune”, concluyó en su posteo.
El caso comenzó a ser investigado por el fiscal Marcelo Domínguez, titular de la UFI N°5 de Lomas de Zamora, quien investiga el ataque como un robo agravado y lesiones. De acuerdo a la información de fuentes judiciales, los atacantes ya estarían identificados y enviaron a secuestrar ambos vehículos implicados en el ataque.
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