El sable corvo de San Martín: por qué la desregulación impulsada por el gobierno definiría su futuro
El Libertador lo había comprado usado en Londres. Tres días atrás se cumplieron 10 años de su vuelta al Museo Histórico Nacional ordenado por Cristina Kirchner.
El famoso sable corvo de general Don José de San Martín podría ser reubicado en el Regimiento de Granaderos a Caballo. En 2015, por orden de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se encuentra en el Museo Histórico Nacional (MHN).
Ahora, con el gobierno libertario, esto podría darse marcha atrás y volver con los Granaderos, a un lugar donde no habría acceso a visitantes y estaría custodiado.
Tanto las autoridades de Cultura de la Nación, que conduce Leonardo Cifelli, como de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, estarían a favor de que se respete la donación de los herederos del preciado símbolo patrio. Eso es: los herederos de Juan Manuel de Rosas al MHN, informó el diario Clarin.
La historia de la donación del sable de San Martín
Luego de su fallecimiento, el 17 de agosto de 1850, el sable quedó en poder de Rosas quien, a su vez, había decidido legar el suyo al presidente paraguayo Francisco Solano López, en reconocimiento a la defensa que hacía de su país. No llegó a mandárselo por su muerte el 1 de marzo de 1870, que marcó el final de la guerra de la Triple Alianza.
Cuando Rosas se exilió en Southampton, recibió el sable. Conservó el arma como una reliquia: la depositó dentro de un cofre en cuya tapa hizo colocar una placa de bronce donde mandó grabar la famosa cláusula testamentaria.
En su testamento, Rosas se lo dejó a su amigo de toda la vida, Juan Nepomuceno Terrero, pero falleció antes que él.
A su muerte, ocurrida el 14 de marzo de 1877, quedó en poder de su hija Manuela y su yerno Máximo Terrero. Ellos recibieron cartas de Adolfo Carranza, director del Museo Histórico Nacional, donde les ofrecía preservarlo allí. La respuesta, si bien demoró, fue positiva.
El nieto de Rosas fue quien lo entregó en mano en Casa Rosada al presidente José Evaristo Uriburu, quien firmó el decreto para que fuera conservado en Museo Histórico Nacional. Desde entonces se exhibió allí.
Luego de varios intentos de robo que sufrió, lo colocaron en un templete blindado en el Regimiento de Granaderos a Caballo hasta que el 24 de mayo de 2015 la presidente Cristina Fernández de Kirchner encabezó el acto de su traslado, nuevamente, al Museo Histórico Nacional.
La desregularización definiría el futuro
Las razones por las que Granaderos, a través del ministerio de Defensa, se encuentran en reclamo del sable sanmartiniano no son claras. Defensa, según las fuentes consultadas por el medio citado, tiene algunos museos pequeños, pero el Histórico Nacional es el elegido por los herederos de la pieza histórica como reservorio y custodio.
Aun así, por el momento, las autoridades de Cultura no tienen en consideración en sacar el sable del Museo Histórico para mandarlo al Regimiento de Granaderos.
Según trascendió, este pedido podría surgir por la medida adoptada por el ministro Federico Sturzenegger de disolver algunos institutos históricos, convertir al Instituto Nacional Sanmartiniano en Museo y ante la incertidumbre sobre qué pasará con los respectivos acervos de las instituciones que serán fusionadas en un solo organismo de investigaciones históricas.
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