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La Mañana harina

Panaderos están en alerta por los precios y la escasez de harina

El fantasma del desabastecimiento de harina comienza a sentirse luego del estallido de la guerra de Ucrania. Algunos locales frenaron su producción.

La guerra en Ucrania impactó en las panaderías de Neuquén. El conflicto bélico que se desató tras la invasión rusa en ese país está golpeando a las panaderías de la cuidad. El fantasma del desabastecimiento y el fuerte incremento en el precio de la harina que se registró en los últimos días desató un clima de incertidumbre generalizado. Algunos negocios aumentaron sus precios, otros intentan mantenerlos, mientras observan expectantes cómo evoluciona la situación. Unas pocas, más pequeñas y con poca capacidad para asegurarse un stock, cerraron provisoriamente o disminuyeron su producción.

"Nos han comentado muchos clientes que algunas panaderías no han abierto por la faltante de harina. En nuestro caso, mi jefe alcanzó a hacer un pedido antes de que algunos molinos dejen de vender, así que podemos seguir produciendo con normalidad", contó Ginna, una empleada de la panadería Los Coquitos, que se sorprendió al ver caras nuevas en el local contando que llegaron ahí porque no pudieron abastecerse de panificados en los espacios donde estaban habituados.

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"Lo que sí el precio de la harina subió dos veces en dos semanas, por eso estamos avisando a los clientes que va a volver a subir. Ahora el kilo de pan lo tenemos a 250 pesos y la factura 600 pesos la docena. La semana pasada el pan estaban a 220 y 550 pesos respectivamente. Tenemos mucha incertidumbre, no sabemos qué va a pasar. Todo es un día a día", agregó la mujer que trabaja en el negocio ubicado en Av. Olascoaga 593.

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Las distribuidoras

Desde el lado de las distribuidoras de harina, Salvador Antonio de El Granero señaló que de momento no existe una situación generalizada de desabastecimiento, aunque advirtió demoras en la provisión.

"Cuando estalló la guerra, al día siguiente llamaron desde los molinos diciendo que había explotado para arriba el precio y cortaron las entregas. A nosotros nos cancelaron un viaje porque no les convenía vender al precio que habíamos acordado antes. Nos dijeron que lo volvamos a negociar porque el trigo explotó. El aumento fue fuerte. La harina tres ceros, que es menos refinada y que se usa para el pan, estaba 1.300 pesos la bolsa de 25 kilos y se fue a 1.800 pesos. La cuatro ceros, que es más para pastelería, estaba 1.600 pesos y pasó a costar 2.150 pesos. El lunes volvió a aumentar. La tres ceros quedó en 2.350 y la cuatro ceros, en 2.750. Estamos hablando de venta al público, consumidor final", precisó.

"Nosotros hacemos venta al mayor y menor que es gente que comprar una bolsa o panaderías y pequeños emprendimientos. El que compra mucho, directamente compra a un molino. Nosotros nos encargamos del pequeño y mediano productor", contextualizó, antes de compartir un análisis de la preocupante coyuntura.

"El trigo se cotiza en bolsa a nivel mundial y el precio se maneja en dólares, por eso repercutió acá. No es porque está faltando aquí en la Argentina donde calculo que habrán tenido una buena cosecha. Los molinos hoy te dicen: 'No estamos entregando, pero el precio de hoy es tanto. Nosotros lo que hicimos ante esta panorama es restringir y vendemos dos bolsas por persona al minorista y diez al mayorista. Esto porque esta situación nos encontró con stock, de lo contrario tendríamos faltantes. Igualmente es momentáneo, cuando nos entreguen, liberaremos las cantidades. Yo ayer cerré con un molino y supuestamente entrega la semana que viene. El abastecimiento general debería normalizarse entre una o dos semanas", estimó tratando de mantener el optimismo.

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Por su parte, Gonzalo dueño de Distribuidora Mayorista de Harina señaló: "Todos los commodities a nivel mundial -los cereales, los combustibles- están atados al dólar y al valor de la pizarra de exportación. El trigo es una de las pocas materias primas que, así como sube, también baja; no como otros productos de la cadena alimentaria. En este contexto, en los últimos 35, 40 días la tonelada de trigo pasó a 250 dólares a 550 dólares. Ante una tendencia de suba en el precio, los acopiadores y productores venden lo menos posible para pagar gastos y atesoran el trigo como si fuera oro. Entonces cuando se necesita reponer trigo para continuar con la cadena de producción, se atrasan las cargas y hay clientes que se quedan sin stock. Hay pocos panaderos pueden hacerse de un gran stock, porque 100 bolsas de harina son 200 mil pesos hoy, entonces no muchos tiene harina para 20 o 30 días", argumentó.

Con respecto a los cortes de producción y eventuales cierres de algunas panaderías neuquinas, consideró: "Es muy raro que un cliente que sea prolijo en su negocio haya cerrado. Si cerró algún panadero es porque no tiene cuenta corriente en un molino, porque no es cumplidor con los pagos o porque no tiene una buena situación financiera y compra a un distribuidor en el día a día y algunos sí se han quedado sin harina".

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"Otro tema es cómo cada cual se maneja comercialmente. A nosotros se nos disparó la demanda, me llaman panaderos que no son clientes y yo no les puedo vender porque si tengo una demora de una semana para mis clientes, yo le quitaría a mis clientes", advirtió, antes de reflexionar sobre el comportamiento de los molinos y otros actores económicos y la incidencia del conflicto bélico.

"Financieramente, los molinos tienen que reponer trigo a casi el doble del valor y se genera un cuello de botella financiero porque tienen la plata en la calle en cuenta corriente. Con esta situación pasa que se empiezan a acortar los plazas de pago o a vender a contado inclusive. Todo esto reciente las operaciones a futuro porque ¿quién va a comprar a futuro a un determinado precio, una mercadería que tendría que bajar por lógica? Compras menos cantidad, no almacenás. Pero si no tenés la cadena de recepción correcta, no recibis y te quedás sin stock. Es complejo. Todo esto depende del conflicto en Ucrania. Si termina mañana y no intervienen terceros, va a volver a bajar el trigo. Ahora, si el conflicto se agrava, va a haber desabastecimiento, por la presión internacional para obtener trigo para alimentos. Ahora ya hay molinos que no están entregando, son los chicos que más recienten la parte financiera", agregó, antes de señalar que actualmente su distribuidora tiene una demora de siete días en la entrega.

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Preocupación por las fuentes de trabajo

La situación de incertidumbre desatada en el mercado de la harina, también preocupa a la Unión de Personal de Panaderías y Afines de Río Negro y Neuquén (UPPARNYN).

"Desde el gremio estamos preocupados por la falta de entrega de la harina y el incremento especulativo en el precio que la misma tiene. Eso ha elevado el precio del pan en un contexto donde aumenta también otras materias primas, insumos y los impuestos como el servicio de electricidad. Antes del conflicto bélico, la bolsa de harina de 25 kilos estaba a 1.200 pesos. Al día de hoy está 2.400 pesos, no están entregando como corresponde y, a partir de la semana que viene, te bajan la bolsa y te dicen el precio en el momento", dijo, anticipándose a lo que sucederá en los próximos días. "Todo con un corte del crédito, así que la tenés que pagar al contado", remarcó Julio Palavecino, secretario general del sindicato.

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Julio Palavecino, secretario general de la Unión de Personal de Panaderías y Afines de Río Negro y Neuquén (UPPARNYN).

Julio Palavecino, secretario general de la Unión de Personal de Panaderías y Afines de Río Negro y Neuquén (UPPARNYN).

"Todo esto se trasladó al precio del pan que está entre 280 y 350 pesos, en las panaderías céntricas que suelen ser más caras. Con el último aumento del 14 de febrero rondaba los 240 y los 300 pesos. Las facturas hoy están entre 600 y 800 pesos la docena", agregó.

"Como sindicato nos preocupa que esto afecte o lleve a pérdidas de puestos de trabajo. Acá hace falta una intervención urgente del estado para que se normalice la situación. Tiene que obligar al monopolio de los molinos a que entreguen. No es que falta trigo, están especulando con el precio. Los trabajadores no solo no somos formadores de precios, sino que siempre fuimos solidarios con el sistema. Lamentablemente seguimos estando por debajo de la canasta básica", recalcó.

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