A la hora de donar plasma, un nuevo problema se presenta para los bancos de sangre en el mundo con la llegada de las vacunas contra el Covid-19.
La razón de esto se encuentra en que las personas que sean vacunadas no podrán donar su plasma, lo que significa que habrá menos cantidad disponible para tratar a los afectados.
Esto se debe a que las vacunas causan anticuerpos del pico y para el plasma convaleciente, con el que se trata a los pacientes, necesitan los de la proteína de la nucleocápside del coronavirus.
De acuerdo a medios estadounidenses, una de cada cuatro personas hospitalizadas con la Covid-19 en el orbe requiere una transfusión de plasma convaleciente (de individuos que enfrentaron la infección).
La sangre donada por aquellos que se han recuperado de la Covid-19 tiene anticuerpos que bloquean la actividad del virus en el paciente receptor.
Se ha comprobado que la transfusión de esos fluidos estimula la capacidad del paciente para combatir el virus. Por tal motivo, la terapia con plasma sigue siendo clave en la recuperación de muchos pacientes.
“En la actualidad la terapia con plasma en el SARS-CoV-2 tiene dos tipos de resultados: estudios donde resaltan los beneficios moderados y otros que no registran cambios. Este tratamiento no influye en la mortandad, pero sí en la recuperación del paciente”, dijo a Tec Review el doctor Carlos Gabriel Díaz Olachea, director clínico del Laboratorio y Banco del Sangre del Sistema TecSalud.
En Estados Unidos los bancos de sangre trabajan en conseguir permisos para que las personas que han donado antes, sigan haciéndolo después de ser inmunizados.
En América Latina solo algunos países han comenzado a vacunar. La falta de cultura de donación y de recursos hace difícil conseguir donantes en la región.
Asimismo, hay que destacar que no todos los centros médicos están capacitados para llevar a cabo este tipo de tratamientos.








