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Perdió la billetera, unos obreros se la devolvieron y les agradeció con un asado

Sucedió este martes cerca de la terminal del ómnibus. La cadena de buenas acciones comenzó cuando una chica corrió para avisarle que tenía abierta la riñonera.

En medio de la reiterativa difusión de sucesos lamentables -que generan indignación, desesperanza y desconfianza entre la gente-, este martes Neuquén fue escenario de una seguidilla de buenas acciones. Un percance que culminó con un final feliz y un grato ejemplo para dar a conocer y replicar.

"Salí a andar en bici por la ciclovía, como suelo hacer, aunque no muy regularmente. En un momento se me atravesó algo entre los pedales, pero no le di importancia y seguí", comenzó diciendo -en diálogo con LMNeuquén -Luis "Chimango" García, uno de los protagonistas del episodio que tuvo lugar ayer cerca del mediodía.

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Luego de pedalear unos metros, a la altura de la Terminal de ómnibus de Neuquén, "una chica joven", corrió hacia él hasta alcanzarlo para avisarle que tenía abierta la riñonera que llevaba colgada. A partir de esa advertencia, Luis revisó sus pertenencias y se percató que había perdido la billetera, por lo que decidió pegar la vuelta y rehacer el recorrido con el objetivo de encontrarla.

Cuando pasaba por una obra en construcción, a metros de la intersección de las calles Manuel Bejarano y 12 de septiembre, un trabajador se acercó, lo miró y "sacó del bolsillo de su mameluco" la billetera. "Acá está", le dijo. "Lo reconocí por la foto del documento", agregó.

"Así que me la devolvió. Yo contento, le digo: '¿qué hacemos'", señaló Luis al contar que enseguida se dispuso a retribuir el buen gesto. "No maestro, gracias", le contestó el obrero que estaba realizando su labor junto a cuatro compañeros. Sin embargo, Luis insistió. "Eran como las 12, así que les pregunté a qué hora salían de trabajar", recordó. "Y a las tres", le contestaron. "Bueno, hagamos una cosa: voy a comprar un pedazo de carne, a buscar unas cosas a mi casa -yo vivo acá cerca- y hacemos un asado, ¿les parece? ¿Cuántos son?", propuso el ciclista.

De esa manera, organizó el almuerzo para los cinco trabajadores, una parrilla que él mismo preparó y compartió a partir de la hora prevista. "Pasamos la tarde ahí, debajo de unos arbolitos cerca de las vías del tren, donde estaban trabajando los muchachos. Y ahora somos amigos", remató entre risas.

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La billetera no tenía dinero, Luis no suele llevar efectivo. No obstante, agradeció la devolución que le permitió evitar realizar trámites para gestionar las denuncias y reposición de documentos, tarjetas de débito y crédito.

"Yo creo que pasan mucho estas cosas, pero la gente no las cuenta. En este caso, fue mi hija la que difundió esto por las redes. Es increíble la cantidad de la gente que se asombra. Pero estas cosas buenas pasan regularmente. Lo que pasa es que uno no le da la entidad que tienen", sostuvo.

"Justamente ayer estaba viendo con mi esposa las noticias del juicio por este chiquito (Fernando) Báez Sosa, que es tan triste y que te pone mal. Y ahora, cuando me pasa esto, lo replican en las redes y la gente se pone contenta, digo 'es medio exagerado'", dijo haciendo una comparación con el dramático caso del joven que fue asesinado a patadas hace tres años en Villa Gessell por un grupo de rugbiers y los aplausos virtuales que generó su retribución a los trabajadores que le devolvieron la billetera.

"En realidad, el buen gesto fue de los muchachos, yo solo soy un torpe que anda perdiendo cosas y que después agradecí. Los muchachos se portaron re bien. La chica que me avisó que se me había abierto la riñonera, también. Fue corriendo para avisarme. Ese fue el primer paso de hacer las cosas bien", enfatizó con humor y humildad, para luego volver sobre sus palabras y manifestar que "es bueno exagerar las cosas buenas que nos pasan, para contrarrestar la vorágine de las cosas malas que son siempre noticia".

"Las cosas buenas, por lo general, no se cuentan. Por eso creo que hay que ser agradecido como corresponde con la vida y con la gente. Pasan muchas más cosas buenas de las que pensamos. En general, la gente es buena. Me parece a mi, será por mi experiencia de vida. La gente es buena y hay que saber reforzar eso", recalcó.

Además de recibir numerosos mensajes, "Chimango" cosechó elogiosos comentarios en Facebook, en especial de conocidos que hicieron mención a otros episodios signados por sus gestos positivos y constructivos.

Al ser consultado por su apodo, Luis expresó: "Tiene que ver con una historia muy linda. Cuando llegué a Neuquén en los años 80', los compañeros de trabajo de Agua y Energía me invitaban regularmente a sus casas porque me veían solo. Me invitaban a comer. Entonces, a uno de ellos se le ocurrió decir en broma: 'Este es un chimango, donde hay comida está'. Y de ahí me quedó", relató entre risas destacando el buen recibimiento que tuvo en la provincia. "Yo celebro esas cosas y por eso le doy visibilidad a esto, aunque me avergüenza bastante. El protagonismo positivo fue de los muchachos y de la chica que me avisó y generó todo", concluyó.

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