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La Mañana Chubut

Las misteriosas muertes de ballenatos en Chubut: la hipótesis que analizan los especialistas

La aparición de ejemplares sin vida en la costa generó alarma. Un especialista explicó por qué todavía es pronto para sacar conclusiones. Y pidió cuatela.

La misteriosa aparición de ballenatos muertos en las costas del norte de Chubut sigue bajo análisis dentro del programa de monitoreo sanitario de la Ballena Franca Austral y, aunque por el momento no hay conclusiones definitivas, empieza a perfilarse una hipótesis.

Las muestras tomadas a los ejemplares hallados sin vida permitieron detectar una bacteria asociada a la enfermedad erisipela, aunque los estudios todavía deben confirmar si fue esa la causa de las muertes.

Así lo explicó Víctor Fratto, licenciado en Gestión Ambiental y especialista en Manejo de Fauna Silvestre y Biodiversidad, quien ante la preocupación de la comunidad, subió un video a sus redes, donde habitualmente comparte contenidos vinculados con estos temas.

Para él, lo hallado hasta ahora debe leerse como parte de una investigación en curso y no como una causa de muerte establecida.

"Lo que sabemos hasta ahora es que en una hipótesis diagnóstica es una bacteria que produce erisipela", dijo en diálogo con Canal 12.

Qué es la erisipela y cómo los afecta

Según explicó Fratto, la erisipela es una enfermedad que puede manifestarse de distintas formas en los cetáceos.

Particularmente, en los ballenatos puede causar lesiones cutáneas de forma romboidal.

El cuadro también puede derivar en una septicemia, es decir, una infección generalizada que puede terminar con la vida del animal.

Una bacteria frecuente en el mar

Fratto señaló que la erisipela no es un fenómeno nuevo ni un problema ligado únicamente a este episodio. La bacteria existe de manera natural en el ambiente marino y se asocia a peces, moluscos y crustáceos.

El especialista recordó, además, que hubo otros episodios de mortalidad de cetáceos en distintas partes del mundo donde la enfermedad estuvo involucrada, principalmente en delfines.

La incógnita que deben resolver los investigadores es por qué, en esta temporada, la enfermedad podría estar afectando de manera particular a los ballenatos de la región.

"Por ahora lo que se sabe es cuál es la posible causa", indicó Fratto, quien remarcó que todavía hay aspectos por estudiar.

Los análisis, con los tiempos de la ciencia

Fratto explicó que los análisis sanitarios no siguen el ritmo con que circula la información en redes sociales, donde la preocupación ante los casos detectados empezó a hacerse notar.

Las muestras suelen analizarse durante y después de la temporada y, en algunos casos, los resultados requieren tiempo para saber qué ocurrió con cada ejemplar.

Ante la preocupación, contó que algunas muestras ya fueron enviadas para su estudio y que los resultados finales permitirán precisar qué papel tuvo la bacteria asociada a la erisipela y si realmente explica las muertes registradas.

El especialista destacó que se trata de un trabajo conjunto y que las conclusiones se darán a conocer una vez que estén disponibles.

Sin indicios de acción humana

Uno de los puntos que destacó el especialista es que, hasta el momento, no se encontró ninguna causa relacionada con actividades humanas.

El trabajo conjunto para monitorear y poder determinar qué sucedió involucra a organismos científicos, universidades, institutos y organismos del Estado.

En el operativo participan científicos, guardafaunas, guardaparques, técnicos y profesionales de distintas áreas.

El monitoreo sanitario de ballenas lleva más de 20 años, según detalló el especialista.

Cuando aparece un ejemplar muerto, se realizan mediciones, necropsias y toma de muestras, siempre que el estado del animal lo permita.

La cantidad de ballenas afectadas

Hubo otra preocupación que circuló en las redes: la cantidad de animales afectados.

Fratto también pidió cautela con este punto y especialmente con las comparaciones entre la cantidad de ballenas o ballenatos muertos de ahora con la de temporadas anteriores.

Según fundamentó, los ejemplares que hoy están en el Golfo San José y otras áreas de Península Valdés no son necesariamente los mismos que estuvieron el año pasado, ya que los grupos rotan de forma natural.

Por eso, las cifras de una temporada y otra no son directamente comparables, aseguró.

A eso se suma que la cantidad de ballenatos muertos informada durante la temporada 2026 es parcial.

Antes de fijar una cifra definitiva, hay que completar los relevamientos y verificar que ningún ejemplar se haya contabilizado más de una vez.

Por eso, el especialista sostuvo que, más allá del monitoreo permanente, dar un número cerrado en esta etapa puede generar interpretaciones equivocadas.

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