Pibes sin códigos: se llevaron la carne del comedor del barrio

Fue en San Lorenzo Norte. Barretearon una puerta y vaciaron el freezer donde estaba el botín.

Neuquén.- Las seis cocineras ya perdieron la cuenta de la cantidad de veces que entraron a robar en el comedor para abuelos en el barrio San Lorenzo Norte. Se llevaron desde televisores hasta la comida, pero también han hecho maldades sin sentido en el lugar.

Eran las 8 del lunes. Preparada para arrancar la semana, Elena Zorrilla abrió la puerta del comedor de calle Racedo y Avenida del Trabajador y, apenas entró, vio la puerta del patio abierta de par en par y sólo atinó a agarrarse la cabeza.

Elena ya sabía qué había pasado. La escena era la misma que había visto infinidades de veces. Sólo restaba constatar qué le habían dejado para cocinar, “para que a los abuelos no les falte la comida”.

“Barretearon ahí arriba, en la puerta de atrás”, contó la cocinera, mientras señalaba la puerta que da al fondo del salón. Luego mostró los destrozos que hicieron en el resto del comedor.

40 abuelos del oeste concurren de lunes a viernes a buscar su almuerzo.

Los ladrones rompieron la alarma y la puerta del depósito, donde se guarda la comida. Las estanterías no las tocaron, fueron directo al freezer y se alzaron con los nueve kilos de carne que estaban congelados.

En el comedor sospechan que los delincuentes entraron poco antes de que ellos arribaran, porque “no se llevaron ningún electrodoméstico”.

Elena relató que la procesadora quedó tirada a mitad de camino en el depósito. “Deben haber tenido poco tiempo, porque no se llevaron nada más, ni un paquete de fideos”, resaltó la cocinera.

Aunque la amargura invadió el lugar, rápidamente consiguieron otra ración de carne para que no faltara el almuerzo. “Por suerte, pudimos darles bife con cebolla a los casi 40 abuelos que esperan el menú del lunes.

El comedor funciona hace 25 años y todos los días atiende a abuelas de distintos barrios del oeste, especialmente San Lorenzo Norte, Independencia y Valentina Norte Rural.

Aunque el mismo lunes arreglaron la puerta barreteada, aún no fue colocada la reja que solicitaron para que, como el resto del salón, quede entre rejas, a salvo de los ladrones.

“Entraron varias veces, son los mismos chicos del barrio"

Las cocineras no pueden asegurar con certeza cuántas veces les entraron a robar. Sólo alcanza con ver el edificio todo enrejado -hasta una parte del techo- para darse cuenta de que son blanco permanente de los delincuentes.

“Una vez entraron, comieron un poco de gelatina que teníamos en la heladera y después tiraron yerba en el resto de la fuente”, recordó indignada la cocinera, que junto a sus compañeras trabajan de lunes a viernes para darles de comer a los abuelos.

Además, confió que, en otra oportunidad, desconocidos entraron e hicieron pis en el piso de la cocina. “Son chicos del barrio”, reconoció Elena casi al final de la entrevista.

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