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La Mañana dictadura

Identificaron el cuerpo de un hombre desaparecido por la dictadura en 1976 que estaba en una fosa clandestina

La información fue difundida por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Sus restos fueron hallados en una fosa utilizada por los represores.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó este viernes la identificación de los restos de Carlos Rafael Medina, un joven que tenía 20 años cuando fue secuestrado en 1976, durante la última dictadura militar. Sus restos fueron encontrados en el Pozo de Vargas, una fosa común clandestina utilizada para ocultar los cuerpos de las víctimas del terrorismo de Estado.

La identificación se logró en el marco de las tareas de excavación y recuperación de restos humanos que se desarrollan en ese sitio, ubicado en Tafí Viejo, Tucumán. El lugar fue utilizado por los represores para enterrar a personas asesinadas durante el denominado Operativo Independencia y los años posteriores al golpe de Estado.

Cómo lograron identificar a Carlos Rafael Medina

La recuperación de los restos óseos estuvo a cargo del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). Posteriormente, el EAAF realizó los estudios osteológicos y los análisis genéticos que permitieron confirmar la identidad de Medina.

El procedimiento incluyó el análisis de las muestras recuperadas durante las excavaciones y el cruce de información genética con las aportadas por familiares de personas desaparecidas, que forman parte del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

La confirmación de la identidad se produjo después de cinco décadas de búsqueda y representa un avance en las investigaciones destinadas a determinar el destino de las víctimas de la represión ilegal en el norte argentino.

El Pozo de Vargas, una fosa común clandestina

El Pozo de Vargas es uno de los sitios centrales en las investigaciones sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en Tucumán. Se trata de una construcción abandonada que fue utilizada como fosa común clandestina para ocultar los cuerpos de personas secuestradas y asesinadas por el aparato represivo.

La excavación tiene más de 30 metros de profundidad y permitió identificar a decenas de víctimas de la dictadura, entre ellas obreros, estudiantes y militantes de la provincia.

El lugar está vinculado con el accionar represivo desplegado en Tucumán durante el Operativo Independencia y la última dictadura militar. En ese período se registraron secuestros, torturas, ejecuciones y desapariciones forzadas de personas.

Una búsqueda que llevó 50 años

Carlos Rafael Medina fue secuestrado en 1976, cuando tenía 20 años, en el contexto de la represión ilegal que se extendió por Tucumán y otras provincias del país.

Su identificación fue posible gracias al trabajo sostenido de los equipos de arqueología forense y antropología, que realizan excavaciones y análisis científicos para recuperar los restos de las víctimas e individualizarlas.

El aporte de las familias, mediante la entrega de muestras genéticas, resulta fundamental para avanzar en estos procedimientos y establecer correspondencias con los restos recuperados.

La identificación de Medina se suma a las realizadas en el Pozo de Vargas y permite avanzar en el esclarecimiento de los crímenes cometidos durante la dictadura. Para sus allegados, conocer el destino de sus restos representa el final de décadas de incertidumbre y un paso fundamental en el proceso de duelo.

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